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Libros
Creer en el corazón de la ciudad Khaf
La Iglesia tiene el deber de hacer resonar la Buena Noticia liberadora de Jesús, el Cristo, sin que se derrame el vino nuevo por los odres cuarteados de la incoherencia, la irrelevancia o la inconsciencia

(A. Aradillas).- Tal y como hoy está, y se presenta, el panorama en relación con los "máster", licenciatura, doctorados y demás títulos universitarios, a mí me conforta y reconforta saber que en la solapa del libro de José Miguel Núñez, titulado "Creer en el corazón de la ciudad", de la editorial "Khaf"., del Grupo Luis Vives".

Se destaca que "es extremeño -Mérida-, que es sacerdote salesiano y que su dedicación-consagración a la Pastoral Juvenil es nota y misión característica y progresiva en su vida. El listado de sus acreditaciones profesionales y docentes, ocupa largos párrafos y, en evitación de que puedan levantarse susceptibilidades inocuas, aquí, y por ahora, las dejamos inéditas, con preferente mención para sus libros "A vueltas con Dios en tiempos complejos", "Rasgos para una espiritualidad juvenil", "Por los caminos de Jesús", además de un par de novelas.

"La fe que busca comprender" es el acertado subtítulo "de estas reflexiones, pensadas para creyentes inquietos, escritas como un cuaderno de bitácora; con unas palabras desde el corazón de la ciudad, desde el corazón de lo humano, allí donde nos asomamos al misterios de Dios y buscamos la luz de la fe".

La intencionalidad y contenido del libro, es intensa, anticipada y comprometidamente cristiana y de ardiente actualidad. Lo es, entre otras razones, porque las vías, las carreteras, autopistas, AVEs y líneas aéreas se ensanchan más cada día e instan y obligan a la gente del medio rural a despoblarlo, con lo que los límites de las ciudades se expanden aún más y de modo anti-natural. La ciudad, su corazón y la creencia en tan relevante misterio, están a la espera determinante de que la fe informe y conforme la nueva realidad sociológica, al servicio de la colectividad y de la formación- información integral de sus componentes, comenzando por sus responsables, tanto políticos como eclesiásticos.

Un nuevo proceso de reeducación cristiana llama con instancia a las puertas del corazón y del alma, con especial relevancia por parte de los jóvenes, dado que no pocos mayores "pasan" de todo, o de casi todo, lo que hasta el presente se consideraba religioso, al menos con carácter "oficial". El diagnóstico, las sugerencias y estudios para afrontar tema de tan colosal importancia para la Iglesia y la convivencia entre los seres humanos, los traza el autor de "Creer en el corazón de la ciudad, con un bien documentado índice y párrafos como estos:

"Solo el tres por ciento de los jóvenes piensa que la Iglesia tiene algo importante que decir a nuestra sociedad compleja. Es un dato que los sociólogos llaman "tozudo", porque se repite una y otra vez en estos estudios periódicos". "¿Qué les ocurre a los jóvenes con la Iglesia? O quizás la pregunta haya que plantearla a la inversa: ¿qué le ocurre a la Iglesia con los jóvenes"? ..."La Iglesia tiene el deber de hacer resonar la Buena Noticia liberadora de Jesús, el Cristo, sin que se derrame el vino nuevo por los odres cuarteados de la incoherencia, la irrelevancia o la inconsciencia". "Pensar que la mayor parte de los chicos y chicas de nuestra catequesis y grupos entienden qué significa "gracia santificante", el "sacrificio de Cristo" o "la eficacia salvadora del sacramento", es, desde todos los puntos de vista, una ingenuidad".

"Los jóvenes se cansan de la catequesis, no participan de la Eucaristía dominical y en la clase de religión se aburren soberanamente...Es que ¡hay que ver cómo está la juventud¡...¿Y no será que tenemos que cambiar de clave, y quienes tenemos que cambiar son los catequistas y los agentes de pastoral?. No cabe duda de que hay un problema importante de comunicación, que hay que afrontar, pero ¿por donde empezar?".

"Por lo que a nosotros, los educadores, respecta, podemos hacer un mayor esfuerzo en la renovación del lenguaje, estilos, metodologías y signos que logren alcanzar más nítidamente al destinatario, a los niños y jóvenes a los que acompañamos"

"La catequesis de hoy, o abandona viejos esquemas y conecta con la vida del niño o del joven, o simplemente no tendrá sentido". "Hablar de Dios con sentido" es, ni más ni menos, narrar a la persona nueva como horizonte de plenitud".

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