• Director: José Manuel Vidal
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La vida como vocación Narcea
La vida en cristiano es vocación. Es llamada y elección. Es -será- ministerio. Si además es, o resulta, negocio, modo o instrumento de subsistencia de sí y de los suyos, mejor que mejor

(Antonio Aradillas).- "Alimentar", es decir, "lo que sirve a los seres vivos, o a sus células, para nutrirlos y mantenerlos con vida", es el subtítulo que explica el contenido del nuevo libro de la colección "Espiritualidad", de la editorial "Narcea", que porta el sacrosanto y orientativo título de "La vida como vocación".

Y es que hay que alimentar y alimentarse. Sin operación tan básica, ni es, ni puede ser vida la vida. Los seres "vivos" estarán muertos a perpetuidad y sin remedio alguno. Pero es imprescindible reseñar que, de entre todas las partes o zonas, de los seres vivos, el alimento principal que reclaman es exactamente el que hace posible la función y desarrollo de la "raíz", que es lo que les sirve de sostén. Precisamente por eso, esta es citada en el susodicho subtítulo, con toda clase de métodos y procedimientos pedagógicos. Sin alimentos que tengan primordialmente en cuenta la raíz, los seres vivos dejarán automáticamente de serlo, o no cumplirán con la misión que les encomendara la naturaleza. Alimentar solo las ramas o las hojas, es decir, las apariencias, y no la raíz, no es un buen negocio.

Tales aseveraciones, y la expresada en el título principal de libro que comento -"La vida como vocación"- son inexcusables estímulos para su consideración y lectura. La vida en cristiano es vocación. Es llamada y elección. Es -será- ministerio. Si además es, o resulta, negocio, modo o instrumento de subsistencia de sí y de los suyos, mejor que mejor.

 

 

Pero, por encima de todo, la vida será y se ejercerá con criterios cristianos, como actito continuado de entrega y de adoración a Dios, mediante el servicio al prójimo. No tener en cuenta tal condición, explica la cantidad de vidas frustradas que registra el "martirologio" pagano, personal, y el de no pocos de los que vivimos, o convivimos, como familiares y amigos y aún como ciudadanos o correligionarios.

El libro -126 pp.- lo firma Bruno Forte, y su autoridad como autor se la confiere su condición de "doctor en Teología y Filosofía en la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional -Nápoles- , y su actual dedicación como miembro de los Pontificios Consejos de Cultura para la Promoción de los Cristianos de la Nueva Evangelización, junto con la publicación de otros libros"

Síntesis correcta y fiel de su contenido lo reflejan estas palabras de la contraportada:" Este libro nos invita a hacer la experiencia de una "vida nueva" propia del discípulo que ha creído en el amor del Dios de Jesucristo y ha decidido abandonar su corazón en Él y en su Espíritu, para vivir el humilde seguimiento del profeta de Nazaret. A través de sus páginas, el autor anima a los lectores a pasar del hablar de Dios, al hablar con Él, suscitando la sed de saber más y sobre todo el deseo de tener una experiencia de fe más profunda. El cristiano está llamado a ser fiel al mundo presente y al futuro".

En cristiano, y en humano, es indispensable alimentarse, a la vez que alimentar. Son -es- tarea única, verdadera y corporativa. Es "común-unión". "Comunión" con letras mayúsculas. Lo demás -lo otro-, es eso, "lo otro". De ello acaso ni nos pidan cuenta algunos de los mandamientos de la Iglesia. Pero de "esto"- de la Comunión- nos la pedirán nada menos que los de la Ley de Dios.

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