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Osoro y Dominique Wolton Rd
El Papa habla con libertad e inconformismos, con amor al pueblo y a los pobres. Con rabia por las injusticias, confianza en las nuevas iglesias a pesar de la fragilidad, y el deseo de que Europa deje de ser una abuela

(Jesús Bastante).- "No es fácil hablar con un Papa, pero cuando lo hicimos no paramos de reirnos". El sociólogo francés Dominique Wolton presentó anoche 'Política y sociedad' (Encuentro), que recoge sus conversaciones, a lo largo de todo 2016, con Francisco. Un libro "que suscita cierta inquietud entre la Curia", entre otras cosas por algunas de las declaraciones de Bergoglio. "El Papa defiende que la 'unión civil' de los homosexuales es posible", asegura Wolton, y a fe que es cierto (ver página 232 del volumen).

 

"El matrimonio es la unión de un hombre con una mujer. Ése es el término preciso. Llamemos a las uniones del mismo sexo 'unión civil'"

 

Acompañaron a Wolton el sociólogo Víctor Pérez-Díaz y el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, moderados por José Luis Restán, quien no evitó sorprenderse con algunas de las afirmaciones del autor del libro. Un volumen en el que Francisco conversa, e incluso discute, con su partenaire, acerca de la globalización, las redes sociales, los riesgos para la paz en el mundo, la debilidad y el cansancio de Europa, los populismos o el papel de los intelectuales.

 

 

"Francisco no ha puesto ninguna condición, no me hizo ninguna censura. Sólo me pidió omitir el nombre de una pareja de homosexuales argentinos para que no se les conociera", afirmó durante la presentación. "El Papa habla con libertad e inconformismos, con amor al pueblo y a los pobres. Con rabia por las injusticias, confianza en las nuevas iglesias a pesar de la fragilidad, y el deseo de que Europa deje de ser una abuela", sostuvo.

"Francisco quiere tender puentes, está convencido del papel de las mujeres en la Curia, defiende que la unión civil para los homosexuales es posible, y que habrá hombres casados en la Iglesia", apuntó el sociólogo, ante el pasmo de algunos de los presentes y el regocijo de otros. "En Santa Marta, me dijo.... 'No es fácil, Dominique'", añadió.

 

"¿Cuál es el principal pecado?, le pregunté. Y su respuesta.... 'Todo lo que está debajo de la cintura es lo de menos, y si un sacerdote os pregunta ¿por qué?, ¿con quién?, o ¿cómo?... que se lleven a ese sacerdote a un psicólogo'".

 

Por su parte, el cardenal Osoro agradeció al autor "haber sido capaz de situarme en la misma atmósfera que el texto de los discípulos de Emaús". "Hay que salir al encuentro de todas las situaciones, hay que acercarse, aproximarse. Pero la aproximación no puede ser de cualquier manera. Hay que hacerlo amando ese camino, queriéndose", abundó el arzobispo de Madrid.

La lectura de este libro "hace que me encuentre con alguien que me impulsa a tareas, a proyectos, me da ilusión, me da esperanza, en definitiva es aquello que experimentaron los discípulos de Emaús", añadió Osoro.

 

 

El purpurado dio cuatro claves de lectura de 'Política y sociedad': "En primer lugar, una llamada a enamorar, a levantar la casa común de todos los hombres, la fraternidad universal, el respeto a la sacralidad de la vida humana", dijo Osoro, quien planteó cómo "el futuro de la humanidad depende en gran medida de la capacidad que tengamos los cristianos de dar testimonio de la verdad en estos momentos no fáciles de la Humanidad".

En segundo lugar, "el amor a los que más necesitan", que Francisco resume "con tres nombres: techo, trabajo y tierra". En tercer lugar, "la libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa".

Finalmente, la "preocupación del Papa por el futuro de Europa". Para Osoro, "Europa tiene miedo de abrir sus puertas a los otros, cuando Europa se ha hecho abriendo siempre las puertas. Y en estos momentos se está cerrando". "El Papa -añadió el cardenal- dice que no es lo mismo periferias que fronteras, quiere que construyamos puentes, y que comprendamos la realidad desde las periferias, mejor que desde el centro".

Finalmente, destacó la necesidad de ir hacia el otro, en todos los aspectos de la vida: "Que la economía esté al servicio de los pueblos, que se construya de verdad la paz y la justicia, que se defienda con todas las consecuencias a la Madre Tierra, que no tengamos terror a tirar muros, si no que los tiremos".

En definitiva, "que el amor y los puentes son la manifestación de la misma realidad: no hay amor sin puentes hacia los otros. Esta es una tarea imprescindible: darnos cuenta del drama de la inmigración y los refugiados, que lo vivimos en nuestra propia nación, en Europa", culminó.