Religión Digital

El nuevo libro de Gregorio Delgado del Río, 'La utopía de una sociedad diferente'

RD

El abogado civil y rotal presenta 'La utopía de una sociedad diferente'

clipping

Gregorio Delgado del Río: "La escuela es un medio claro y poderoso de adoctrinamiento"

"No soy partidario de otorgar apoyo alguno político desde posiciones religiosas"

Redacción, 15 de mayo de 2017 a las 14:14
La vulgaridad y superficialidad de los individuos permiten al poder político de turno que no sirva al interés común
Clase de religion/>

Clase de religion

Pluralismo religioso, secularidad, secularismo, laicismo, laicidad, separación Iglesia-Estado/>

Pluralismo religioso, secularidad, secularismo, laicismo, laicidad, separación Iglesia-Estado

medios/>

medios

Iglesia y política/>

Iglesia y política

  • Clase de religion
  • Pluralismo religioso, secularidad, secularismo, laicismo, laicidad, separación Iglesia-Estado
  • medios
  • Iglesia y política

(RD).- Gregorio Delgado del Río, catedrático universitario y abogado civil y rotal, es autor de una decena de publicaciones sobre temas tan diversas como el matrimonio o los abusos sexuales en la Iglesia. Acaba de salir a la luz otro volumen suyo, que tiene por título La utopía de una sociedad diferente, y que consiste en reflexiones suyas sobre la Europa de hoy o los derechos y libertades que la sustentan.

¿Qué cuestiones aborda en esta nueva publicación?

Cuestiones a las que nos enfrentamos cada día. En concreto, una visión de Europa (derechos y deberes), temas en torno a la idea de Progreso, Ética y Democracia, el Estado plural y laico, el Islam en la sociedad española, derechos y libertades públicas, en general.

Llevamos un tiempo en el que P's está planteando iniciativas susceptibles de ser interpretadas en línea con un rancio anticlericalismo. ¿Qué opina de ello?

Dudo, en efecto, que la gente de P's haya puesto al día sus reflexiones en torno a la laicidad. No saben cómo afrontar lo que Michel Onfray, ha definido como 'el innegable retorno de lo religioso'. Ya no es posible entender la laicidad como un dogma muerto, fijo e inamovible sino como un concepto vivo, que hay que interpretar en un contexto de la realidad muy distinto al que estuvo presente en la Ley francesa de 1905. ¡Algo vale que se dicen progresistas!

Hemos pasado por una etapa en la que ha sido palpable el apoyo (velado y explícito) al radicalismo de izquierda desde opciones religiosas católicas. ¿Cómo valora este fenómeno?

Creo que, efectivamente, ha sido así. Vaya por delante que todo el mundo es muy libre de apoyar las opciones políticas que estime oportuno. ¡No faltaba más! También me parece respetable la crítica implacable a los partidos políticos tradicionales por sus acciones políticas impresentables. Todo lo que contribuya a la formación de una sana y fundada opinión pública ha de ser recibido con complacencia. Dicho todo esto -y respetando a todo el mundo- diría que no soy partidario de otorgar apoyo alguno político desde posiciones religiosas. La revolución evangélica no la veo impulsada desde opciones políticas, aunque sean muy radicales.

Lo que ha ocurrido ahora con P's debería llevar a una profunda reflexión a quienes -no dudo que con evidente buena fe- les han apoyado en la idea de que encarnaban poco menos que las esencias evangélicas. ¡Grave error! Si alguna vez está en sus manos el gobierno de la nación, o mucho cambian o no respetarán ni el derecho fundamental de libertad religiosa. ¡No hay que ser ingenuos!

Parece que el llamado pueblo soberano va perdiendo su protagonismo y cada día se prescinde más del mismo. ¿Qué tiene ello que ver con la calidad democrática de la sociedad que estamos construyendo?

Es una evidencia. "Desde hace años -ha recordado Onfray-, el gran formador de las conciencias ya no es la escuela, que también se ha vendido al mercado y a los ideólogos, sino la pantalla: la televisión, la red, el tuit". No se ha valorado en sus consecuencias el nuevo fenómeno. Pero su trascendencia es demoledora. Los grandes medios de masas transforman nuestras sociedades en muchedumbres y éstas ni piensan, ni reflexionan, ni analizan, ni critican. Se limitan normalmente a abrazar y seguir cualquier eslogan. Lo estamos viendo todos los días y en relación a cualquier cuestión de la naturaleza que sea. El pensamiento de 'las redes sociales' se ha hecho dogmático.

Hemos advertido una constante en sus reflexiones: el reproche a los medios de comunicación. ¿Cómo lo justifica y explica?

Las cosas han cambiado mucho. Dudo que ahora podamos hacer nuestro el criterio de Thomas Jefferson para quien "no debe existir un gobierno sin periódicos" o "prefiero sin lugar a dudas, periódicos, y no gobierno". No se puede generalizar ni aplicar el mismo rasero a todo el mundo. Pero participo de la idea de que los medios no piensan y, es más, no quieren que pensemos. Lo que verdaderamente les interesa es crear un sólido soporte del medio para conseguir que se mantenga. Propósito, por cierto, cada día más débil y frágil. Lo que les interesa, por tanto, es la audiencia, el consumidor. No atesoro duda alguna: los medios obedecen a quienes les financian. En definitiva, pienso -aunque pueda molestar- que la verdad no anida necesariamente en los medios. Los medios suelen colocarse en la solana que más calienta, que -oh, casualidad- es la de poder político.

Profesionalmente -además de la enseñanza universitaria- se ha dedicado al ejercicio profesional de la abogacía en asuntos de familia. ¿Piensa que se sirve a la justicia?

Al margen de la naturaleza de los asuntos que ha atendido Delgado & Asociados, es cierto que, personalmente, presté una atención preferencial a los asuntos de familia. Soy consciente de los límites en que se enmarca esta jurisdicción, pero, precisamente por ello, siempre he sido firme y celoso partidario del consenso entre los protagonistas, los cónyuges. He dicho a muchos padres y madres que no se equivocasen: si queréis justicia, hacerla entre vosotros; nadie conoce mejor que vosotros cómo son vuestros hijos y lo que necesitan; ser tolerantes y no manipuléis a vuestros hijos; pactar y consensuar. La justicia no suele habitar en los pasillos de los Juzgados de familia.

Todo lo anterior cobra una exigencia superior y se hace más imperativo si se tiene en cuenta que el derecho de familia está infectado de ideología. Ni la Ley ni su interpretación es sinónimo de ideología de género.

Suele ser habitual la acusación a la escuela de adoctrinamiento. ¿Es esto así?

No atesoro duda alguna. Creo, efectivamente, que la Escuela es un medio claro y poderoso de adoctrinamiento. Existe en la enseñanza pública. La Iglesia católica tampoco tiene una historia, al respecto, de la que pueda sentirse orgullosa. En aquellas Comunidades con fuerte presencia nacionalista, el adoctrinamiento es evidente, muy intenso y violador de los derechos de los alumnos. Si no somos capaces de superar estos planteamientos tan ramplones, el sistema educativo seguirá, como hasta ahora, fracasando. Veremos si las fuerzas políticas actuales hacen realidad un pacto educativo de futuro, que merezca ser apoyado. Lo dudo.

Se observa que el poder político busca siempre servirse a sí mismo. ¿Por qué ocurre tal adulteración democrática?

La vulgaridad y superficialidad de los individuos y del cuerpo social -hablando en general- permitan al poder político de turno que no sirva, precisamente, al interés común. Es más, lo suele hacer, a partir de nuestra estúpida complicidad, sin sonrojarse. En ese estado de cosas, la persona humana no acaba de centrarse y priorizar los esfuerzos, que le lleven a sentirse bien consigo misma. ¡Mal panorama!

Es muy frecuente que los grupos religiosos denuncien el relativismo de las opciones seculares. Son partidarios de dirigir las conciencias de los demás. ¿Qué piensa sobre el particular?

Personalmente siempre prefiero situarme en el marco del pleno convencimiento de que cada cual ha de confeccionarse su propio menú. No me gusta que nadie -poder político o religioso- decida por mí. Me abrazo a un principio de elemental sentido común, formulado y seguido ya por muchos, consistente en pensar que nadie, mejor que uno mismo, para decidir cómo emplear su tiempo, a qué dedicarse en la vida, cómo pensar sobre la realidad social, cuáles son los criterios éticos de su modo de actuar, en qué se ha de creer o dejar de creer.

Gregorio Delgado del Río es natural de Los Villares (Soria). Se doctoró en Derecho canónico y en Derecho civil en la Universidad de Navarra. Ha sido profesor de la Universidad de Navarra y catedrático de las Universidades de Extremadura, Valencia y Baleares.

Abogado civil y rotal, es socio fundador del bufete Delgado & Asociados. Entre sus publicaciones, cabe destacar: 'Error y matrimonio canónico'; 'El matrimonio en forma religiosa'; '¿El divorcio católico? Un sitio a la verdad'; 'El proceso de nulidad de matrimonio'; 'Otro matrimonio es posible'; 'Desde lo femeninamente in/correcto'; 'La custodia de los hijos. La guarda compartida: opción preferente'; 'La investigación previa. La respuesta de la Iglesia al delito de abuso sexual'; 'La Santidad fingida'.

La utopía de una sociedad diferente
Gregorio Delgado del Río
Ed. Me gusta escribir, Sevilla 2016, págs. 289


Otros titulares:

En mi libro abordo cuestiones como una visión de Europa (derechos y deberes) y temas en torno al Progreso, Ética y Democracia

Ya no es posible entender la laicidad como un dogma muerto, fijo e inamovible sino como un concepto vivo

Me parece respetable la crítica implacable a los partidos políticos tradicionales por sus acciones políticas impresentables

No soy partidario de otorgar apoyo alguno político desde posiciones religiosas

La revolución evangélica no la veo impulsada desde opciones políticas

El pensamiento de 'las redes sociales' se ha hecho dogmático

Los medios no piensan y no quieren que pensemos. Lo que les interesa es crear un sólido soporte para conseguir que se mantengan

La justicia no suele habitar en los pasillos de los Juzgados de familia

El derecho de familia está infectado de ideología

En aquellas Comunidades con fuerte presencia nacionalista, el adoctrinamiento es evidente, muy intenso y violador de los derechos de los alumnos

Nadie, mejor que uno mismo, para decidir en qué se ha de creer o dejar de creer



facebook

Religión Digital Edicom, SL CIF B86611894 - C/ Castuera nº 18 1º A - 28047 Madrid (España) - Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad | sugerencias@religiondigital.com | Copyleft 2000