• Director: José Manuel Vidal
Libros
Confesiones de San Agustín
El libro de las Confesiones es el más popular y original entre los escritos por San Agustín y una de las obras más importantes de la historia del pensamiento de Occidente

(Miguel Ángel Orcasitas, OSA).- Cuando escribe S. Agustín las Confesiones habían transcurrido casi quince años desde su conversión a Cristo el año 386 y su posterior bautismo en Milán al año siguiente. Un largo proceso intelectual y espiritual le había llevado a la fe católica. La conversión supuso para Agustín un cambio radical de vida.

Abandonó su brillante carrera de retórico, abrazando el celibato y retirándose con amigos y discípulos a Tagaste, su pueblo natal, para vivir en comunidad. Asumió un estilo de vida inspirado en la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, tal como relatan los Hechos de los Apóstoles.

La conversión de un hombre de su rango social hizo de Agustín un referente para la Iglesia. Desde su retiro de Tagaste adquirió prestigio y autoridad indiscutibles. Consciente del riesgo de ser promovido al episcopado, evitaba personarse en ciudades vacantes de pastor. Pero el viejo obispo de Hipona, Valerio, quiso asegurar un buen sucesor y logró que el pueblo eligiera a Agustín como sacerdote y futuro obispo.

Coaccionado Agustín por la aclamación del pueblo aceptó el cambio de vida para servir a la Iglesia como pastor, recibiendo el sacerdocio el año 391 y seguidamente el episcopado, como sucesor de Valerio, el año 395.

El Agustín que escribe las Confesiones en torno al año 400 es, por tanto, un obispo que goza de gran prestigio y que vive entregado al servicio de su Iglesia. Una condición que ha de tenerse en cuenta a la hora de especular sobre las intenciones que le movieron a escribir este libro autobiográfico. Es un canto a la acción de Dios en su vida que le ha llevado a peregrinar en pos de la verdad, hasta encontrarla en Cristo. Abre su intimidad para ayudar a otros a encontrar y vivir el camino de la fe.

Hay en la ingente obra escrita de Agustín gran número de referencias autobiográficas, sobre todo en los sermones y cartas que se conservan. Pero en ninguna se manifiesta con la transparencia y propósito de las Confesiones. Agustín quiere en esta obra narrar a sus contemporáneos, y a quienes le lean en el futuro, su trayectoria personal, proclamando lo que Dios y su gracia han hecho de él a pesar de su confesada indignidad. No escribe para autojustificarse, sino para hacer comprender a los lectores que por infame que haya sido su vida, la acción de Dios le ha permitido superar sus miserias.

El libro de las Confesiones se puede definir como un libro de oración, porque es un diálogo abierto con Dios, a quien descubre presente en su interior como inquietud existencial. Hay un continuo fraseo que va de la descripción de sus sentimientos íntimos ante las realidades que han ido forjando su vida y la mano providente de Dios que le ha guiado en todo este camino, a pesar de sus resistencias. Es la historia de una búsqueda y un encuentro.

Como en el resto de su ingente obra, el libro rezuma citas explícitas o implícitas de la Biblia, sobre todo de los salmos, cuyo lenguaje evoca en su estilo literario. La Biblia caló en su mente hasta convertirse en clave de lectura de los acontecimientos y de la reflexión teológica. Ese recurso a la cita bíblica le lleva a introducir frecuentes digresiones en el relato.

El libro de las Confesiones es el más popular y original entre los escritos por San Agustín y una de las obras más importantes de la historia del pensamiento de Occidente. No pasó desapercibido a sus contemporáneos y Agustín mismo reconoce que es la obra más apreciada de las salidas de su pluma. Ha sido traducido y publicado incontables veces y ha ayudado a infinidad de personas a encontrarse a sí mismas, guiadas por la experta mano de Agustín. L

a dimensión autobiográfica y la capacidad de introspección de Agustín hacen de las Confesiones un libro siempre actual, que refleja los sentimientos más íntimos del alma humana. Ha encontrado imitadores a lo largo de los siglos, pero nadie ha logrado alcanzar la originalidad e intensidad de esta obra maestra.

Muchas personas han encontrado y encuentran dificultad al intentar su lectura, bien porque buscan en sus páginas un relato novelado y escabroso, bien porque el lenguaje les resulta difícil por las frecuentes digresiones que introduce en la narración, o también por lejanía del lenguaje con nuestro actual modo de escribir. Sin embargo estamos convencidos que las Confesiones ofrecen puertas muy atrayentes de penetración, si se accede a esta obra a través de los relatos que presentan un lenguaje más directo y sugestivo.

Esta publicación quiere ser esa puerta que introduzca al lector en la mente y experiencia de Agustín, a través de pasajes de particular belleza y profundidad, que nos hablan, incluso hoy, con un lenguaje vivo, comprensible y fascinante. Los fragmentos que presentamos reproducen fielmente el texto, sin traicionar su contenido ni su contexto, con la esperanza de provocar el deseo de una lectura continuada de todo el libro.

Los textos están tomados literalmente de la edición bilingüe de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) patrocinada por la Federación Agustiniana Española2, introduciendo puntos suspensivos entre corchetes allí donde hay un recorte del texto. La traducción del latín es del agustino Ángel Custodio Vega (1946), revisada en 2013 por el también agustino José Rodríguez Díez.

Para facilitar la localización de los textos, se incluye la referencia bibliográfica de cada texto, indicando libro (en números romanos) y, separado por comas, capítulo y apartado. Por ejemplo, (Conf. II,6,13) equivale a: Confesiones, libro II, capítulo 6, apartado 13. Para identificar las citas bíblicas, se ofrece un listado de abreviaturas de los libros citados. La descripción y localización de las ilustraciones en la R. Biblioteca del monasterio del Escorial se presenta en un listado, al final de la obra.

Pretendemos que el libro sea visualmente agradable. Por ese motivo, y debido a la vinculación de los traductores y editores con el monasterio del Escorial, hemos incorporado ilustraciones de manuscritos de la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, seleccionadas por el P. Ángel Díaz García, agustino. Nuestra gratitud al Patrimonio Nacional, por autorizar su publicación, así como al director de la Biblioteca Real, P. José Luis del Valle, agustino, y al asistente, D. Luis A. Sánchez Rubio por las facilidades dadas para su reproducción.