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'Foto de familia' de la celebración del centenario de Revista 21 RD
Juan del Río: "El periodismo religioso no debe ser arrinconado, porque es tan digno como el deportivo, el económico o el político"

(José M. Vidal).- Son pocas las publicaciones que llegan a cumplir los cien años. La revista 21, editada por la congregación de los Sagrados Corazones, lo ha conseguido y ayer celebró esos "cien años moviendo corazones" con un nutrido grupo de amigos y colaboradores, en un acto en Madrid, presidido por el cardenal Osoro. Todos orgullosos del largo camino recorrido y listos para buscar nuevos horizontes para una revista renovada.

Cien años dan para mucho y la revista, que comenzó llamándose 'Reinado Social', fue cubriendo etapas, adaptándose a los signos de los tiempos, cambiando incluso de nombre, para denominarse 21. Pero siempre mantuvo sus señas de identidad. Sobre todo, en las últimas décadas, dirigida por Fernando Ábalos y con Mª Ángeles López como redactora jefe, se situó como una referencia del periodismo religioso crítico, en frontera y de calidad.

Un mérito todavía mayor, porque la revista supo conservar sus señas identitarias en una época en la que en la Iglesia a los críticos se les llamaba herejes, el relato eclesial involucionaba y se recluía en sus cuarteles de invierno. La revista 21 supo aguantar las heladas eclesiásticas y, ahora, florece de nuevo y se reinventa de la mano de su nuevo director, el padre Fernando Cordero.

El acto de celebración del centenario se aprovechó para entregar el III Premio Damián de Molokai a Julián del Olmo, director del programa 'Pueblo de Dios' de televisión española, y para organizar una mesa redonda sobre un tema eminentemente periodístico: '¿Cómo anunciar la Buena Noticia en tiempos del Papa Francisco?'

 

 

En la mesa presidencial, junto a la presentadora del acto, Mª Ángeles Fernández, el cardenal Osoro, el cardenal Amigo, monseñor Del Río, arzobispo castrense, y Fernando Cordero. Fue precisamente el director de la revista el que abrió el acto, con unas palabras de bienvenida y de agradecimiento, especialmente a la labor del arzobispo emérito de Sevilla, que, durante los años de las heladas, "nos sirvió de baluarte" o de parapeto, cuando a la revista y a la congregación le llovían las críticas desde los sectores más conservadores.

Según el padre Cordero, la "revista se reinventa", pero quiere seguir haciendo "un periodismo religioso de calidad en España", "en profunda sintonía con la Iglesia en salida del Papa Francisco" y trabajando en red, "porque así llamamos a la comunión en una Iglesia de puertas abiertas". Sólo así, la revista "seguirá siendo un pequeño milagro y, desde ahí, me atrevería a pedirle al cielo: ¡Vamos a por otro siglo!"

El 'protector' de la revista, cardenal Amigo Vallejo, centró su intervención en la pregunta del coloquio. "Es muy fácil y muy claro comunicar la Buena Noticia en tiempos de Francisco: Hacerlo como lo hace el Papa", sentenció de entrada.

Esta comunicación papal busca, según el purpurado, que los periodistas sean "custodios y no propietarios de las noticias y, por lo tanto, están obligados a tratarlas con cariño". Porque, el mundo del periodismo es "una profesión de alto riesgo" y "un paraíso". Pero, como el Edén, "el paraíso del periodismo también tiene su serpiente particular que tienta y seduce: la postverdad".

Para combatirla, el arzobispo emérito de Sevilla aseguró que "el mejor antídoto contra la falsedad no son las estrategias, sino las personas con nobleza de intención". Y, por eso, abogó por "un periodismo de paz, creíble, con objetividad y libertad profesional", en el que los informadores sean "instrumentos de armonía, confianza, respeto y, sobre todo, custodios de la verdad, como pide el Papa".

 

 

A continuación, fueron desfilando por el atril cuatro periodistas y el secretario general de Confer, Jesús Miguel Zamora, para abordar el tema de la comunicación en tiempos de Francisco. Para Juan Díaz-Bernardo, director el área socio-religiosa de Trece, es necesario comunicar "con autenticidad, profecía y comunión". Autenticidad, para que "tengan prioridad los mensajes frente a la cuenta de resultados". Profecía del "verdadero profeta que llora con el pueblo" y huye de la "recriminación por oficio".

El director de Vida Nueva, José Beltrán, aseguró que "nos está faltando la cercanía del primer plano en la Iglesia", asi como "volver el Evangelio y al ancla del Vaticano II". De esta forma, se conseguirá, en la Iglesia, una "comunicación proactiva y no reactiva, de anuncio y de denuncia, crítica pero no criticona, y creativa".

A continuación intervino el que esto escribe, invitando a los obispos ("las fuentes naturales y habituales de los medios") "a sufrir de tortícolis de tanto mirar al Papa y a su forma global de comunicar". Para conseguirlo, les pedí varias cosas. Primero, "un cambio de chip y formatearse con la primavera de Francisco o ponerse en modo Concilio".

En segundo lugar, cambiar de actitud o de manera de comunicar, pasando de la arrogancia a la humildad, en lo que se dice y en la forma de decirlo, "dejar de pontificar, admitir los errores y no dar respuestas a preguntas que nadie se hace".

En tercer lugar, "abandonar los mensajes de la Iglesia del no, que parece querer imponer su moral y su cosmovisión a todos, adecuarse a la realidad social y lingüística, repicando y repitiendo sin cesar los mensajes ganadores del Papa, adoptándolos a la situación española".

 

 


 

 

Y, por último, cambiar las formas de comunicarse. Hay en la jerarquía "inflación de palabras habladas y escritas y un gran déficit de gestos". Y, "en la era de la imagen, la comunicación gestual es la que más y mejor llega". Esa conversión exige "parresía, abandono de la santa prudencia, pisar la calle, aprovechar la agenda social y tratar a los periodistas como instrumentos necesarios, no como enemigos".

Por su parte, el secretario general de la Confer, Jesús Miguel Zamora, planteó una serie de elementos para proclamar la Buena noticia hoy. Entre ellos, habilitar espacios de apertura con los jóvenes, "acompañar su crecimiento y estar cercanos a ellos", y "ofrecer coherencia en el testimonio".

Cerró las intervenciones de los profesionales, el redactor-jefe de Cope, Faustino Catalina, que recordó su paso como colaborador en la revista, que "siempre estuvo en la frontera y fue una ventana abierta, dando prioridad al testimonio".

A su juicio, la Iglesia española necesita, en estos momentos, "una comunicación más ágil, adaptar su lenguaje al universo mediático, dar prioridad al mundo juvenil, huir de las falsa noticias e inspirarse en el lema evangélico de 'la verdad os hace libres'".

En su intervención, Juan Del Río, comenzó haciendo un canto a la Vida Religiosa, que "está haciendo una gran reconversión en positivo", para invitar a una comunicación (ámbito en el que es experto) con tres características distintivas.

La primera, "ser fiel a la cultura del encuentro, que promueve el Papa, sin demonizar la cultura actual mediática y global". La segunda, "no ocultar el hecho religioso", porque esos ería tanto como "cosificar al hombre y traicionar la libertad religiosa". A su juicio, el "periodismo religioso no debe ser arrinconado, porque es tan digno como el deportivo, el económico o el político".

 

 

La tercera característica, según el arzobispo castrense, es "comunicar en positivo y presentando el rostro primaveral de la Iglesia". Porque, a veces, en los medios sólo se ve lo negativo y puede dar la sensación de que "estamos en una empresa en decadencia". Al contrario, a su juicio, "nunca hubo tanta participación en la Iglesia y estamos en un auténtico Pentecostés".

Tras las intervenciones de los participantes en la mesa redonda, el cardenal Osoro entregó el III Premio Damián de Molokai a Julián del Olmo, cuya figura glosó su compañero periodista, Ricardo del del Olmo. Recalcó sobre todo que Julián pasó "tres décadas contando al mundo que la buena nueva de Jesús es la mejor noticia que puede contarse, asi como la ingente obra misionera y samaritana de la Iglesia española en el mundo".

Julián, "el hijo del herrero de Yela (Guadalajara)", dio las gracias por el premio y contó que, en algún momento, se planteó irse a misioneros, pero desistió de la idea, porque los propios misioneros le decían: "Quédate en España y sé misionero del tercer mundo en el primero". Y así lo hizo, con programas novedosos y todavía vigentes, como el paradigmático 'Pueblo de Dios'

Para concluir el acto, el cardenal Osoro invitó a los comunicadores a conjugar tres verbos, que encarna a la perfección el Papa Francisco: Decir, vivir y hacer. Decir "lo que se ve y se escucha", como hace Francisco, cuyas palabras están "siempre tamizadas y pasadas por la vida".

En segundo lugar, "vivir desde el corazón". Y en tercer lugar, "hacer de verdad lo que se cree". Sólo así se conseguirá, según el arzobispo de Madrid, una "comunicación eclesial proactiva y no reactiva". ¡Larga vida a la revista 21!