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Otra comunidad es posible Claretianas
"Cuando se habla de una comunidad bajo el liderazgo del Espíritu, nos referimos a una doble cuestión: por un lado, el Espíritu como protagonista de la comunidad, y por otro, a los miembros de la comunidad como colaboradores de ese liderazgo

(Antonio Aradillas).- Cumplidamente justificarían el interés y la lectura del libro de Publicaciones Claretianas titulado "Otra Comunidad es posible" el descubrimiento y análisis que en el mismo se hace del término griego "autopoiesis" y de su correspondiente adjetivo "autopoiésico", que se define como "capacidad de renacer a través de la re-organización".

"Bajo el liderazgo del Espíritu", tal y como reza el subtítulo, y con la firma del padre claretiano José Cristo Rey García Paredes, el `punto de referencia no podría ser otro que el de la Iglesia, concebida como comunidad, esencial y operativa, siempre al servicio de los demás, y como signo inequívoco y teológico de la auténtica adoración a Dios, en Cristo Jesús.

Se destaca, y queda bien claro, en la presentación de las 180 páginas del texto, que, "cuando se habla de una comunidad bajo el liderazgo del Espíritu, nos referimos a una doble cuestión: por un lado, el Espíritu como protagonista de la comunidad, y por otro, a los miembros de la comunidad como colaboradores de ese liderazgo del Espíritu, cada cual según su propio don y ministerio".

Metidos de lleno -integrados- en la sociedad del cambio, tal convicción y conciencia demandan inesquivablemente capacidad y disponibilidad para la re-organización permanente. Instituciones y personas, y más las de tipo y orden religiosos, por sistema, vocación y con las alas de la humildad, y una humildad con las alas de ambición, que virtuosamente se relacionen entre sí, y que se podrían expresar con el supuesto neologismo de "humbición", podrían y deberían hasta someterse a este barbarismo académico.

La Iglesia, a la vez es, y hace, comunidad, y en tal tarea y ministerio, unos y otros -institución, jerarquía y laicos-, habremos de ser exigentemente fieles, siendo, por tanto, indispensable para todos, la devoción y actitud "autopoiésica", llevada hasta sus últimas y santas consecuencias.

El autor enaltece asimismo el valor y el sentido que en tal proceso contiene otro término neotestamentario griego -"oikós"-, con el que no solo se hace referencia a la familia nuclear, sino al sistema de familia extendida "que se reunía en torno a la mesa para la acción de gracias para la celebración de la Eucaristía, lugar y momento
de la reunión comunitaria -"ekklesía"-, pero también pista de despegue de actividad misionera.

Ser Iglesia-"oikós, es algo que hay que aprender", es acertada admonición que repite en su libro el padre claretiano, en unos tiempos tan poco - a veces, nada- proclives a ser y a ejercer de personas -cristianos de a pié-, a la vez que su jerarquía apenas si se ha convencido, y prestado, a dar pasos más largos y acelerados. La repetida cita a Albert Einstein corona su pensamiento con palabras tan nítidas como estas:" Solo hay dos caminos para vivir tu vida: uno es como si nada fuera milagro. El otro es, como si todo fuera un milagro".

El autor de "Otra comunidad es posible" desarrolla y aplica principios tan capitales como este, del que se desprende, entre tantas otras cosas, que el Evangelio, más que "missio ad gentes", es "inter et cum gentibus", reafirmándose en la idea de que, en la Iglesia y fuera de ella, "renacer" depende y exige "re-organizarse" permanentemente.

El apartado 20 de la "Evangelii Gaudium" pontificio aureola las páginas finales del libro, de esta manera: "Cada cristiano y cada comunidad discernirá cual es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio".