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Jesús Sánchez Adalid presenta Y de repente... Teresa (Ediciones B)

El escritor y sacerdote publica "Y de repente... Teresa" (Ediciones B)

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Jesús Sánchez Adalid: "Por desgracia, la ortodoxia siempre se identifica con la pureza del mensaje"

"Teresa es muy española y tiene una catolicidad muy a la española"

Jesús Bastante, 13 de diciembre de 2014 a las 12:26

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Teresa era una santa, pero no podemos mitificarla hasta el punto de hacer una hagiografía, como somos muy dados a hacer los españoles y quitarle todas las sombras y dejarle una especie de destello deslumbrante
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(Jesús Bastante).- El sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid acaba de publicar Y de repente Teresa (Ediciones B), una vibrante novela que nos descubre algunos de los secretos ocultos de Santa Teresa de Ávila, justo en el año en que celebramos su V Centenario. La santa, doctora de la Iglesia, que también padeció la incomprensión y la persecución, pero que salió adelante.

¿Por qué Y de repente Teresa? ¿Cómo apareció Teresa?
Y de repente Teresa es una novela histórica en el sentido puro, ya que es una novela histórica que tiene una documentación amplia pero que sin embargo es literatura. Nos cuenta quizás uno de los aspectos más desconocidos de Santa Teresa, que son sus relaciones conflictivas con la Inquisición: los inquisidores no se fiaron nunca de Santa Teresa, ni de sus escritos, ni de su obra reformadora.

De hecho, estuvo siendo investigada durante mucho tiempo, ¿no?
Eso es, y es quizás lo que más hizo sufrir a Santa Teresa durante toda su vida, porque aparte de la oposición de los calzados y de una parte de la Iglesia, veía que en un determinado momento podía ser encarcelada. En esta misma época están en la cárcel nada menos que el Arzobispo Primado de España, Carranza, y Fray Luis de León y Fray Luis de Granada, estudiados por la Inquisición. Unos años antes había sido San Juan de Ávila; a la cárcel había ido también el doctor de la Universidad de Úbeda. Y Santa Teresa se sentía inquieta, ya que no podemos decir que atemorizada, porque el padre Gracián nos cuenta que, si bien estaba inquieta, tenía esa confianza que tenía Santa Teresa en sí misma, que le hacía seguir delante de todas las cuitas y que le hizo salir de ésta también, que fue la más peligrosa de su vida.

Curiosamente ese miedo de los propios, la persecución de los que se supone que tienen que ser los tuyos es una constante de casi todos estos reformadores y en general de casi todos los Santos y Padres de la Iglesia. Ese momento de incomprensión... No sé si los profetas es lo que tienen, que nunca son comprendidos del todo.
Efectivamente Joseph Pérez le llama a eso el "odium teologicum", que es la enemistad, quizás por una envidia malasana, de sus contemporáneos, que veían con desagrado la obra tan importante que estaba haciendo Teresa. No la comprendían y al no comprenderla la perseguían. No se estaban dando cuenta de que en la génesis de esa obra estaba la Contrarreforma, que va a ser uno de los fenómenos espirituales más interesantes que se han dado en el mundo.

Y menos conocido, porque hablamos mucho de la Reforma después del Vaticano II, pero esa travesía en el desierto de cuatro siglos y medio tiene mucho que ver con una Contrarreforma que no es exactamente una vuelta a la Iglesia más dura sino que es en cierto modo una adaptación a las cosas que se podían tomar en consideración de aquellos con cuyas teologías se había acabado rompiendo todo un poco
Sobre todo es mística y espiritual. Quizás por eso no era comprendida por la gente de su tiempo, porque no era legalista, no estaba detrás el derecho canónico, no estaban detrás las leyes, sino que estaba el sentimiento místico, que es muy incomprendido e incomprensible en ese tiempo y en cualquier otro momento porque, como toca lo sobrenatural, es muy difícil de demostrar por parte de los místicos. Lo que experimentan a veces es confundido con otras cosas. Pero el hecho es que en esta época de Santa Teresa la Inquisición estaba bastante revuelta, porque habían surgido sectas y grupos y persona individuales, como los llamados "alumbrados", que estaban siendo muy perniciosos y no solo habían levantado contra ellos a los inquisidores -la jerarquía del momento- sino también al pueblo, ya que era una secta mística que tenía por detrás elementos oscuros.

¿Cuál es, Jesús, la relación entre Santa Teresa y los Inquisidores? ¿Es una película de buenos y malos o están esos matices que permiten que el propio inquisidor se dé cuenta de que tampoco es tan mala mujer o que se sientan concernidos, ilusionados, sorprendidos con lo que les está contando, que vean que ahí hay algo de Dios?

Esta novela no es una historia que se cuente de una forma lineal: el lector va a penetrar en el mundo de Teresa a través de los ojos de los inquisidores. A mí no me gusta presentar mis novelas como historias de malos y buenos, al uso del cine americano, que estamos muy acostumbrados; me gusta que todos los matices aparezcan y que conforman entre todos esa especie de mosaico que te va sorprendiendo en cada momento. Es verdad que la obra de Santa Teresa podía resultar peligrosa para los inquisidores, y hay que mirarlo desde ese punto de vista, porque unos años antes de vivir Teresa y de salir su obra a la luz, había aparecido una gran alumbrada que había sido Magdalena de la Cruz, la diabólica Magdalena de la Cruz, que es un personaje que había sido enormemente popular. De ella se hablaba que había dicho grandes profecías que se habían cumplido, había tenido experiencias místicas, había tenido éxtasis, arrobamientos... En fin, una serie de cosas que se parecen bastante a lo que experimentó en vida Santa Teresa de Jesús. Esto pone en guardia a los inquisidores: se asustan. ¿Teresa es otra Magdalena de la Cruz? De hecho, la propia Teresa, cuando le recordaban a la persona de Magdalena de la Cruz, se aterrorizaba, porque fue como una sombra que la persiguió durante toda su vida.

 

Como su reflejo en el agua. Antes de la entrevista comentábamos lo que en el siglo XVI se comentaba sobre este tipo de personas como San Juan, de Santa Teresa; que eran como el agua turbia que podía manchar la piel o el espíritu de las gentes de bien. Esa metáfora, que se da mucho en esa época, ¿cómo la tuvo que sentir Teresa? Porque turbia no era demasiado...
La ortodoxia siempre se identifica con la pureza del mensaje y en aquella época, si existían elementos contaminantes, por un lado se tenía mucho miedo a lo que podía entrar desde Europa, es decir, al protestantismo. Ya se habían descubierto dos focos serios en España: el foco de Valladolid con aquella María Enrique y después los protestantes del foco de Sevilla. Hay un determinado momento en el que algunos de los sentimientos de Santa Teresa (la naturalidad y espontaneidad con la que ella se expresa) pudieron sonar a algunas corrientes protestantes que llegaban, como por ejemplo aquello de: "solo con la fe basta" ... Si recordamos a Santa Teresa, "solo Dios basta", entendemos que a los inquisidores les sonaba turbio y me ha recordado la gran metáfora del agua pura y del agua turbia: todo lo que pudiera enturbiar la fe, el caudal puro de la fe, como se le llamaba, todas estas turbiedades que podían venir desde las sectas iluminadas o desde el protestantismo, se tenían que combatir.

¿Qué otros personajes aparecen en la novela?
En mi novela aparece todo el elenco de personajes del siglo XVI, pero sobre todo los que rodean y tienen que ver con Santa Teresa. La novela comienza con una referencia literaria a la prisión de Carranza; fue el inquisidor Castro el mismo que anduvo tras los pasos de los alumbrados y los pasos de Santa Teresa, el que metió en la cárcel al Arzobispo de Toledo... Él fue a Torrelaguna de una forma intrépida y bastante valiente, porque el primado tenía muchos partidarios y aquellos eran sus dominios. Él se atrevió a reclutar a un serie de familiares de la Inquisición, que era el personal que acompañaba a los inquisidores para hacer las detenciones. Lo detuvo por la noche, de madrugada, estando acostado el propio Arzobispo en una casa, y se lo llevó preso a Valladolid. El inquisidor Castro, que había sido muy intrépido, se había puesto también en contacto con uno de los personajes más curiosos y grotescos del siglo XVI, que es un fraile extremeño llamado Fray Alonso de la Fuente que escribió aquel memorial sobre los iluminados de Llerena, del cual se servían los inquisidores para saber si la conducta de alguna de estas personas tenidas por santas eran de alumbrados. Fray Alonso de la Fuente, que era un fanático, un hombre de temperamento, agresivo y levantisco, se había tomado esto como una misión divina, por decirlo de alguna forma, y había convencido a algunos obispos, y sobre todo a parte de la Suprema Inquisición, que era el organismo que estaba por encima de todos los inquisidores, de que los alumbrados eran la peste más perniciosas que podía haber habido en España, y él seguía además los dictados del célebre teólogo Melchor Cano, que había advertido tanto al Rey Felipe II como a la Suprema Inquisición de aquella época de que en España no había por qué temer al protestantismo, que era una corriente que no tenía nada que ver con el sentir de los españoles y que difícilmente iba a aprehender entre la gente. Pero, sin embargo, el alumbradismo sí era muy contaminante. Muchos de estos personajes como Magdalena de la Cruz, a la que nos hemos referido antes, la beata de Piedrahita, otra de estas mujeres tenida por santa, o Francisca de los Apóstoles, que surgió en Toledo, se presentaban ante el pueblo y ante la nobleza de aquel tiempo como santas y finalmente lo que buscaban eran donativos o dominar a las personas o incluso fama y movilidad, acceso a los grandes personajes de la corte... Apareció una tal Catalina de Cardona, un personaje muy curioso, en tiempo de Santa Teresa. Santa Teresa incluso la admiró, que iba vestida con hábito de fraile varón y se cortaba el pelo a modo de fraile y se hospedaba en casa de la Princesa de Éboli, recorría la corte de Madrid recogiendo limosnas para un conventillo que había hecho en la Roda... Es natural que esto inquietara al nuncio apostólico del Papa aquí en España y que incomodara mucho a los grandes inquisidores.


 

¿Qué hay de Teresa hoy? Tanto para bien como para mal en los dos sentidos que hablas en la novela. ¿De la Teresa mística en la sociedad actual y en la Iglesia qué hay? ¿Qué está ocurriendo con esa diatriba entre los místicos, los profetas y los legalistas?
Yo creo que Teresa es muy española y tiene una catolicidad muy a la española. Es una mujer muy de su tiempo, del siglo XVI, intrépida, parecida a todos los personajes del siglo XVI que se estaban aventurando por el Mediterráneo hacia el nuevo mundo. Es el origen de nuestro Siglo de Oro, que nos ha aportado lo mejor de las artes y de las letras. Y tiene una singularidad más: la especificad del sexo femenino, pues creo que eso le otorga mucha más importancia que a esos personajes varones, porque ser varón en esa época y desenvolverse era muy natural... Lo difícil era ser brillante siendo mujer y religiosa. Nos ha aportado cosas excesivamente brillantes (ya hemos hablado antes de la primera biografía pero es que nos ofrece el primer psicoanálisis, porque Las Moradas es un psicoanálisis...De hecho impactó mucho a las generaciones siguientes, incluso hasta el siglo XX y XXI). Cómo no recordar a Santa Teresa Benedicta de Jesús. La famosa Edith Stein había sido fenomenóloga convertida al catolicismo antes de morir en el campo de concentración; había sido discípula de Husserl y había quedado fascinada por la obra de Teresa, hasta el punto de adoptar el nombre de Teresa. O el propio Papa Juan Pablo II, que aprendió el castellano para poder leer en su lengua a los místicos y hacer su tesis sobre la mística española del siglo XVI. Yo creo que de Teresa tenemos mucho, como tú dices, para lo bueno y para lo malo. Teresa era una santa, pero no podemos mitificarla hasta el punto de hacer una hagiografía, como somos muy dados a hacer los españoles y quitarle todas las sombras y dejarle una especie de destello deslumbrante... Tenemos que bajarla a la realidad de nuestro mundo. Yo creo que mi novela lo que pretende es hacerla más humana: a Teresa se la va viendo al final y de ahí el título de la novela Y de repente Teresa, porque de momento nosotros tenemos que identificarnos con la sociedad de aquel tiempo y mirarla con los ojos de sus contemporáneos.

Y de repente Teresa: una magnífica novela que sale a la venta en breve con Ediciones B, Jesús Sánchez Adalid. Un momento muy oportuno, por su quinto centenario, pero una novela necesaria aun cuando no estuviéramos hablando de esa efeméride. Felicidades y tendremos oportunidades de seguir hablando de Santa Teresa y de literatura. Muchas gracias.
Muchas gracias a vosotros


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