• Director: José Manuel Vidal
Juventud
Juan Carlos de la Riva, director de la Revista de Pastoral Juvenil RD
Si algo nos achacan a la Iglesia, es que seamos excluyentes. Que dejemos fuera a otros que piensan distinto

(Jesús Bastante).- Juan Carlos de la Riva es director de la Revista de Pastoral Juvenil, revista decana en esta materia que en 2018 cumplirá sesenta años de vida. El escolapio habló con RD acerca de la nueva etapa que se está abriendo para la revista, que pasa, afirmó, por "una propuesta más flexible y más juvenil" pero sin dejar de lado una preocupación por los pobres o por el discernimiento, y sobre todo por "el encuentro con los demás y con Dios".

 

Hoy está con nosotros Juan Carlos de la Riva, religioso escolapio y director de la Revista de Pastoral Juvenil, una institución en pastoral educativa en España que está afrontando nuevos retos.

Sí, es una institución porque ya tiene un recorrido largo.

¿Cuántos años lleva?

El año que viene haremos sesenta. Es la revista "decana" en esta materia específica de pastoral juvenil. Y sí, afrontando una nueva etapa adaptándonos a los nuevos tiempos, que para una publicación física requieren ponerse a día.

Se pensaba que las publicaciones periódicas que no son diarias iban a estar menos afectadas por el mundo digital pero, al final, todo entra.

Por otro lado, el mundo digital ofrece una serie de dificultadas, pero también una serie de oportunidades para la formación y para la pastoral.

Decíamos que una nueva etapa porque la historia de la Pastoral Juvenil ha estado muy ligada al mundo escolapio y continua ligada, pero ahora contamos con otra pata del banco, el Grupo Edelvives, que ha entrado también con fuerza en este mundo, concretamente en la revista.

Edelvives está haciendo una apuesta pastoral fuerte como sabéis, con su sello Kaaf y con sus propuestas In & Out en la web. Nos enorgullece formar parte de este proyecto; pensamos que está ofreciendo a la Iglesia un planteamiento de pastoral fresco, joven y dinámico. Que enlaza directamente con el estilo que siempre ha tenido nuestra revista de ofrecer caminos nuevos recuperando la tradición cristiana de seguir a Jesús, pero en tiempos donde hay que seguirlo adaptándose.

Estamos en unos tiempos distintos. Aunque todos los son, hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo en cambio, absolutamente globalizado, donde el tiempo corre muy deprisa. Y a veces no hay tiempo para asentar determinadas verdades que en nuestras generaciones se daban por sabidas y por normales y que ahora no lo son tanto. Hoy no es normal que los niños tengan unos valores religiosos asumidos o culturales. No es tan fácil.

Yo, lo que percibo es, que lo que más saben los jóvenes de religión, lo saben a través de los Simpson. Bueno, al menos algo les llega. Tenemos chavales que no han tenido, en muchos casos, esa iniciación cristiana porque la familia ha dejado de ser creyente. Y por un lado esto, a veces, es bueno, porque genera una cierta curiosidad. Lo que veo estos últimos años es que el joven no está tan belicoso contra lo religioso, sino que en esa apertura y tolerancia tan grande que vive ahora, sí que muestra curiosidad por una tradición que no le disgusta tanto.

Y esa realidad, ¿cómo se puede afrontar? Ya hemos pasado la época de los que nos aburrimos, de los que nos enfadamos y ahora, están los que pueden descubrir algo porque no lo conocen.

Pienso que estamos en un tempo de distancias cortas. Antiguamente, íbamos con la bandera de Jesucristo por ahí a ver quién se apuntaba, y las masas respondían. Y hoy, estamos en un tiempo de acompañar procesos lentos y de perder tiempo con los jóvenes; de estar a su lado, de escuchar y de suscitar la pregunta no sea que, cuando les digamos que Jesucristo era la respuesta, ellos nos digan que cuál era la pregunta.

Estar en esas distancias cortas -y creo que la Iglesia todavía está ahí- en las instituciones educativas y en muchos momentos de ocio que compartimos con los jóvenes. Ahora mismo, los scouts van a hacer un campamento de 5.000 chavales, imagina la cantidad de monitores entregado que hay ahí.

La Iglesia todavía tiene jóvenes y creo que los estamos acompañando. Espero que, a los que somos un poco más mayores ya, en la Iglesia, no nos entre el pesimismo de pensar que ya no entendemos a los jóvenes.

Habrá que hacer un esfuerzo por entenderlos, también.

Y sobre todo, también por dejarse decir. La propuesta de Francisco es de que escuchemos. Que dejemos que la Iglesia la pinten ellos con sus colores.

¿Cuáles son los ejes de esta nueva etapa de la revista?

Nos planteamos hacer una revista más liviana en cuanto a tocar aspectos de un modo más ligero, que es lo que se lleva ahora. Los grandes discursos, parece que son pocos los que los leen o los que los reflexionan, y pensamos en una propuesta más flexible y más juvenil pero sin dejar de lado los ejes fundamentales como son el eje social de la apuesta por los pobres, el del discernimiento, el de la profundidad, el de la espiritualidad en cuanto a uno mismo y desde ahí al encuentro con los demás y con Dios. Estas líneas, pensamos que siempre tienen que estar ahí.

Por otro lado, deberían estar presentes los nuevos lenguajes; lo digital pero también lo visual, lo musical..., todo lo que siendo o no explícitamente religioso pueda provocar esa pregunta.

Y ese diálogo.

Sí. También nos parecía que hay que seguir pensando en dar la palabra a los jóvenes. Nos gustaría buscar escritores jóvenes, o nuevas plumas, que se atrevan a decirnos a la Iglesia cosas sobre cómo encontrar a Jesús, o dónde encontrarlo y cómo proponerlo mejor.

El próximo signo de 2018 está dedicado a los jóvenes del discernimiento vocacional, que parecen compartimentos estanco pero que están muy unidos, porque la vocación no es solo sacerdotal, como erróneamente a veces pensamos.

¿Cuál es el planteamiento de la juventud respecto al futuro de la Iglesia y respecto a este signo?

Desde que está este Papa al menos, tenemos la sensación de que los jóvenes son más participativos. Lo vimos en el sínodo de la familia con esa macroencuesta. También se está haciendo un cuestionario en este tiempo.

¿Cuál es el grado participativo que se puede tener, también, en ese otro ámbito? Porque estás hablando de jóvenes y tienes que contar con ellos, que es vuestro planteamiento.

Hay que provocar esa reflexión. Ya sabes que, en las encuestas que se nos están proponiendo para que las hagamos con los jóvenes, se nos dice que preguntemos a los creyentes que ya tenemos dentro de nuestros grupos y plataformas pastorales, pero también a los de fuera. También a los que tenemos en clase o en otros lugares. A mí me parece una apuesta muy bonita.

Hablabas antes de vocación, discernimiento y jóvenes. Yo creo que son temas muy ligados. Antes hacíamos el siguiente esquema mental: primero que tenga fe el chaval, y luego veremos qué vocación.

Ahora, la pregunta podía ser al revés: qué vocación tienes, quién eres. Profundiza en ti mismo y descubre dónde te encuentras mejor, si fue en ese campo de trabajo con los refugiados de Siria, o fue con los niños discapacitados... Dónde te encontraste a ti mismo como vocación. Desde ahí, el salto a la fe es más fácil, porque le pones al joven en esa tesitura, en ese criterio de verificación que hay ahora de si me gusta o no.

Creo que los gustos, no nos lo ha puesto Dios para que los obviemos sino para que los escuchemos y los discernamos, y desde ahí, pienso que se puede pasar a la fe.

Precisamente en esa búsqueda de vocación en la que el joven está y en la que necesita referentes, podemos ayudar mucho a descubrir también, que la fe viene en este momento vital tuyo de encontrar quién eres.

Probablemente, si nos creemos aquello de que somos parte de Dios, y que Dios está en nosotros creamos en Él o no, esa semilla estará latente y habrá un momento en el que germine. A veces, en algunos aspectos históricos, es mejor la formación para ir preparando esa fe hacia algo. Otras, es el algo el que te suscita esa fe que tienes dentro o ese Dios siempre atento a responder cualquier llamada.

En ocasiones olvidamos que tenemos a Jesús, a Dios, dentro de nosotros. Entre los jóvenes, parece que lo tenemos más apartado; es una figura que cuando la conoces interesa.

Es una palabra, "Dios", que asusta mucho. Hablábamos antes de nuevos lenguajes, y es donde podemos ayudar a los jóvenes a poner palabras a sus experiencias. Porque, a lo mejor, sí están bastante cerca de Dios pero no le ponen ese nombre porque asusta, o porque socialmente puede tener cierto estigma al no haber sido educados en un lenguaje religioso, o en una sacramentalización.

Por todo esto, es en ese acompañamiento gradual en el que estamos donde les vamos desvelando las palabras que hemos usado siempre. Poco a poco. Recordarás que Jesús, en vez de hacer un libro de filosofía sobre el reino de Dios, lo señalaba. Decía: eso que está haciendo esa viuda, o eso que está haciendo esa mujer, eso, es el reino de Dios.

Es lo que está rescatando el Papa Francisco de esa experiencia de esa fe por convicción, por ver, por sentir y por hacer. Y no, solo por adoctrinamiento.

Sí, vivimos en mundo de pocas ideas claras, de pocos discursos racionales. Lo emotivo ha ganado un campo tremendo. Tampoco está mal; la neurología nos dice que casi todas nuestras decisiones, por lo menos en un 80%, las tomamos desde nuestro ser emocional. Que nuestro cerebro es fundamentalmente emocional y quizá ese protagonismo del discurso dogmático racional ya no es tan importante y vienen ahora otros factores, que tienen mucho que ver con nuestras experiencias y cómo las elaboramos en nuestro interior.

La revista de Pastoral Juvenil, como comentabas antes, ahora está inmersa en un proyecto común con Edelvives, Kaaf, In & Out, etc. ¿Cómo se fusionan esa piezas del puzzle? ¿Cómo se trabaja la pastoral juvenil con otros agentes y en otros lugares. No solo en una revista, sino de modo más experiencial?

Eso también es un signo de los tiempos: el de que trabajemos en red.

Además, en intercongregacionalidad, si se puede decir así. Edelvives no es un grupo escolapio, sino más cercano a los maristas y, sin embargo, estáis trabajando perfectamente.

No solo eso, sino que hemos incorporado en el consejo de redacción gente de Asis, de claretianos, de diócesis...

Fíjate, hace diez años, tuvimos aquella bonita experiencia del Fórum de Pastoral Juvenil que nos marcó mucho, porque vimos la riqueza inmensa de la Iglesia con todas sus contradicciones y con todos sus colores, a veces un poco contrastados pero esa es lo bueno de trabajar junto a otros. Y, además, es una clave, un antitestimonio digamos, para un joven, que hoy en día es muy sensible a cómo se lleva la gente entre sí. Cuando huele que hay mal rollo, un joven desaparece porque es totalmente inclusivo; incluye al que piensa diferente. Si algo nos achacan a la Iglesia, es que seamos excluyentes. Que dejemos fuera a otros que piensan distinto.

Que pongamos aduanas.

Sí, que pongamos rayas.

Es curioso eso que dices del fórum porque, inmediatamente después de su celebración e incluso durante, se intentó vetar, opacar todas las conclusiones. Sin embargo, diez años después han ido germinando cosas que, aunque tal vez no nos demos cuenta, comenzaron allí. De que aquello tuvo su importancia y se tendrá que reconocer.

Yo creo que sí. No sé cuánto de intento de opacar hubo, creo que la Iglesia tiene sus mediaciones y sus debilidades.

Y sus miedos también, claro.

En aquel fórum, se planteaban temas sin dar ninguna respuesta, pero temas bastante debatidos. Es el mundo el que estuvo presente en el fórum; la realidad conflictiva, la realidad social en la que vivimos.

Creo que la Iglesia ha dado pasos también. Las propuestas que la Conferencia Episcopal, a nivel de jóvenes, está haciendo, son inclusivas. Y la gente, los agentes de pastoral, nos sentimos cómodos en mesas donde no todos hacemos las mismas cosas, donde usamos estrategias diferentes o donde la sensibilidad litúrgica es diferente.

Vivimos en un momento en el que sabemos que nuestra unidad en Jesús, en lo fundamental, es la que va a ser testimonio para los jóvenes. No podemos hacer el ridículo en eso.

¿Dónde podemos encontrar la Revista de Pastoral Juvenil?

En la página web y en el portal de In & Out de Edelvives, que también tiene otra propuesta de recursos de muchos tipos, con todas la líneas clave en las que trabajamos.

Es una propuesta muy potente la que están haciendo en Edelvives.

Con ese Jesús, "el rey de los mindudis", que tiene mucha gracia.

Es una idea fantástica, de un estilo innovador y muy llamativo.

Es una propuesta de ir a los esencial del Evangelio, en su simplicidad pero en su radicalidad, y pienso que eso es lo que el joven capta de nosotros, la radicalidad en lo fundamental.

Sin caer en simplicidades, porque la vida ni es simple ni es complicada, es como la vamos haciendo. Jesús fue hijo de su tiempo y, afortunadamente, sus palabras y su vida son válidas para cualquier tipo de situación. Es la gran virtud del Evangelio: es posible vivirlo en cualquier circunstancia histórica.

En todas las etapas de la vida lo vamos descubriendo de maneras diferentes, y en todos los momentos sociales descubrimos que Jesús tiene algo que decir.

Muchas gracias Juan Carlos, bienvenido. Esta es tu casa. Tendremos ocasión de ir comentando vuestras iniciativas en la revista. Vamos a intentar, también nosotros, inventar esos cauces de comunicación y de diálogo.

Un placer y muchísima suerte en esta nueva singladura.

Gracias a vosotros por darnos esta oportunidad y ánimo con todo.

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