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Fernando Vidal presenta "Luke, examina tus sentimientos" (PPC)

El sociólogo presenta "Luke, examina tus sentimientos", publicado por PPC

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Fernando Vidal: "No podemos convertir la pareja en una empresa de multiaventura"

"Una familia que no va con el corazón en la mano, tiene problemas para saber por dónde va el camino"

Jesús Bastante, 01 de mayo de 2017 a las 10:35
En una sociedad que se hace global y más abstracta, en la cual elementos como la nación y la ideología han mostrado sus debilidades, la familia sigue siendo la instancia más universal, la mas originaria, la que entiende todo el mundo
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Fernando Vidal

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(Jesús Bastante).- "Luke, examina tus sentimientos" es el título del último libro del sociólogo Fernando Vidal en PPC. Un volumen que nos enseña, como explica su subtítulo, cómo "aprender a discernir en familia", con evidentes paralelismos con "La Guerra de las Galaxias", en un momento en el que el modelo familiar es, por un lado, contestado, y por el otro (especialmente a través de la "Amoris Laetitia"), puesto en valor como un elemento imprescincible para la construcción de la sociedad.

 

Una familia complicada, la de Darth Vader y Luke Skywalker...

Pues sí, además llena de mentiras y de misterios. No sabemos cómo va a seguir la siguiente saga, pero creo que es una familia que a veces se parece a nosotros en el sentido de que de vez en cuando nos desorientamos, y por lo tanto, necesitamos examinar los sentimientos.

Y máscaras que esconden lo que realmente sentimos, que nos impiden decir lo que queremos decir.

Sí. Y fuerzas que uno no sabe muy bien cómo interpretar hacia dónde van y constantemente necesitas guiarte por el corazón. Yo creo que una familia que no vive con el corazón en la mano, es una familia que tiene a veces problemas para saber por dónde va el camino.

Hablemos de la fuerza y de la familia. ¿Cuáles son las fuerzas de la familia?

La fuerza de la familia viene de que todo el mundo aspira a querer y a tener un amor que dure para siempre. Ciertamente, todavía a estas alturas del siglo XXI, la familia sigue siendo la institución que conforma más confianza, en la que uno encuentra el sentido de la vida, por la que uno querría dar la vida.

Y en la que uno se refugia.

La que te defiende. La que está cuando uno encuentra dificultades en las cosas. Pero además, es donde quieres estar para poder vivir y desde donde afrontas tu proyecto de vida. Esa es una fuerza imparable, que llama constantemente a las personas a ser y a estar.

No está en discusión lo que es la familia. Lo que sí lo está es, qué consideramos familia y qué no. Porque hay distintos conceptos de vivir en familia. La vida familiar, en cualquier caso, es un arquetipo, un deseo. Es el lugar que todos queremos.

Y cada vez se quiere más. En una sociedad que se hace global y más abstracta, en la cual elementos como la nación y la ideología han mostrado sus debilidades, la familia sigue siendo la instancia más universal, la mas originaria, la que entiende todo el mundo y aquella que constituye a la condición humana.

Por lo tanto, yo creo que hay un refuerzo de la familia en nuestro tiempo. Lejos de quedar en el pasado, la familia es algo que nos espera en el futuro.

Lo que hay, es una variación importante en la institucionalización. No es un problema solo de la familia, es un problema de nuestro tiempo; qué papel tienen las instituciones y hasta qué punto las aceptamos, y hasta qué punto son necesarias, porque es verdad que no son imprescindibles.

Ha habido una diversificación en la institucionalización de la conyugalidad, de la relación de pareja. Pero creo que, también, después de un tiempo de experimentación, volveremos a consolidar alguna forma de matrimonio mucho más estable.

¿Es necesariamente malo lo que está sucediendo ahora?

Yo creo que nos habla de cierto vacío de lo que habitualmente había. El matrimonio por ser dado por tan supuesto, y la pareja también, cuando llegan tiempos nuevos, se revisa y se busca su autenticidad.

Lo que yo realmente creo que existe, cuando hablamos de la diversificación de formas de institucionalizar la relación de pareja, es en realidad una búsqueda de autenticidad. No es solo pereza o falta de compromiso. Son dudas. Expresa un problema de simbolización de la pareja, se busca algo mucho más genuino.

Creo que el asunto está en ser capaz de dar con fórmulas que no sean repetitivas, y que no nos hablen simplemente de derecho, sino que también nos hablen del corazón. Creo que gran parte del problema está en la belleza, en cómo sentimos las cosas. En descubrir de nuevo la belleza de comprometerte con alguien y mover juntos "siempres", que es algo clave en la pareja.

 

 

Mover "siempres"

Sí, yo creo que la pareja es el lugar de los "siempres". Siempre tienes un amor, o buscas un amor para siempre. Tienes hijos, y los tienes para siempre, buscas que ellos estén siempre contigo.

Es verdad lo que dice Papa, que en general, esa cultura de los descartes, es la cultura de lo provisorio, pero la gente sigue aspirando a "siempres".

Pero la estabilidad no tiene por qué implicar necesariamente el conformarse. La gente piensa que la cultura de lo provisorio no está tan mal, porque lo que se va haciendo es intentar encontrar algo mejor. Y vas cambiando y estás probando. Mientras que la estabilidad supone que te acomodas.

Pienso que quien se apaña en la pareja, se cae. Hoy en día vivimos en mundo tan diverso, con tantas incertidumbres y tantas oportunidades que la pareja necesita estar mucho más unida.

Podríamos compararlo con la conducción de un barco, para lo que se necesita coordinación, estar al tanto de lo que necesita el otro y ver que no basta con poner el piloto automático. Requiere cooperación, hacer cosas juntos.

Por tanto, no podemos convertir la pareja en una empresa de multiaventura. Tiene que haber pasión para saber por dónde vivimos. Acomodarse o dejarse conducir en piloto automático, hoy día, para una pareja es un suicidio.

El Papa abrió el debate sobre las familias como hacía mucho tiempo que no se hacía en la Iglesia. La convocatoria de los sínodos, el extraordinario y el ordinario, con una serie de conclusiones en Amoris laetitia. ¿Qué ha supuesto el sínodo, el poner en debate, con ese grado de libertad que se echaba en falta en Iglesia, cualquier tema?

Se ha hablado de todo. De lo más polémico, como los divorciados vueltos a casar, los homosexuales, las parejas que no se casan por la Iglesia, etc. Pero también de la vida familiar. Ese corazón del que tú hablabas.

¿Qué ha supuesto para ti, como experto, todo este proceso?

Lo primero que resaltaría es la gran consulta mundial a las comunidades cristianas. Las encuestas han supuesto una metodología que ha llevado a la Iglesia a deliberar juntos.
Esto ha sido una experiencia histórica, el poder encontrarnos así.

Imagínense que esto lo podemos hacer en una parroquia, para tomar una medida determinada o para saber cuál va a ser su plan. En vez de decidirlo, el consejo pastoral hace una encuesta al barrio. ¿Qué capacidad de movilización tendría esto? Yo creo que muy alta, sencillamente, porque implica a las personas.

Puede que cardenales y obispos no han entrado en ciertos asuntos porque no tienen experiencia directa en ellos dado que no los viven. Como la experiencia conyugal, el noviazgo, o la educación directa de los hijos... intereses que se les pueden escapar.

Muchas cosas, también, cosas que en ámbitos de familia se deciden por prudencia o por costumbre. Por no romper. Al tener reflejado en una encuesta cuál es, verdaderamente, el sentir de la gente, nos pone mucho más cercanos a qué nivel de escándalo, por así decirlo, de ruptura, de cambio o de giro, sometemos a la gente.

Se ve que muchas cosas están muy asumidas y que por lo tanto permiten el que haya una profundización y un avance.

Esta cuestión de la encuesta ha sido lo más importante que ha sucedido en los dos sínodos y en el proceso. Y ha sido muy interesante ver las respuestas que se han dado en cada unos de los países. Y sería interesante saber cuáles fueron las de España.

Y la segunda cuestión es este principio del papa Francisco de pasar de idea a realidad. Y verdaderamente, Amoris laetitia, y en general el proceso de los sínodos, al final nos ha mostrado es que la Iglesia es una buena compañera de camino. Igual que la Biblia es una buena compañera de camino, donde uno se encuentra historias alucinantes en relación a la familia, como Adán y Eva, Abraham, Jacob. O de gente pilla, que engaña.

Distintos modelos de persona.

Sí. Es un gran culebrón donde te encuentras todas las posiciones posibles. La Iglesia se ha mostrado también como una buena compañera de camino.

Por ejemplo, "La alegría del amor" te habla de la relación con tus suegros, de la relación sexual en la pareja, de los chicos y de no caer en el control minucioso. Nos habla de cómo cuidarnos cuando estamos enfermos. Creo que contiene una gran sabiduría de vida y que la gente lo percibe. Además de iluminarnos en la vida y cómo cuidarla, ayuda a las parejas en forma práctica, a las parejas y a las familias.

Este fin de semana el Papa ha viajado a Milán. El último acto que tuvo fue un macroencuentro en San Siro, el estadio de fútbol, con padres de familia y demás.

Le hicieron tres preguntas: la primera era de un niño que le preguntaba quiénes habían sido sus modelos para mantenerse en la fe. La segunda, era de unos padres preguntando cómo trasmitir esos modelos de la fe.

Como estaba preparando esta entrevista, se me ocurría pensar en Yoda y en los caballeros Jedi. En aquellos que son los que te marcan y te van enseñando con su ejemplo, su modo de vida, su sabiduría y saber estar, cómo ir transitando.

¿Cuáles son esos caballeros Jedi que nos podemos encontrar en ese discurrir del camino de la familia. En ese discernir?

Creo que la palabra sería hacia dónde vamos. Y hacia dónde va la educación. Porque de esa forma sabemos quiénes son los educadores y tenemos las referencias.

Es verdad que la educación necesita poner mucha más más fuerza en el proyecto de vida de la persona. En una encuesta reciente que se hizo desde Escuelas Católicas, se preguntaba a los padres qué era lo que más demandaban a la escuela. Y lo que más demandaban, junto con los valores, era que acompañaran a los chicos a descubrir o a formar su proyecto de vida.

No se trata tanto de sacar mejores o peores notas, sino que se consolide esa madurez de vida. Que los chavales encuentren su pasión, hacia dónde van y hacia dónde va su proyecto.

Creo, que cuando pensamos en estos términos, nos damos cuenta de que necesitamos referencias. No nos obsesionemos con estar controlando cada aspecto de la vida de los chavales, que hoy en día, con los móviles en la mano, es imposible. Centrémonos en en dónde está su clave existencial como persona.

Lo que nos llama, es formar su proyecto de vida, el centro existencial, el centro de la conciencia. Para eso, son necesarias experiencias constitutivas en las que realmente los chavales se vayan constituyendo. Y pienso que necesitamos conectar con aquellas personas, con compromisos y con vidas, muy a fondo.

Hay mucha gente que pueden ser grandes valores, grandes caballeros Jedi, para educar. Tenemos todo el ámbito social, de la belleza, de lo cultural... Tenemos el ámbito de la contemplación, algo que resulta muy extraño a los chavales, muy intrigante y a la vez muy apasionante.

Ahí, sí que existe mucha gente con la que podemos contactar y que pueden resultar grandes referencias para la educación de nuestros chicos.

La tercera pregunta que le hicieron al Papa en San Siro, era precisamente esta. Él habló de no parcelar la educación centrándonos en el conocimiento y olvidando el corazón y las manos. Ponía la cabeza, el corazón y las manos, en esa educación en tres fases compatibles. Debes saber lo que quieres hacer y hacerlo.

Yo tengo experiencia con los chicos. Tengo chicos que tienen 16 y 18 años, cultivar su espiritualidad, la interioridad, va a ser algo muy importante en sus vidas para ser capaces de verse hacia el interior y saber cómo siente y lo quiere. Realmente, esa inteligencia espiritual es clave para desarrollarnos como personas.

Un desarrollo espiritual más estético, más inspirado en experiencias sociales o de carácter religioso, que se pregunta por las últimas cuestiones que tenemos ahí dentro.

Estamos de acuerdo en que hay que poner en juego todas esas múltiples inteligencias de que unos dispone. Es necesario ponerlas todas en juego e integrarlas.

Y también, saber las que hay que potenciar. Porque uno puede ser un gran científico y otro un grandísimo payaso.

Efectivamente, y los dos son muy importantes a al hora de dar una palabra a la sociedad. Pero, fíjate que Luke, y en general la saga de La guerra de las Galaxias, lo que nos trae a en los años 70 es un recordatorio de que la educación, básicamente, sigue siendo la misma aventura para un chaval; la aventura de la adolescencia, de enfrentarse al mundo, de constituirse en persona.

Es la historia del héroe que se repite a lo largo de toda la historia. Y yo creo, que lo que muestra hoy en día La guerra de las Galaxias (la educación de Luke y la de toda la saga que sigue), es que las grandes cuestiones del ser humano son eternas y se reproducen y se viven en cada generación de una forma constante, en diferentes contextos.

Al final, los chavales viven la pasión en el curso de tener que constituirse como personas. Es ahí donde tenemos que centrarnos,sin dispersarnos en mil juegos y en mil modas. Teniendo en cuenta los ropajes de cada época y los medios que ofrece, ser capaces de ayudar a dar ese salto a nuestra generación.

Y ahí estamos, como Yoda, en ese ser capaz de acercarse y ser capaz de que el chaval examine sus sentimientos.

Encontrando esa fuerza que tiene dentro y esas capacidades. Esos talentos.

Y que a Darth Vader, en general, no hay que hacerle caso. Es un personaje maligno.

A mí me gustan más las tres últimas entregas. Pero los tres primeros capítulos te muestran ese proceso en el que alguien con unas potencialidades brutales se convierte en alguien malo.

Él llega ahí por el miedo, lo contamos aquí. Cuando tú, en situaciones de miedo, en vez de poner libertad, optas por poner poder, por intentar controlarlo todo, lo que estás haciendo es tomar el camino del mal, el del lado negativo. El lado oscuro -dice Yoda- es el miedo.

En nuestra sociedad hay bastante miedo. Miedo a la hora de educar a los chavales y de enfrentarte a la pareja. A la hora de ver su vida, mucha gente siente bastante miedo. La idea es, que donde hay miedo pongamos libertad y que donde hay duda pongamos libertad. No pongamos poder, porque el poder no nos lleva a nada bueno.

¿Eso, se puede hacer en una sociedad como la actual con una crisis brutal, y en la que las seguridades se están perdiendo? ¿Se puede aportar esa valentía, esa libertad, o es comprensible ese retraimiento?

Es entendible, porque la gente siente mucha impotencia, siente que vive en un mundo global en el que no tiene control, en el que sus entornos inmediatos cambian vertiginosamente, donde el tiempo se acelera cada vez más. Pero creo que la familia es una buena fuente de saber para lo público y para lo político.

Hubo un tiempo en el cual la revolución se anunciaba como la fraternidad. Es decir, que la familia sigue siendo una gran fuente de inspiración para construir lo público. Y en la familia sentimos que cuando apostamos por el poder, perdemos, y cuando apostamos por el vínculo, ganamos.

Cuando apuestas por el don y por el vínculo, la familia crece. Cuando apuestas por el poder y el control, la familia se hace pequeña. Creo que pasa en lo público, en nuestras relaciones, y en lo económico. Hay que pasar del poder al vínculo.

Realmente, el poder nos lleva por un camino en el que queremos ser como dioses. Cuando apostamos por el vínculo, generamos redes sociales, cooperación, abrimos los límites. Afrontamos el misterio y somos capaces de dialogar con lo que hay de misterio en nosotros. Y, ciertamente, nos hacemos servidores de los otros. La pregunta es, ¿quieres ser servidor de Dios, o hacer de él?

Al principio, la diferencia entre el lado oscuro y la fuerza es muy tenue. Llega a parecer mucho más atractivo el lado oscuro. Estamos viviendo en un mundo en el que salir a la calle a protestar para pedir un mundo nuevo y a caer en populismos es muy fácil, lo estamos viendo en EE.UU. y en Francia.

 

 

 

Esa línea es muy delgada. Es muy complicada de apreciar.

Es cierto, y es verdad que los populismos aparecen como una tentación del poder. De romper las vinculaciones.

Pero se venden como una lucha contra ese poder establecido.

Porque se basa en los miedos de la gente, en las impotencias de las personas. Nos apelamos a lo peor, que es a lo que apelan los populismos: al peor miedo, al más profundo.

Y también apelan al sentimiento y al corazón.

Claro, intentan solucionarlo con deseos muy inmediatos. Es un poco como el consumo, que apela a los deseos más profundos, pero intenta responder con una cosa muy superficial. Lo mismo pasa en los populismos, apelan a los miedos profundos de la gente pero con respuestas muy superficiales. Son el consumismo en la política.

Y aquí, la familia nos demuestra otra vez una buena lección, si uno, en la relación de pareja, intenta apostar por el poder, por el populismo por así decirlo, fracasa.

Realmente, la familia te requiere a ti con toda tu complejidad. Y requiere también que pongas tus límites encima de la mesa, porque convivimos a flor de piel. Es necesario saber dónde tenemos nuestros límites y ser capaces de convivir pacíficamente con ellos, los nuestros y los de los otros. Y también con los que tenemos como grupo.

Me parece que la familia sigue siendo una gran lección más allá de moralismos. Una gran fuente de inspiración para la vida cotidiana de la gente y para lo político. Un espejo de lo que pasa a gran escala.

Si intentas controlar, pierdes. Cuando te das y empiezas a relacionarte, es cuando se abren caminos. Y si no tenes claro lo que significan algunos conceptos, intenta discernir.
Discernimiento es una palabra que está en la clave y además no es algo que ocurre una vez, es un estilo de vida.

Una palabra que tiene demasiadas sílabas para lo sencilla que es, discernimiento. Solo se trata de llamar a las cosas por su nombre con el corazón en la mano para intentar iluminarte el camino. Es ser capaces de vivir juntos con los ojos abiertos.

No pegar fogonazos al corazón, porque al final acaba en infarto, sino vivir llenando ese corazón y que ese corazón también sirva de guía para el proceso de la vida.

Y humanizarnos, porque muchas veces las familias son lugares donde se vive con tanta intensidad emocional que reaccionamos pero no elegimos. Y esa es una de las cosas que contamos en el libro: en vez de reaccionar, elija usted. Poner libertad allí donde hay reacción. Discernir.

Trabajando con familias en este ámbito del discernimiento, hemos comprobado que aumenta muchísimo su calidad de vida. Se quitan miedos, desorientaciones y problemas de comunicación.

Necesitamos aprender a discernir en familia y creo que sería una de las medidas más importantes para su progreso en nuestra vida cotidiana.

"Luke, examina tus sentimientos. Aprende a discernir en familia", de Fernando Vidal, está siendo un exitazo.

Es un libro muy práctico. Si examinas los capítulos, contienen ejercicios con preguntas. Está hecho para discernir en pareja o con los chicos. Por ejemplo, hay un capítulo que nos dice: "aprendamos a preguntar".

Frecuentemente, los problemas de discernimiento vienen de hacer la pregunta incorrecta. Cuando viene el chico o la chica con malas notas y les dices ¿pero qué estás haciendo?
En vez de hacer esa pregunta tan simple, piénsalo, y di: ¿esto es lo que tú quieres hacer? o, ¿tú crees que puedes dar más? o, ¿te sientes contento con?...

Tenemos que ser más profundos en la forma de preguntar que tenemos. Y como eso muchas cosas, si no sabemos decir que no, nunca podremos querer a la gente, nunca podremos amar.

Sigo recordando ese momento en San Siro. El Papa explicó un problema con un chaval al que le gustaba mucho el fútbol, cuando él todavía estaba en Buenos Aires.

El chico era muy bueno jugando al fútbol, pero iba muy mal en las notas y como no mejoraba, durante dos meses le quitaron del fútbol. Hasta que llegó un animador, le pidió a la directora que le levantara el castigo y le hizo capitán del equipo.

Automáticamente, el chaval cuando vio que potenciaban lo que él quería hacer, mejoró en el resto. Supieron encontrar la clave que hacía de motor de su vida.

Es una muestra de ese no reaccionar, sino elegir, al que te refieres.

Es verdad que necesitamos encontrar cuál es la vía de vida de las personas.

Frecuentemente, cuando nuestros trabajos no nos llegan, o estamos en situaciones estancadas, o vemos que los chicos no van adelante y que en realidad el estudio tampoco es una cosa que les apasione, te da pena porque te gustaría que aprovechasen todas las oportunidades que tienen. En estos casos, lo que necesitamos encontrar la vía de vida.

Muchas veces el problema no es que la gente elija de una forma sincera, sino dando alternativas. Esto en educación pasa mucho, el chaval está lleno de fuerza y de pasión, pero, frecuentemente, el escenario que le dejamos es muy aburrido.

Teníamos al pobre Luke, o a Rey, la nueva héroe de las galaxias en el desierto, de chatarreros reparando cosas, y lo que pasó para crecer es que encontraron una vía en la que podían desarrollar todo su interior, que es lo que nos falta con nuestro chavales. Pero, para llegar a esta conclusión, hay que pararse a pensar. No va a suceder automáticamente.

Es posible que los chavales no tengan fácil en nuestras escuelas desarrollar sus talentos. Por eso, necesitamos, en la familia, poner un plus de atención. Estamos a tiempo, si nos damos tiempo. Discernir es una palabra con muchas sílabas pero es algo imprescindible dentro de la familia.

Como diría Yoda, "muy interesante entrevista ha sido la".
Muchas gracias Fernando
.

A vosotros.

 

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