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Libros
No a los abusos en la Iglesia
Algunos de los testimonios se desarrollan durante 15 minutos de entrevista sin necesidad de hacer preguntas porque la víctima tenía guardado en su interior todo el relato, como si fuera una pastilla que se desata en ese momento

Alberto Barandiaran, Iñigo Astiz y Miren Rubio han tratado de poner luz sobre la "historia ocultada" de la pederastia en la Iglesia vasca con Ez duzu abusatuko, un trabajo periodístico en formato libro que recopila testimonios de víctimas que relatan sus vivencias tras años de "silencio" y "vergüenza".

Ez duzu abusatuko. Casos de pederastia en la Iglesia vasca (Elkar) reúne, por una parte, vivencias de media docena de víctimas, desde los años 60 a casos actuales, como el presunto abuso perpetrado en el colegio vizcaíno de Gaztelueta.

Por otro lado, lleva a cabo un trabajo de investigación con la aportación de puntos de vista de personalidades de la judicatura como el exfiscal jefe del País Vasco, Juan Calparsoro, y como pedagogos, sociólogos y expertos de otros ámbitos.

Todos ellos desgranan sus percepciones a lo largo de la publicación que concluye con una entrevista al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, la primera que concede dedicada exclusivamente a los abusos en la Iglesia pero en la que rechaza responder sobre el caso del sacerdote Juan Kruz Mendizabal, exvicario general de Gipuzkoa, condenado por un procedimiento eclesial por "tocamientos deshonestos a dos menores".

Los testimonios recogidos en el libro pertenecen a personas "valientes" que "se atreven a contar lo que les ha sucedido", aunque los autores aseguran que han tenido "mucho cuidado de no caer en el morbo" por lo que han evitado detalles de los hechos, han reconocido hoy en la presentación de la publicación.

La película Spotlight, que narra la investigación periodística que destapó los casos de abusos en la Iglesia de Estados Unidos, fue la causante de que los autores pensaran que era posible llevar a cabo un análisis de la pederastia en la Iglesia vasca.

En su caso, el objetivo ha sido "visibilizar un daño" que las víctimas entrevistadas han callado durante años y que permanece, en muchos casos, hasta el presente cargado de "vergüenza" porque muchos siguen preguntándose "por qué no denunciaron en su momento", señala Barandiaran.

Una de las características comunes a todos ellos es la "necesidad de ser escuchados" y la sensación de liberación que sienten cuando dan el paso.

"Algunos de los testimonios se desarrollan durante 15 minutos de entrevista sin necesidad de hacer preguntas porque la víctima tenía guardado en su interior todo el relato, como si fuera una pastilla que se desata en ese momento", asegura Astiz.

El libro no aporta datos cuantitativos sobre la pederastia en la Iglesia, ya que es casi imposible obtener cifras, pero sus autores se han mostrado convencidos de que las denuncias, que se han incrementado en los últimos años, constituyen "solo la punta del iceberg" del asunto.

"Siempre ha habido abusos, pero faltaba llamarlo como tal", algo más difícil todavía en una "institución opaca como la Iglesia, que hace poco tiempo que ha comenzado a reconocer la existencia de los casos", ha señalado Astiz.

Durante años la respuesta desde la jerarquía eclesiástica era negar los hechos, después pedir perdón si se llegaban a probar y después enviar al sacerdote denunciado a otro lugar, donde "se exponía a otros menores a los posibles abusos que podría volver a repetir", ha señalado.

Ahora falta "dar el salto" e implantar mecanismos para evitar que sucedan nuevos casos.

La Iglesia ha tratado de mantener los casos en el ámbito del derecho canónico, que ofrece soluciones "anacrónicas" aunque "ahora anima a denunciar las situaciones también ante la justicia ordinaria".

Existen voces dentro de la Iglesia que piden solucionar este asunto pero por el momento "ganan las resistencias", ha concluido Barandiaran.

(RD/Efe)