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Juventud
Osoro, con los portavoces del Parlamento de la Juventud Carlos González/Infomadrid
La Iglesia la formamos personas, y tenemos que dar un paso adelante y avanzar, siendo una Iglesia creíble, de verdad

(Carlos González/Infomadrid).- El pasado 22 de junio, los portavoces de los Parlamentos de la Juventud se reunieron con el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, para compartir su experiencia y valorar cómo continuar unos encuentros en los que los jóvenes han tenido la oportunidad de dialogar sobre temas de la cultura actual y otros relevantes para su vida.

Entre los presentes estuvieron Clara de Mingo y Carlos Padilla, responsables de la vicaría VIII y VII, respectivamente. Clara no se esconde cuando habla de su fe, de su compromiso, del Dios que moldea sus 20 años de vida... «La Iglesia la formamos personas, y tenemos que dar un paso adelante y avanzar, siendo una Iglesia creíble, de verdad». Y no solo para algunos, confiesa, sino para todos: «No solo para los más clericales, sino abierta a todo el mundo».

La estudiante de Ingeniería Química y feligresa de la parroquia Santa María de la Esperanza, en Valdeluz, destaca la cercanía del arzobispo durante el encuentro: «A veces, no te esperas que cuenten contigo, y mucho menos de una forma tan directa». Por eso, «cuando me dijeron que D. Carlos quería vernos, fue bastante impactante el saber que, verdaderamente, a nuestro pastor le importa el tema y se preocupa por ello».

 


Padilla, cubano de 26 años que se encuentra en Madrid realizando un Máster en Inteligencia Artificial, asiente las palabras de su compañera y reconoce que «fue muy grato», ya que «se interesó mucho por cada uno nosotros, por nuestras realidades y preocupaciones».

Un sentimiento agradecido en la voz de este joven cubano que subraya cómo en su país de origen la fe se vive de un modo distinto... «En España hay muchos defensores de la fe, en universidades y en lugares donde hay mucho anticlericalismo, ¡mucho más que en Cuba!», reconoce. «Sí, allí no se es anticlerical, el que no cree, no cree y punto», mientras que «aquí, en España, no es solo no creer, sino atacar al que cree».

«Hablando se puede avanzar mucho»

Clara ensalza la labor de los Parlamentos, y subraya que en algunos ámbitos de la Iglesia «se tiene una visión muy anticuada», y «con este tipo de iniciativas se puede mostrar que no, que vamos mucho más allá, y que hablando con la gente y entre nosotros se puede avanzar mucho». «Y saber que el cardenal se lo va a llevar al Papa, ¡es muy emocionante!», asevera.

Carlos, a su lado, acentúa el detalle de poder expresarse así, con libertad, dentro de la Iglesia, «dejando a un lado la pereza», porque «la participación en todo es lo que va a garantizar que pueda haber un cambio si algo falla». Tras un silencio testimonial, el joven cubano confiesa que en Cuba «no hay libertad de expresión», pero «dentro de los ámbitos privados de la Iglesia sí que la hay». Allí, al ser todo más pequeño, «todo está más a mano», mientras que «aquí me llama la atención que hay muchas congregaciones religiosas distintas y hay una vida congregacional mucho más grande y diversificada».

En este sentido, Padilla, que estuvo presente en la mesa de compromiso social y político, descubre que lo más importante «es la diversidad que allí encontró», tanto en el encuentro con el pastor como en los Parlamentos. «Me encantó ver jóvenes comprometidos, con una profunda espiritualidad y con unas ganas de hacer e, incluso, con actitudes políticas». Jóvenes diversos, insiste, «que no son apáticos, donde todos escuchaban a todos».

 

 

«¡No olvidarse nunca de los jóvenes!»

Un ambiente de hermandad y de progreso que los jóvenes pudieron trasladar directamente al arzobispo de esta Iglesia que peregrina en Madrid. Y un deseo concreto y especial, hecho vida en la voz de Clara: «Al final, es compartir tu opinión, ver lo que aportamos todos, y avanzar; no estar escuchando ningún monólogo de ningún sacerdote o algo por el estilo... Se trata solamente de escuchar, compartir ideas y hacer grupos».

Testimonio que Carlos corrobora y perfecciona, de principio a fin... «En los Parlamentos se pudo ver la voluntad de lo que hay», confiesa, «y ahora se debería contar con los mismos que participaron, llevar a cabo sus ideas, ponerlas en práctica, ¡y no olvidarse nunca de los jóvenes!».