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Presentación del libro de Jesús Espeja

"Lo divino en la experiencia humana" (San Pablo), de fr. Jesús Espeja, OP

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El misterio del ser humano solo se desvela en Cristo

Por una moral cristiana renovada, en medio de la de preceptos y la moral a la carta

Dominicos, 19 de abril de 2016 a las 17:51
Una moral que oprima o devalúe a la humanidad no es cristiana; pero tampoco lo es una moral que ponga como centro absoluto al ser humano desgajado de lo divino
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Presentación del libro de Jesús Espeja

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Jesús Espeja, durante la presentación de su libro

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Jesús Espeja y su último libro, editado por San Pablo

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La nueva publicación de Jesús Espeja: "Lo Divino en la experiencia Humana"

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Jesús Espeja y su nueva publicación

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Jesús Espeja

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El dominico Jesús Espeja

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Jesús Espeja, durante su intervención

  • Presentación del libro de Jesús Espeja
  • Jesús Espeja, durante la presentación de su libro
  • Jesús Espeja y su último libro, editado por San Pablo
  • La nueva publicación de Jesús Espeja: 'Lo Divino en la experiencia Humana'
  • Jesús Espeja y su nueva publicación
  • Jesús Espeja
  • El dominico Jesús Espeja
  • Jesús Espeja, durante su intervención

(Dominicos).- Al inicio de la presentación tomó la palabra don Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza y Presidente de la Comisión episcopal de Vida consagrada. En su intervención D. Vicente agradeció al padre Jesús Espeja la autoría del libro, que parte de una preocupación por una moral cristiana renovada, en medio de los dos extremos de una moral de preceptos y una moral a la carta.

Un libro que alerta de los peligros que supone separar la moral de la teología dogmática. Incorporar la moral a la teología había sido un logro conseguido, en gran parte, por los dominicos, y sería un error volver a desgajar la moral del pensamiento teológico.

D. Vicente hizo referencia al texto con el que el autor presenta el libro, pues resume perfectamente: "En la conducta de Jesucristo lo divino y lo humano van inseparablemente unidos. Una moral que oprima o devalúe a la humanidad no es cristiana; pero tampoco lo es una moral que ponga como centro absoluto al ser humano desgajado de lo divino. Tan nefasto es un sobrenaturalismo que niega la consistencia de lo humano, como un humanismo que lo absolutiza ignorando su condición finita".

Terminó felicitando a Espeja por la autoría del libro que ayuda a leer el Concilio en el contexto de nuestra sociedad.

Marciano Vidal, en una exposición breve y clara, presentó los rasgos dominicanos que él cree que han sido aportaciones relevantes a la teología moral: en primer lugar a los dominicos se debe el hecho de que la moral forme parte del cuerpo teológico, fue Santo Tomás de Aquino quien "teologizó" la moral; en segundo lugar el hecho de que la tradición dominicana haya incorporado al estudio teológico distintos saberes humanos (filosofía, psicología, antropología...); en tercer lugar la tradición dominicana ha tenido siempre en cuenta el valor del ser humano, la dignidad de la persona, los derechos humanos...; en cuarto lugar los dominicos han entendido la moral como moral de perfección, de exigencia; por último la tradición dominicana ha apoyado la renovación de la teología moral teniendo en cuenta la cultura y el mundo nuevo que aparece.

 

 

A continuación tomaron la palabra el provincial de la Sociedad San Pablo, Juan Antonio Carrera, quien recomendó la lectura del libro, un libro para meditarlo y vivirlo; y fr. Jesús Díaz Sariego, provincial de los dominicos de la Provincia Hispania, quien resaltó la honradez de Jesús Espeja al reconocer el gran valor y hacer justicia a quienes nos precedieron en el estudio de la teología, en este caso de la teología moral.

El autor del libro fue el último en intervenir, agradeciendo las intervenciones anteriores, y reiterando su agradecimiento a los cuatro moralistas dominicos que fueron relevantes en el postconcilio: José A. Llinares, Antonio Sanchís, Rafael Larrañeta y Bernardo Cuesta. El agradecimiento a estos cuatro teólogos y la convicción de entender la moral cristiana como seguimiento de Cristo, fueron sus principales motivaciones para escribir el libro. El misterio de la persona humana solo se desvela en Cristo, quien nos ayuda a descubrir la sublimidad de nuestra condición.

 



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