Compasión para la paz
A donde llega Jesús, llega la buena noticia de la paz para pecadores, enfermos y poseídos
Son muchas las cosas por las que el hombre puede luchar, pero ninguna de ellas tendrá posibilidades de futuro si no nos ponemos todos a la tarea de construir la paz en el corazón de cada hombre y en las relaciones entre los hombres y entre los pueblos.Cada frontera, cada control de aeropuerto, te recuerdan que vives en un mundo tan amenazado, que tú mismo, hombre o mujer que nunca en la vida has pensado que podías ser una amenaza para nadie, eres indagado como si lo fueses. Cada frontera, cada control, te recuerdan que tú estás siempre amenazado, que eres un posible ‘objetivo' de personas que no conoces, que no te conocen, y que se sirven de ti para ganar espacios de poder.
Cada frontera y cada control te recuerdan que, para muchos, para demasiados hombres, tú no eres alguien de dignidad inviolable, sino algo que cualquiera de ellos puede destruir o manosear. Cada frontera y cada control te recuerdan que el mundo no tiene futuro sin un compromiso de todos por la paz.
Para leer el artículo completo, pinche aquí