• Director: José Manuel Vidal
Libros
Alejandro Fernández Barrajón RD
Estamos metidos en otra mentalidad, una mentalidad tradicional, haciendo lo de siempre y así no funciona. Necesitamos innovaciones profundas y serias

(Jesús Bastante).- Da mucho gusto leer y escuchar a Alejandro Fernández Barrajón, religioso mercedario y bloguero en RD. Sobre todo, por lo positivo y feliz que es, a pesar de los contratiempos de la vida. Y es que este entusiasmo de un hombre cuyos amigos definen como "optimismo puro" penetra los dos libros que acaba de presentar: "La boda de Caná", con PPC, y "Cerca de ti, Señor", con Paulinas.

Está con nosotros un buen amigo de esta casa, Alejandro Fernández Barrajón. Religioso mercedario. ¿Cómo estás?

Bien.

Y con una actividad prolífica. En nuestras redes de Religión Digital -saben que tiene un blog con nosotros- y en muchos otros sitios. Y escribiendo. De cara a la Feria del Libro, con dos editoriales distintas: "La boda de Caná", con PPC, y "Cerca de ti, Señor", con Paulinas. ¿Por cuál empezamos?

Los envío de dos en dos.

Sí, como los donuts. Hablemos de bodas. ¿Qué es "La boda de Caná"?

Es un libro que parte del texto de la boda de Caná para hacer un análisis de la Iglesia de hoy: cómo yo lo veo, cómo está la Iglesia y el vino nuevo que nos hace falta para renovarnos.

¿La Iglesia está en tiempo de boda?

En tiempo complicado; hay un gran divorcio entre la gente joven y la Iglesia, y es bastante preocupante. Nos hace falta un vino nuevo, que es lo que defiendo en el libro: hacen falta cambios de estructuras, de mentalidades.

Alejandro Fernández Barrajón, con sus nuevos libros


¿Hacia dónde tiene que ir ese cambio de vino?

Sobre todo a admitir que los jóvenes tienen mucho que decir en la Iglesia y dicen poco. No les damos la palabra y tienen que hablar claro. Y lo hacen, pero no les escuchamos. Estamos metidos en otra mentalidad, una mentalidad tradicional, haciendo lo de siempre y así no funciona. Necesitamos innovaciones profundas y serias.

En el milagro de Caná, que es el primer milagro público que hace Jesús, quien le dice que tiene que aparecer es María, la Virgen.

Una mujer.

Y en nuestra Iglesia, lo estamos viendo, parece que se quieren dar pasos, pero el papel de la mujer es muy reducido.

Es un tema esencial del libro "La boda de Caná". Trato el papel de la mujer con mucha seriedad y con mucha fuerza. Defiendo que tiene que ocupar lugares más amplios de los que tiene hoy.

¿Cuál debería ser el papel de la mujer?

La Iglesia tiene que ser, sobre todo, femenina, porque de hecho ya lo es. Lo ha dicho el Papa y tiene razón. Su papel tiene que ser igual que el del varón, porque el varón no es más que la mujer, en ningún caso. Y tiene que ser escuchada, porque tiene una sensibilidad especial para afrontar temas actuales, y apenas la escuchamos.

Sin embargo, cuando hablamos del papel de la mujer casi siempre sale el tema del sacerdocio femenino. De hecho, esta misma semana el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ha escrito un artículo en L'Osservatore en el que vuelve a decir que es una cuestión cerrada: que Cristo solo eligió a hombres.

Sin embargo, el Papa ha dicho que iba a hacer un proyecto para estudiar el tema del diaconado femenino. O sea, que el tema sigue abierto de alguna manera. Y sigue avanzando constantemente.

Si la Iglesia pierde a las mujeres, ¿desaparece?

En gran parte. Hoy la mujer es mayoría total en la Iglesia. Si ella desaparece, la Iglesia queda reducida a muy poco. A una cosa casi residual.

¿Qué es el vino?

El vino es la fuerza que la Iglesia necesita para crecer de nuevo. El vino en la boda de Caná fue la bebida de la casa de la fiesta. Del encuentro de Jesús con sus discípulos y amigos. El vino es todo en la Iglesia: si le falta vino, le falta todo.

Es el ansia que tenemos en la Iglesia de renovarnos, de salir adelante buscando formas de encuentro. Es como la fuerza nueva que el Espíritu tiene que transmitir a la Iglesia.

Bodas de Caná


¿Hay vino nuevo en perspectiva?

Mucho.

¿Dónde lo vemos?

Yo lo veo en muchos sitios, lo que pasa es que está como oculto, esperando para manifestarse. Ves gente que está haciendo cosas preciosas en la Iglesia. Misiones maravillosas, gente comprometida con los pobres... Realmente hay mucho vino. Pero está poco visto, como un poco oculto, y hay que darlo a conocer.

¿Eres optimista respecto a que aparezca ese vino?

Sí, mucho. Tengo una amiga que dice que soy optimismo puro y es verdad. Si no lo fuera, no hubiera salido de lo que he vivido. Creo que el Espíritu Santo ama a su comunidad, la cuida y la protege. Y saldrá adelante con fuerza.

Han creado recientemente un Dicasterio de Laicos, familia y vida. Ahí esos vinos nuevos, que son especialmente los laicos y las mujeres, comienzan a ser representados. Pero, ¿esa es la solución? ¿Cómo se le da vuelta a ese calcetín, para que esto, de verdad, sea una boda en la que participemos todos?

Yo creo que dándole el papel que Jesús le da la mujer y a los laicos, que era un papel absoluto. Quien anuncia la resurrección de Jesús es una mujer, es Magdalena. Y nosotros hemos reservado a las mujeres para un servicio puramente residual; de limpieza, de adorno, de ornato... Y la mujer tiene mucho que aportar y que decir. Es una pena lo que perdimos por no dar un papel más importante a la mujer en la Iglesia; perdimos mucho.

 

En el libro comentas, y con razón, que todos los encuentros de Jesús en el Evangelio son fiestas, son encuentros, son comida incluso. Hay celebración. La boda de Caná es el primero, pero casi todos son milagros con estas características: desde los panes y los peces hasta la Última Cena, eran encuentros donde se juntaban, en torno a una mesa, dos o más personas con Jesús. ¿Por qué nuestras celebraciones parecen de todo, menos una fiesta?

Porque no hay vino nuevo. Es vino viejo el que hay. Defiendo en el libro, precisamente, que el hecho de que Jesús tome las decisiones más importantes en las fiestas, en banquetes, en comidas con sus viejos amigos, es un signo de que tiene que cambiar nuestra Iglesia. De que tiene que buscar nuevas formas de encuentro, de fiesta, de fraternidad: donde hay fiesta, hay alegría. El Santo Padre dijo algo a los religiosos, una expresión que a mí me encanta: "donde hay consagrados, hay alegría". Eso se tiene que ver. Ese es el vino nuevo.

Sin embargo la vida religiosa, que es un vino nuevo, está siendo muy amenazada; se habla demasiado de esa crisis, al menos en Europa. De la desaparición de la vida religiosa; del cierre de conventos, de la desaparición de órdenes, de la fusión de órdenes. El Papa tampoco lo ve como algo tan problemático, aunque evidentemente puede serlo, pero el Espíritu y los carismas es lo que tiene: que están para un momento determinado. ¿Cómo lo ves tú?

Mira, la Iglesia es una riqueza inmensa. Es el momento que vivimos y hay que vivir la vida tal como viene, sin echar de menos otras realidades que hoy no están aquí. Hoy hay crisis: pues no pasa nada. Pero crisis con alegría, con esperanza. Con creatividad. Y nada más. ¿Somos diez?, pues diez. ¿Somo cuatro?, pues cuatro, pero alegres, contentos; cumpliendo nuestra misión, siendo eficaces en la Iglesia. Y ya está. No tenemos por qué ser multitudes, lo que tenemos que ser es fermento y levadura.

Fernández Barrajón, en los estudios de RD


Totalmente de acuerdo. El otro libro, que publicas con Paulinas, que siempre ha sido tu editorial de referencia, "Cerca de ti, Señor", ¿es un salmo?

Es un himno que compuso Sara Adams, que es una protestante inglesa, una actriz, que es una maravilla de himno. Siempre me ha llamado mucho la atención porque me emociona, y como he estado tan ceca de la muerte, de Jesús, he comprobado que este himno me llena mucho.

¿Se nota más la presencia de Jesús, esa cercanía, en los momentos difíciles? ¿Es más fácil de percibir?

Hace mucha falta, porque si no: ¿a qué te agarras? Cuando te falta la fe, te hundes. La cercanía de Dios ahí es esencial.

¿Y se nota esa cercanía? Quiero decir: cuando uno está en situaciones límite tiende a varias opciones. Una de ellas es la de implorar esa cercanía, y otras abominar de esa presencia, porque también es el culpable de lo malo.

Ahí está la maravilla de la fe. Descubres que es un don precioso y gratuito que tienes. Que te da una fuerza realmente impresionante. La gracia de Dios es impresionante cuando te agarras a ella.

¿Esta canción te servía en tu rehabilitación?

Sí. Lo he meditado muchas veces. Hasta lo he cantado yo solo en la UVI, fíjate. Es una maravilla.

¿Cómo te encuentras ahora?

Estoy bastante bien. Aunque no bien del todo: todavía me cuesta mucho hablar. Aún tengo que hacer rehabilitaciones porque el catéter de una válvula que llevo se ha torcido y me duele mucho. Pero estoy feliz.

Y trabajando.

Es que me parece que perder el tiempo es un pecado grave, con las cosas bonitas que hay que ver en el mundo y en la vida.

¡Los vagos! El gran pecado capital.

Me parece una indecencia total, perder el tiempo miserablemente... Yo, para eso, no valgo.

 

¿Cuáles son tus proyectos de presente y de futuro?

Tengo un proyecto ahora mismo esencial para mí, que es cuidar a mi padre enfermo con Alzheimer. Ese es el primero de todos. Después, tengo proyectos pequeños, sigo escribiendo. Sigo, un poco, atendiendo en mi pueblo a mis amigos.

¿Fuente del Fresno?

Sí. Ciudad Real. Son gente que habla conmigo sobre temas. Que quiere unas palabras de ánimo.

Es tierra de vinos, por cierto.

Sí. Y buenos.

Estoy dispuesto a acercarme a ver a los enfermos, a la gente que quiera hablar conmigo sobre sus preocupaciones; porque hay mucha gente preocupada. Sobre todo, hay necesidad de hablar. He descubierto que el ministerio de la escucha es precioso.

Pero hablar también es importante.

Sí. Pero a mí me cuesta mucho. Pero digo: "si Dios quiere que esté así, un poco tartamudo y torpe, será para algo".

¿Cómo ves desde tu óptica -un poco desde fuera, pero la de una persona con unas responsabilidades como las que has tenido- la figura del Papa? Lo hemos hablado en más de una ocasión, pero este Papa está también en camino y nunca deja de sorprendernos o de darnos noticias a nosotros, que vivimos también de la comunicación.

El Papa Francisco me parece una primavera preciosa en la Iglesia. Un hombre abierto, cercano, lleno de gestos significativos, pero evangélicos. Para mí es vino nuevo realmente. Le apoyo y rezo mucho por él. Y creo que estos movimientos que hay a veces en su contra, no son más que protagonismos personales. Cuando él realmente ama al Evangelio y a Jesús. El Papa es un hombre de Dios, estoy convencido.

Alejandro ha sido un placer.

El placer ha sido mío, contigo estoy feliz siempre. Tú lo sabes.

"La boda de Caná" con PPC, y "Cerca de ti, Señor" con Paulinas. Dos libritos que se deben leer muy bien. Yo voy a leerlos y los comentaremos, como siempre hacemos. Mucha suerte.

Gracias.