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Juventud
El Papa rezó el Angelus con los fieles en la plaza de Armas de Lima RD
Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, muy joven; Zaqueo, uno de baja estatura; Pablo, un perseguidor de cristianos; Pedro, lo negó... y así podríamos seguir esta lista. ¿Qué excusa queremos poner?

(J. B.).- "No podemos hacerle photoshop a los demás, a la realidad o a nosotros. Déjenme decirles que el corazón no se puede 'photoshopear', porque ahí es donde se juega el amor verdadero". En una abarrotada plaza de Armas de Lima, el Papa rezó el Angelus con varios miles de jóvenes, a quienes recordó que "Jesús quiere verlos en movimiento".

"Sus rostros, sus búsquedas sus vidas, son importantes para la Iglesia", arrancó el Papa, quien pidió a los jóvenes "la valentía de no asustarse de amar y jugarse la vida por Jesús". Poniendo el ejemplo del mulato San Martín de Porres, Francisco invitó a "no cansarse nunca de confiar", porque "a cada uno de nosotros el Señor nos confía algo, y la respuesta es confiar en él".

"Hay muchas situaciones que nos vienen encima y pareciera que nos fuéramos quedando fuera del Mundial", apuntó el Papa (Perú finalmente sí estará en Rusia 2018). Aun en esos momentos, "seguir confiando". "No pierdan el deseo de sus vidas, de sus sueños, Jesús está a su lado. No se den por vencidos, no pierdan la esperanza".

Y algo más: "Jesús quiere verlos en movimiento. A vos te quiere ver llevar adelante tus ideales, y que te animes a seguir sus instrucciones. Él le llevará por el camino de las Bienaventuranzas, que no es fácil pero es apasionante. No se puede recorrer solo, hay que hacerlo en equipo".

 

 

"Jesús cuenta contigo, como lo hizo hace mucho tiempo con santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Juan Macías, san Juan Francisco Solano y tantos otros", señaló el Papa. Y "te pregunta a vos, ¿estás dispuesto, dispuesta, a seguirlo?"

"Queridos amigos: el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros. A veces nos pasa que nos desanimamos de un amigo, que nos parecía bueno y después nos dio de lado. Así y todo, Jesús no se desanima de vos", indicó el Papa.

"Es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso solo sirve para las fotos. No podemos hacerle photoshop a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo andan bien en los vídeos, pero nunca podemos aplicárselo a los amigos. Hay fotos que son mu lindas, pero están todas trucadas. Déjenme decirle que el corazón no se puede 'photoshopear', porque ahí es donde se juega el amor verdadero, y muestras cómo es de verdad tu corazón", apuntó Francisco, quien, señaló, "Jesús no quiere que te maquillen el corazón, él te quiere así como sos, y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes".

"Jesús te quiere como sos, con tus defectos, con ganas de corregirse, pero así como sos. No te maquilles el corazón", repitió el Papa. "Cuando Jesús nos mira no piensa en lo perfecto, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y para seguirlo a él. Para él eso es lo importante. Eso es lo más grande".

Antes de rezar el Angelus, el Papa quiso recordar las "noticias preocupantes desde la República Democrática del Congo", pidiendo a las autoridades de "ese amado país que pongan su máximo empeño y esfuerzo a fin de evitar toda forma de violencia y buscar soluciones en favor del bien común".

 


Palabras del Papa antes del rezo del Angelus:

Queridos jóvenes: Me alegra poder reunirme con ustedes. Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes. Sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia y debemos darle la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugársela por Jesús.
¡Queridos amigos, cuántos ejemplos tienen ustedes! Pienso en san Martín de Porres. Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confió en el Señor que lo amaba, ¿saben por qué? Porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar.
Me podrán decir: pero hay veces que se vuelve muy difícil. Los entiendo. En esos momentos pueden venir pensamientos negativos, sentir que hay muchas situaciones que se nos vienen encima y pareciera que nos vamos quedando «fuera del mundial»; pareciera que nos van ganando. Pero no es así, ¿verdad?
Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos hemos pasado situaciones así. Queridos amigos, en esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza! No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Busquen la ayuda, el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida.
Jesús quiere verlos en movimiento; quiere verte llevar adelante tus ideales, y que te animes a seguir sus instrucciones. Él los llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, un camino que no se puede recorrer sólo, sino en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo como lo hizo hace mucho tiempo con santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Juan Macías, san Francisco Solano y tantos otros. Hoy te pregunta a vos si, al igual que ellos, estás dispuesto a seguirlo. ¿Estás dispuesto a seguirlo? ¿A dejarte impulsar por su Espíritu para hacer presente su Reino de justicia y amor?
Queridos amigos, el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros. Quizás nosotros sí podemos desanimarnos de nosotros mismos o de los demás.
Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad.
Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y recordar a los amigos que Dios se eligió:
Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, muy joven; Zaqueo, uno de baja estatura; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; Pablo, un perseguidor de cristianos; Pedro, lo negó... y así podríamos seguir esta lista. ¿Qué excusa queremos poner?
Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante y siempre va a insistir en lo mismo -no se fija en tu altura, si hablas bien o mal, si te duermes rezando, si eres muy joven o un anciano. La única pregunta es: ¿Quieres seguirme y ser mi discípulo?-. ¡No gastes en disfrazar tu corazón, llena tu vida del Espíritu!
Él espera una y otra vez para donarnos su Espíritu, que es el Amor que Dios quiere derramar en nuestros corazones, para hacernos sus discípulos misioneros.
En el seguimiento de Jesús, uno nunca, pero nunca, se queda fuera. Aunque cometas errores; siempre el Señor nos regala una nueva oportunidad para volver a caminar con Él.
Queridos jóvenes: En mi oración los pongo en manos de la Virgen. Tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes; allí estará Ella, como buena Madre, impulsándolos, sosteniéndolos para que no se desanimen. Y si por esas cosas te desanimas, no te preocupes que se lo dirá a Jesús. Solamente no dejes de rezar, no dejes de pedir, no dejes de confiar en su maternal protección.