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Libro de Patxi Loidi
La evangelización social se ha quedado reducida a las enseñanzas y pronunciamientos de la jerarquía y el papa. Y la palabra "evangelización" ha adquirido en boca de laicos y clero una connotación exclusivamente religiosa

(Antonio Aradillas).- Oficialmente se llama Francisco Loidi, pero le llaman Patxi, que es el mismo nombre, pero en su idioma materno. Procede del País Vasco, fue Hermano Marista y ejerció de profesor de Filosofía y Lenguas Clásicas, trabajando a la vez en los grupos juveniles, a los que apoyaba los domingos en la construcción de viviendas para gente de escasos recursos.

El Concilio (1962-69) le marcó fuertemente e inició la formación de pequeñas comunidades de seglares. En 1995 viajó a América Latina y visitó sus zonas más empobrecidas. Fundó la ONG "Círculo Solidario" y escribió varios libros. Al filo de de los 71 años fue ordenado sacerdote, a petición de las personas más necesitadas con las que trabajaba. Como él mismo refiere, "vine a América para realizar trabajos sociales y los pobres me han llevado al sacerdocio".

El día 15 de agosto del año 2017, "fiesta de la Asunción de María y aniversario del Beato Romero", le colocó el punto y aparte a su último libro -"Laicos y laicas (en el mundo y desde el mundo)"- , de ediciones "El Samaritano". De su actualidad y del testimonio de Patxi nadie dudará. Sus 102 páginas lo delatan con humildad, humanidad y evangelio.

 

 

En esta ocasión, me limito a extractar algunos de sus párrafos:

"Me parece que ni los mejores discursos y documentos del papa, de la jerarquía y del clero van a cambiar nuestro mundo. El mundo moderno ha creado en los últimos siglos toda una cultura civil, con instrumentos de todo tipo para su desarrollo y mejoramiento y es ahí en donde han de estar los laicos convertidos para realizar la misión civil de la Iglesia. El mundo se transforma desde las propias instancias del mundo".

"La evangelización social se ha quedado reducida a las enseñanzas y pronunciamientos de la jerarquía y el papa. Y la palabra "evangelización" ha adquirido en boca de laicos y clero una connotación exclusivamente religiosa".

"Esa no es forma de evangelizar la sociedad, o sea, transformarla en beneficio de la gente, sobre todo la gente trabajadora. Y cuanto más bellas y elevadas sean las encíclicas y otros documentos, en menos grado llegan a la gente. Para mucha gente, la misión de "evangelizar" no incluye el compromiso transformador de la sociedad". "Necesitamos equipos de seglares comprometidos en la sociedad".

"¿No sería mejor que muchos católicos laicos dejaran los templos y se insertaran en las instituciones civiles para potenciarlas, como, por ejemplo, hicieron los creadores de la Unión Europea?" "¿Qué ha pasado en la Iglesia para que los laicos hayan dejado la misión en el mundo? Ha ocurrido algo sencillo, pero grave: que la fracción eclesial contraria a la misión en las estructuras sociales a favor de la justicia fue la que quedó vencedora en la Iglesia".

"Es cierto que los papas han hablado del compromiso transformador en el mundo. Pero después nombraban a obispos contrarios a tales planteamiento evangélicos, que nunca iban a permitir su expansión, sobre todo si pertenecían a instituciones económicamente poderosas". "A muchos laicos se les nota que su cabeza está teñida de clericalismo..., no percibo que esté imbuida de la problemática social que nos envuelve tan cruelmente a todos".

"La mujeres se han acostumbrado a decir "nosotrOs". Lo tienen asimilado desde la infancia. El "padrenuestro", nuestra oración más frecuente, está todo él en masculino.". "Enseñemos a orar con menos palabras".

"Hasta hace poco tiempo, la santidad parecía patrimonio de los célibes, religiosos y sacerdotes. El Concilio incluyó en la "Constitución sobre la Iglesia", un capítulo titulado "Vocación Universal a la santidad". "La Iglesia no está verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo entre las naciones, mientras no exista y trabaje con la jerarquía un laicado propiamente dicho". "Es más importante ser cristiano que ser sacerdote".

" Necesitamos los clérigos un cambio de mentalidad para tener un pensamiento más laical y directamente social".