• Director: José Manuel Vidal
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'Otra comunidad es posible' Publicaciones Claretianas
¿De qué nos sirve la reorganización institucional si no abordamos seriamente la reorganización en la propia comunidad local?

(José Cristo Rey García Paredes, cmf.).- Del prólogo de ‘Otra comunidad es posible' (Publicaciones Claretianas). Estamos en la sociedad del cambio, de la reorganización permanente. La vida consagrada, a pesar de su tradición de siglos, no se ha visto exenta de ese movimiento. También a ella le ha tocado el momento de reorganizarse. Y ha abordado este tema con discernimiento, sabiduría y generosidad, a pesar de las normales resistencias internas al cambio.

Son muchos los institutos de vida consagrada que, en estos últimos años, se han sometido a procesos de re-concentración, denominados también de reorganización o de re-estructuración. Han consistido en fusión de provincias, supresión de comunidades, abandono de algunas obras, optimización de recursos. Todos conocemos las causas: una de las principales es el descenso de nuevas vocaciones y el consiguiente envejecimiento de los miembros de los institutos; otra de las causas es la secularización de las sociedades y el descenso del aprecio por las instituciones religiosas tanto de educación, como de sanidad.

No pocos institutos, al ver la poca viabilidad apostólica de las grandes instituciones benéficas, han optado por el abandono y la concentración en obras de mucho más calado misionero, en especial con la atención a las periferias y la marginación, como expresión de una decidida opción por los más pobres.

El hecho es que las circunscripciones que hasta ahora definían a los institutos (provincias o inspectorías) se concentran en unidades más amplias. Lo cual permite reducir los centros formativos, optimizar el personal dedicado al gobierno o liderazgo y replantearse en términos más amplios la acción misionera y la actividad económica.

Las dificultades que surgen de esta nueva situación tienen mucho que ver con la cultura que cada una de las comunidades provinciales o regionales precedentes generaron. Cada circunscripción no era únicamente geográfica, sino también cultural.

La fusión hace que esas culturas puedan chocar entre sí en momentos peculiares, sobre todo en la toma de decisiones, en la elección de los nuevos líderes y en la nueva constitución de las comunidades. No obstante, los institutos han ido mostrando una notable magnanimidad y generosidad para arrostrar esas dificultades e intentar superarlas; especialmente las generaciones mayores, dado que las jóvenes -quizá por coincidencias formativas o de otro tipo- suelen ser más adaptables.

 

 

A esta primera re-organización, a mi modo de ver, debe suceder otra re-organización no de tipo estructural, sino interna o interior (teológica y espiritual), tanto a nivel de comunidades como de personas. "Vivir en comunidad" hoy no es fácil. A veces es tan difícil que preferimos "tolerar" nuestras diversidades mostrándonos complacientes con un creciente individualismo, con dejar a cada persona en su zona de confort, con tener las reuniones prescritas, pero que poco nos implican personalmente, dado que en ellas abordamos temas superficiales y de mera gestión. Hay una tendencia a que cada uno se cree su propia comunidad virtual, con la cual se relaciona y conecta a través de internet, de la telefonía móvil, en constante intercambio.

¿De qué nos sirve la reorganización institucional si no abordamos seriamente la reorganización en la propia comunidad local? Es éste el objetivo de las reflexiones que ofrezco, después de unos años de experiencia y reflexión no sólo en Europa, sino también en América, Asia y África. Por lo cual juzgo que mis propuestas pueden ser válidas en cualquier lugar.

A esta "otra reorganización" comunitaria deseo dedicar las siguientes páginas. Al referirnos a "una comunidad bajo el liderazgo del Espíritu" -subtítulo del libro-, empleamos una doble intención: el Espíritu como el gran protagonista de la comunidad, y los miembros de la comunidad colaboradores de ese liderazgo del Espíritu, cada cual según su propio don y ministerio.

En este libro trataré seis temas, que me parecen más importantes e interconectados:

1) Comunidades configuradas por la Misión.
2) Comunidades-morada: espacios de comunión.
3) Comunidades organizadas: el nuevo paradigma.
4) Comunidades lideradas por el Espíritu: líderes y colaboradores.
5) Comunidades ante el conflicto: reconciliación transformadora.
6) Comunidades en transformación: volar, viajar, contemplar, soñar.

En mis reflexiones soy deudor de una amplia bibliografía -quizá no muy accesible- de pensadoras y pensadores de otras latitudes y también de otras confesiones cristianas que me ha ayudado a realizar mi propia síntesis.

Para saber más del libro, pincha aquí: