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Teología de la relación PPC
Jesús, el Cristo, se relacionaba con sus coetáneos. No fue alguien que vivió apartado de la realidad, de la vida y de la gente; no fue un anacoreta. Fue alguien que reunió un grupo de amigos y amigas con los que se movía por Galilea

(A. Aradillas).- Aliento fervorosamente la esperanza de que el libro "Teología de la relación", editado por PPC en su colección "GS", del que es autor José Manuel Andueza Soteras, con sus 166 páginas, ayudará a muchos a afrontar tantos y tan graves sustos como los obispos chilenos, y otros, les ocasionan a la Iglesia en la actualidad. Y la razón fundamental que destaca en su "A modo de presentación" el autor, refiere en síntesis, es la de que "Jesús es una persona de relación".

"Jesús, el Cristo, se relacionaba con sus coetáneos. No fue alguien que vivió apartado de la realidad, de la vida y de la gente; no fue un anacoreta. Fue alguien que reunió un grupo de amigos y amigas con los que se movía por Galilea, Judea y, de vez en cuando, también por Samaria. En este deambular es incuestionable que había unas personas que le acompañaban y con las que mantenía una intensa relación. El evangelio cita una serie de nombres, tanto de hombres como de mujeres...Es en este contexto de relación donde queremos ubicarnos. Si Jesús se relacionaba con los otros y también con Dios, con quien mantenía un vínculo especial, el elemento relación ha de ser fundamental para sus seguidores, por lo que, a la hora de hablar y de hacer teología, hemos de considerarlo...Si algo hemos aprendido de Jesús, el Cristo, ha sido, es y será leer desde Dios la realidad".

Y es que la Iglesia, para serlo de verdad, tiene que ser relación. Sin esta, no es Iglesia la Iglesia. Pero, para desgracia de tantos, acontece que, hoy por hoy, la Iglesia, y más en sus estamentos jerárquicos como los episcopales, "ministerian", adoctrinan y evangelizan sin contar con el pueblo, no valorándolo, o "acolitándolo" a perpetuidad. Con un planteamiento así, no es posible vivir ni ser religiosamente optimista en la Iglesia. Los ritos, el Código de Derecho Canónico, la interpretación de la Biblia, el testimonio de la Iglesia "oficial", el carrerismo, la hipocresía, la fe al servicio y en beneficio de unos pocos -precisamente los no pobres-, no favorecen, sino todo lo contrario, la idea fontal y evangélica de la Iglesia.

 


Y es que, como relata el autor de la "Teología de la relación", con alusión a la película "Cinco Clavos" de Ermanno Olmi (a. 2007) "todos los libros del mundo no valen un café con un amigo". La amistad, la relación, el encuentro con los otros -miradas, corazones, palabras tiempos y espacios-, son los que nos alimentan y nos ayudan a crecer, a descubrirnos, y a la vez, descubrir y valorar la vida y a los otros, configurando los capítulos más esenciales de la fuente de la teología.

Los principios de la teología de la religión que precisan, y pueden digerir, las personas con aspiraciones cristianas en la actualidad, los describe el autor con estos titulares: el perdón, superar el "ego", conversión y reconciliación, "setenta veces siete", cuando todo se puede `perdonar, teología de la reconciliación (con nosotros mismos y con los demás), sentido bíblico de la reconciliación, teología de la presencia y del cuidado, teología del respeto, primacía del encuentro como camino y como meta...

Mi consejo, al terminar la lectura de este libro, es el de que, sin abandonarlos del todo, nos dejemos de catecismos "oficiales" al uso, de tratados tradicionales bíblicos y teológicos con sus correspondientes y preceptivos ·Nihil Obstar" e "Imprimatur" y, de la mano de José Andueza, y de las de otros autores de la colección "GS", nos dispongamos a estudiar, es decir, a practicar y a vivir teológicamente.

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