• Director: José Manuel Vidal
Libros
Joan Tarrrida y Pablo D'Ors
Si hiciésemos silencio en el Parlamento, dadas las actuales circunstancias, descubriríamos que lo que nos une es mucho más que lo que nos separa

(José M. Vidal).- Se ha convertido, con el paso del tiempo, en un escritor que "forma". Pablo D'Ors lleva años escribiendo novelas (inicia ahora su tercera trilogía), que ofrecen horizontes abiertos a sus lectores. Quizás por eso cada vez es más conocido, más seguido y más querido. Por un público fiel que llenaba por completo el salón de actos del Instituto Internacional Americano de Madrid, para asistir a la presentación de 'Entusiasmo' (Galaxia Gutenberg), su última novela.

Y es que, sin buscarlo, como quien no quiere la cosa, el novelista madrileño se está convirtiendo en un consagrado referente literario y en una especie de 'gurú' religioso, en tiempos de búsqueda desesperada de autenticidad. Así lo dejó ver tanto él ("emocionado ante tanta gente") como la gente que le acompañó, bebiendo sus palabras y sus silencios, planteándole preguntas de esas que salen del fondo del alma y contando experiencias de vida.

Como la anciana de 80 años, que, tras padecer un cáncer, encontró la luz y la esperanza, leyendo su libro 'Biografía del silencio'. Y se lo agradecía, con voz temblorosa: "Gracias, Pablo. Tu libro me hizo llegar hasta aquí". Y la comunión que reinaba en la sala se unió al canto de acción de gracias de la abuela con una sentida ovación.

Pablo D'Ors y Joan Tarrida, el editor de Galaxia Gutenberg, escenificaron una presentación en forma de preguntas y respuestas. El editor preguntaba y el escritor respondía, no sin antes declararse conmovido por el abrazo de tanta gente. "El Espíritu Santo es esto: este calor y este afecto".

Tarrida comenzó preguntándole por qué escribe novela y no ensayo: "Porque tengo un interés infinito en mí mismo", dijo el autor, suscitando un primer 'oh' de expectación entre el público. Y D'Ors, después de enganchar a la gente, se explicó: "Escribo novela, porque quiero encontrarme conmigo mismo. La novela es la épica de los individuos. Los ensayos alimentan la mente. Las novelas transmiten imágenes, que alimentan el alma. Me siento un contador de historias".

¿Te reconoces en 'Entusiasmo', una novela que se inserta en la tradición centroeuropea?, lanzó de nuevo Tarrida.

"Un escritor es escritor en la medida en que se inserta en una tradición literaria. La mía es la centroeuropea".

Y se extendió en la explicación del tipo de novelas que cree que son las suyas. Las llamó "novelas de formación". Y es que, a diferencia de la inmensa mayoría de las novelas, las suyas "son caminos de plenitud, no de degeneración". Porque, "así como existe una poesía de la luz, no hay una prosa de la luz".

De hecho, una enfermera le preguntó un día si podía darle una lista, aunque fuese pequeña de novelas que pudiesen dar esperanza a sus enfermos. "Me costó encontrarlas. El 'Principito' y poco más", confesó el autor. Y añadió: "Es una mentira cochina que, como decía Flaubert, no se puede hacer literatura con buenos sentimientos. Lo que pasa es que se habla más de la oscuridad, porque es más visible. Y, porque, para hablar de la luz, hay que purificar y entregar el yo profundo".

Por so, a su juicio, "la misión del escritor es descubrir lo poético de los prosaico. Encontrar poesía en la vida más ordinaria. O dicho de otra forma, redimir el mundo con palabras. Es decir, abrazarlo, porque, al abrazar lo que nos hace sufrir, se convierte en luminoso".

"Sin embargo, aunque te defines como el 'novelista de la luz', comenzaste con una trilogía sobre el fracaso", replicó Tarrida. Para contestar, Pablo explicó que, como su abuelo, Eugenio D'Ors, ha ido poniendo ladrillos y, al final, se encontró con una edificio, que ha ido ordenando en torno a cuatro palabras: fracaso, ilusión, silencio y entusiasmo.

Su primera trilogía la ordenó en torno al fracaso, al "toparme con la realidad del mundo como trampa del que se sale con la ilusión". Ilusión es la palabra en torno a la que nucleó su segunda trilogía, como "clave para construir una alternativa a la realidad".

La tercera trilogía se plasmó en torno al silencio, "la segunda purificación de la realidad y de la ilusión". Porque "sólo cuando acallas el drama y la ilusión, aparece la realidad y nace el entusiasmo", la palabra clave de su cuarta trilogía, que acaba de comenzar con la novela homónima.

¿El protagonista de 'Entusiasmo' se parece sospechosamente a ti, como confiesas tú mismo?, pregunta Tarrida.

"Mis libros son más verdad que mi propia biografía. En cualquier caso, la mano decide lo que tengo que escribir. Y sólo puedo escribir lo que sale del fondo de mi alma"


¿Por qué, ahora, 'Entusiasmo'?, replica Tarrida.

"Porque somos la palabra que tenemos que dar al mundo. El verdadero espectáculo es nuestra vida. Lo extraordinario es hacer una obra de arte con la propia vida. Necesitamos espejos de identidad. Y el entusiasmo es una actitud que necesitamos. Porque lo esencial del entusiasmo es hacer la experiencia de estar habitado".

¿Cómo casar el silencio con la actividad?, pregunta el editor.

"Silencio y palabra son las dos caras de una misma moneda. La palabra mana del silencio e invita a él. Lo mismo pasa con la soledad y la compañía. La paz no brota de la inacción, sino de la acción y de la pasión justas. Como las que tuvieron personas como Ghandi o Teresa de Ávila".

¿Qué es la luz?, le preguntó una persona del público.

Pablo D'Ors se quedó un rato en silencio. Como meditando la respuesta. "Soy un hombre creyente: Dios es la luz. Y la luz somos también nosotros. Porque somos seres de luz y de sombra".

¿Cómo mostrar entusiasmo en momentos de desesperación?, pregunta otra persona del público.

"La desesperación no nace de la realidad, sino de otra cepa distinta: nuestro ego. La realidad puede ser muy cruda, pero, si la abrazamos, descubrimos que no es tan negra y que la oscuridad no tiene la última palabra".

¿Cómo conseguir sentirse habitado por el entusiasmo?, lanza una mujer desde la tribuna superior.

Pablo mira hacia arriba. "Parece que le estoy contestando al cielo. El trabajo fundamental para sentirse habitado por el entusiasmo es la humildad, piedra de toque de todo lo demás. Sólo los que son humildes (de 'humus', tierra) pueden llegar a ser del cielo".

¿Qué es la meditación?, pregunta otra persona.

"Mi experiencia de la meditación es muy modesta. El silencio no genera divisiones, sino unidad. Si hiciésemos silencio en el Parlamento, dadas las actuales circunstancias, descubriríamos que lo que nos une es mucho más que lo que nos separa".

¿Cómo vivir con entusiasmo en la vejez?, pregunta un hombre desde el fondo de la sala.

"Decía una abadesa gallega que 'hacen falta muchos años para ser joven'. Lo importante no es vivir mucho o poco, sino cómo vivo el momento. Lo que nos da miedo de la muerte es no haber vivido"

¿Recibiste una educación marxista en el seminario?, le pregunta un amigo escultor.

"Había un curso de marxismo y otro de psicoanálisis; en cambio, no había ninguno de Patrística. Éramos herederos del mayo del 68. Ellos gritaron las consignas y nosotros tuvimos que aplicarlas. En los años 80, lo que preocupaba, en la Iglesia, era ser modernos. Por eso, todos salimos de aquel seminario muy modernos, pero no sé si muy cristianos".

¿Quién es Pablo D'Ors?, preguntó otro amigo sentado en la primera fila.

"Lo que mejor me define es que soy un buen discípulo. Una persona que tiene voluntad de aprender. Discípulo es el que se fía de un maestro y tenazmente sigue un camino hacia un horizonte. Me gustaría apuntar a un horizonte y a un camino".

Y la ovación, que puso fin a la presentación, duró un par de minutos. Aplausos salidos del fondo del corazón, para abrazar a un cura-novelista, convertido en 'guía espiritual' de mucha gente que busca a Dios a través del silencio y del entusiasmo, las dos palancas de la esperanza y del sentido.