Religión Digital

El padre David Neuhaus sj

F. Catalina

"Estamos convencidos de nuestra identidad: siempre estaremos aquí"

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David Neuhaus sj: "La Iglesia está llamada a ser portadora de luz en medio de la oscuridad de Oriente Medio"

"Los cristianos en Israel experimentamos un pueblo judío que de muchas maneras es despiadado y cruel"

Cameron Doody, 09 de julio de 2017 a las 08:35
En 10 años -de 2007 a 2017- Israel ha reconocido a cuatro personas como refugiados: tres eritreos y un sudanés
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El Padre Neuhaus y el padre Vítores

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Vítores y el vicario del patriarcado latino Neuhaus

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(C. Doody/F. Catalina/J.M. Navalpotro/J.M. Ballester*).- David Neuhaus sj es el Vicario del Patriarca latino para la que llama la "Iglesia Nueva" en Tierra Santa: la comunidad católica de habla hebrea que echó allí sus raíces en 1948. Charló en mayo con RD y los otros medios católicos a los que el Ministerio de Turismo israelí invitó a conocer el país y las realidades religiosas y socio-culturales que se viven allí.

¿Cómo entró usted en su cargo actual? ¿Cómo llegó aquí?

¡Cómo conseguí ese trabajo no tengo ni idea! ¿Cómo llegué aquí? Tampoco estoy muy seguro. Voy a tratar de explicarme. Soy judío: mis padres me enviaron aquí cuando tenía quince años. Yo estaba en la escuela secundaria, y me quedé aquí.

Mucho tiempo después fui bautizado, entré en la Compañía de Jesús - soy un jesuita. ¿Cómo conseguí el trabajo que tengo ahora? Soy el Vicario del Patriarca latino para la "Iglesia Nueva". La llamamos la "Iglesia Nueva" porque hay la "Iglesia Tradicional" de habla árabe que ha estado aquí desde siempre, y luego está la Iglesia que nació después de 1948. Empecé en este cargo en 2009 porque ¡supongo que nadie más lo quería!

¿Cuántos católicos de habla hebrea hay?

Estamos hablando dentro de la Iglesia Católica Romana: recuerde que la Iglesia Católica Romana no es la Iglesia más grande, pero estamos hablando de la Iglesia Católica Romana en el Estado de Israel.

Y estamos hablando de cuatro grupos. Hay unos 25.000 ciudadanos árabes católicos en el Estado de Israel. Y con ellos, unos 1.500 religiosos católicos -es decir, religiosos y religiosas profesados-, la mayoría de los cuales son expatriados, no ciudadanos del Estado de Israel. Estos dos grupos juntos forman la antigua Iglesia tradicional. Las instituciones les pertenecen a ellos: las escuelas, los hospitales, las universidades, todo lo que tenemos.

Luego hay que sumar a la Iglesia Nueva. La Iglesia Nueva la componen dos grupos; es la Iglesia que vive en la sociedad israelí judía de habla hebrea. No es la Iglesia que está en el medio árabe, dentro de Israel, sino la Iglesia que está en la sociedad israelí de habla hebrea. Esta es mi jurisdicción y como digo está compuesta por dos grupos: 1), los católicos romanos de habla hebrea que son ciudadanos del Estado de Israel. Podemos hablar más adelante sobre quiénes son: son alrededor de 1.000 personas en todo el Estado de Israel, y tenemos cerca de 7 comunidades parroquiales.

Y 2): 60.000 católicos migrantes, que son o bien migrantes laborales -como en España y en toda Europa- o bien son refugiados. Y aquí es donde se complica, porque Israel no reconoce a los refugiados. Aquí estamos hablando de una población de católicos romanos que de procedencia particularmente asiática y africana. Hay más católicos filipinos en el Estado de Israel hoy que los católicos árabes y hebreos juntos: hay unos 30000 católicos filipinos. Así que tenemos una población muy grande que está dentro de la sociedad israelí judía de habla hebrea.

Ahora bien, si recurrimos a las estadísticas generales -no solo la católica, sino las cristianas en general- cuando se trata de árabes que son ciudadanos del Estado de Israel, y cristianos, estamos hablando de 120.000 personas. El grupo más grande entre ellos son los católicos griegos -no los católicos romanos- y el segundo mayor los ortodoxos griegos. Los terceros más grandes son los católicos romanos. Así que alrededor de 120.000. Pero si usted pide a las autoridades israelíes, no le dirán 120.000: le dirán 130.000. ¿Cuál es la diferencia? Las autoridades cuentan a los 10.000 cristianos de Jerusalén oriental en Israel. No lo hacemos, porque Jerusalén oriental está ocupada.

A continuación: de los 120.000, tenemos 40.000 que son ciudadanos del Estado de Israel pero no son árabes. La gran mayoría de ellos son ortodoxos rusos. ¿De dónde vienen ellos? Han llegado en las grandes migraciones de la ex Unión Soviética al Estado de Israel durante los últimos 30 años. Entre ellos muchos no judíos -había cientos de miles de personas que no eran judías- y unos 40.000 cristianos.

Y luego debemos añadir los 150.000 cristianos que son migrantes -migrantes por razones laborales, o de nuevo, el problema, los refugiados -muchos de ellos son ortodoxos, muchos de ellos son protestantes, pero tenemos alrededor de 60.000 católicos.

¿De dónde vienen estos refugiados?

En primer lugar, vamos a explicar por qué es problemático decir "refugiado". En todos los países de Europa, América del Norte, Australia... la gente viene al país y pide asilo. Hay un proceso por el cual pueden ser reconocidos como refugiados, lo que significa que, cuando son reconocidos, pueden trabajar, pueden obtener un seguro médico: tienen ciertos derechos.

En el estado de Israel tenemos grandes grupos de personas que han venido de África: más de 60.000 hace solo unos años. Ahora los números están bajando. Ahora sólo tenemos poco más de 40.000 y no hay gente nueva entrando, porque Israel ha sellado todas las fronteras.

Entre 2000 y 2012, decenas de miles de personas vinieron de África y, en particular, de dos países. Los dos grupos más grandes vinieron de dos países: primero, Sudán, tanto los sudaneses darfuríes y como los sudaneses del sur. Los darfuríes son musulmanes y los sudaneses del sur, cristianos. Cuando Sudán del Sur fue proclamado independiente, Israel deportó a casi toda la población de Sudán del Sur, de vuelta hasta allí. Los darfuríes han permanecido: todavía hay miles de musulmanes darfuríes en Israel. Pero la población más grande no son los sudaneses: son la gente de Eritrea.

En cuanto a esta población actualmente -porque Israel ha impuesto una política muy estricta y dura de no dejar entrar a las personas, y cuando las personas están, tratando lo más rápido posible de sacarlas- la población se ha reducido a poco más de 40.000 hoy, entre los que hay unos cuantos miles de musulmanes darfuríes y el resto son eritreos: más de 30.000 eritreos. Los eritreos son en su mayoría ortodoxos, pero tenemos comunidades católicas: en mi jurisdicción tengo un sacerdote que trabaja con una comunidad católica en Jerusalén y una comunidad católica en Tel Aviv del rito Ge'ez. No son católicos romanos, sino católicos del rito Ge'ez. Y esta población de supuestos "refugiados"... esta es realmente la población que tiene la vida más difícil en el Estado de israel, porque no tienen derechos.

En 10 años -de 2007 a 2017- Israel ha reconocido a cuatro personas como refugiados: tres eritreos y un sudanés. Todos los demás tienen que ir renovando visados ​​-una vez al mes, una vez cada tres meses, una vez cada cuatro meses- y realmente tienen muy pocos derechos. Lo único en Israel que es excelente y muy bueno cuando de ellos se trata es que sus hijos pueden ir a la escuela, porque todo el mundo en Israel va a la escuela. Pero tienen muchos problemas con el trabajo, la salud, las condiciones de vida, no cuentan con ninguna ayuda. Israel está animando a la gente a irse ... y los que pueden, lo hacen, pero es muy difícil irse porque no tienen el estatus de refugiados, por lo que no son elegibles para los programas de reasentamiento. Gracias a Dios ahora Canadá esté comenzando a dejar entrar a esta gente a través de programas de reunificación familiar.

Israel ha abierto un gran campo de refugiados en el desierto del Negev. Supongo que has oído hablar de un lugar llamado Holot, donde tenemos miles de personas que viven en muy malas condiciones y las mantienen allí para animarlas a firmar papeles que permitan a Israel enviarlas fuera. No pueden ser devueltos -ni a Sudán ni tampoco a Eritrea- pero Israel ha firmado acuerdos con Ruanda y Uganda y por lo tanto la gente puede ser enviada a Ruanda o Uganada, si firman los documentos. Así que esta población tiene una vida muy, muy dura. El campo se abrió en 2012, y es sólo para hombres solteros, por lo que los refugiados intentan por todos los medios casarse, para que no se les devuelva.

¿Qué pueden hacer por la gente del campo de refugiados? ¿Están trabajando con ellos? ¿El Gobierno les deja entrar?

Lo que podríamos hacer y lo que sí hacemos no coinciden, por desgracia, porque tenemos recursos muy limitados. Pero el campo, que es administrado por el servicio penitenciario del Estado de Israel, no es una prisión cerrada, porque estas personas no son prisioneros. Y yo, personalmente, como ciudadano israelí ... puedo ir al campo, puedo visitar los campamentos, e incluso he tenido éxito al menos una vez en conseguir que un grupo de personas salga del campo por unos cuantos días para asistir a actos religiosos.

Lo que queremos para la gente en el campo es -y porque somos Iglesia esto es siempre nuestra primera preocupación- que podamos apoyar la vida religiosa de las personas que están encerradas en el campo. Por cierto, para la Iglesia ortodoxa es muy fácil porque entre las personas que están aprisionadas en el campo hay sacerdotes que vinieron aquí como refugiados. Así que tiene una vida muy activa en el campo, la Iglesia ortodoxa, pero nosotros también apoyamos la vida religiosa de las personas que están allí en el campo.

La segunda cosa que tratamos de hacer es concienciar el mundo. Que la gente sepa que este campo existe, y desafortunadamente ahora en nuestro mundo cruel este campo no es realmente nada extraordinario. Nuestro Papa se metió en muchos líos el otro día cuando se refirió a este tipo de campos como campos de concentración, y aparentemente lo dijo de nuevo ayer. Así que hay una realidad muy cruel en el mundo, y este campo, que es horrible, es desafortunadamente como muchos otros.

La tercera cosa es fomentar la sensibilización: no necesariamente sobre el campo, sino sobre una cosa que es muy, muy mala en el Estado de Israel y eso es que no hay un proceso por el cual el Estado tome la responsabilidad de decidir: tú sí que eras un refugiado y tú no lo eres, a ti te deportaré de vuelta a tu país de origen y a ti te reconoceré. Esto es algo malo en el Estado de Israel, porque los campos existen en muchos países, en los países modernos del mundo, donde hay un proceso en el cual puedes participar... haciendo que tu caso sea examinado individualmente.

Israel no quiere hacer eso: el argumento en Israel es que ya somos un país para los refugiados -refugiados judíos- y no tenemos los recursos como para ayudar a nadie más, y por lo tanto no queremos que la gente esté aquí. Aquí es donde nos esforzamos mucho para fomentar la sensibilización: que esta no es la actitud responsable de un Estado moderno. Y hay personas en la sociedad civil que también están tratando de crear conciencia sobre ello. Desafortunadamente hay mucho racismo... la gente es africana, y todos sabemos que los africanos no tienen el mismo valor que los blancos. Probablemente el Estado estaría más dispuesto a pensar de nuevo si la gente viniera de Dinamarca o de Suecia, pero el hecho de que vengan de Eritrea y Sudán significa que hay un sentimiento muy general de que no los queremos aquí.

¿Y se supone que trabajan con el Servicio Jesuita a Refugiados?

No, no tenemos ningún trato con el Servicio Jesuita a Refugiados: no están presentes en Israel. Y por cierto creo que eso es acertado, porque el Servicio Jesuita a Refugiados también tiene recursos limitados, y el problema en Israel no es tan dramático. Y por eso trabajamos mucho con organizaciones laicas israelíes que trabajan con los refugiados.

¿Tienen alguna conversión del judaísmo a la Iglesia católica, y si es así, ¿tienen los israelíes problemas con estas conversiones?

Hay muy pocas conversiones. Yo mismo soy un converso, pero hay muy pocas conversiones. En Israel existe una completa libertad religiosa cuando se trata de la conversión, por lo que no hay absolutamente ningún problema con la ley o con el Estado. El problema es, por supuesto, un problema social: con las familias, con los amigos, con el círculo social, por lo que tenemos que discernir muy, muy bien, y el proceso de conversión sobre el que tenemos jurisdicción es un proceso largo y prolongado, con el fin de que el candidato realmente puede discernir, y no sólo convertirse a partir de algún tipo de abrazo entusiasta de la fe, sino de una realización verdadera de con qué tipo de vida se va a encontrar al hacer esa clase de declaración.

Tenemos conversos que lo mantienen en secreto: no por temor al Estado, sino por miedo a la discriminación, si la gente descubre que son cristianos.

¿Es un miedo fundado?

Depende mucho del medio. Miedo de la familia: eso depende mucho de la familia. Tenemos personas que lo viven abiertamente, y luego tenemos personas que viven completamente en las catacumbas, y toda la variedad entremedio, por lo que realmente no se puede hacer ninguna declaración general. Pero desde el punto de vista del Estado, y desde el punto de vista legal, no hay problema ninguno.

No... hay un pequeño problema, que ha sido un problema muy discutido en el Estado de Israel, y eso es lo que sucede cuando un judío -que se siente orgulloso de ser judío, pertenece al pueblo judío, se siente como que ésta es su historia y su cultura - se convierte al cristianismo, y luego decide que por ser judío -aunque ahora es cristiano, todavía se siente nacional, étnico e históricamente judío- quiere venir a vivir en el Estado de Israel. Esa persona no puede obtener la ciudadanía automática.

Así que es un pequeño problema, y ​​fue un problema muy famoso, porque en 1959, un monje carmelita polaco -cuya familia fue exterminada en la Shoah, y que era un judío que murió en 1998- emigró al estado de Israel, y en ese momento la ley decía que un judío es cualquiera que nació de una madre judía, o que se convirtió al judaísmo. La Ley de Retorno, que permite a cualquier judío obtener la ciudadanía inmediata.

Y apareció esto fue antes del Concilio Vaticano II, y él estaba en plena sotana- y fue al Ministerio del Interior en el aeropuerto y dijo: "Hola, soy judío y quiero mi ciudadanía". Y lo miraron y le dijeron: "No, no eres judío, eres cristiano, y si eres cristiano no puedes ser judío". Y fue a la Corte Suprema, y ​​dijo: "Sí, soy cristiano, pero ¿por qué no puedo ser judío? Nuestro Primer Ministro, David Ben-Gurión ... él no cree en Dios, y él es judío ... Creo que Dios es Jesús, ¿por qué no puedo ser judío?" Y la respuesta de la Corte Suprema -no lo consiguió- en 1962 la Corte Suprema falló que un judío no puede ser alguien que cree en otra religión. Lo puede ser ciertamente alguien que dice que no hay Dios -alguien que no cree en ninguna religión- pero un judío no puede ser alguien que practica otra religión. Así que eso se convirtió en ley en 1970, y eso es un problema: un problema para aquellos en nuestras comunidades que piensan que sólo porque se convierten en cristianos no significa que sean menos judíos. Pero es un problema muy pequeño y marginal. Como israelí -ya era ciudadano israelí- yo me convertí al cristianismo.

¿Estamos viviendo un buen momento en términos de cooperación entre cristianos y judíos?

No, estamos viviendo un momento terrible (risas)...

Hemos estado viviendo un momento extraordinariamente bueno, durante los últimos cincuenta años, de diálogo y entendimiento judío-cristiano ... desde el Concilio Vaticano ... pero en el mundo. Un apogeo, uno de los mejores momentos que hemos tenido, en el que los judíos y los cristianos pueden reunirse y hablar juntos con respeto. A menudo los cristianos tienen más respeto por los judíos que los judíos por los cristianos, pero eso es comprensible, porque los cristianos hicieron sufrir tanto a los judíos. Sin embargo, estamos viviendo un momento extraordinario. El mejor amigo del Papa (Francisco) es un rabino, se van a diferentes lugares juntos ... y no sólo él, sino Benedicto XVI, Juan Pablo II ... estamos viviendo un momento extraordinario en lo que respecta al diálogo judío-cristiano. En el mundo ... pero no aquí.

Aquí no, porque aquí tenemos una situación en la que tenemos una guerra en curso, donde la religión es instrumentalizada, donde el judaísmo se ha asociado -no completamente- pero una cierta marca de judaísmo cree que tiene un monopolio sobre el judaísmo. Y esa es una marca que en cierto modo es fundamentalista; hasta cierto punto, fanática; hasta cierto punto, hipernacionalista.

Así que los cristianos en este país -los cristianos árabes, pero también los cristianos inmigrantes- experimentan un pueblo judío que de muchas maneras es despiadado y cruel: no siempre y no en todas partes pero en muchas circunstancias. Los cristianos experimentan a menudo en el Estado de Israel una actitud de desprecio. Es exactamente lo que los judíos se quejaban de los cristianos: ustedes muestran desprecio al pueblo judío... Los cristianos en el Estado de Israel a menudo experimentan el odio de los judíos hacia ellos. Así que no, no estamos viviendo un momento maravilloso.

Pienso que muchas personas buenas en este país, muchas de las personas con las que queremos colaborar, porque tienen una visión de una sociedad mejor, dirían -y yo soy religioso, no estoy necesariamente de acuerdo con ellos- pero dirían que nuestro país estaría mejor sin religiones.

¿Cuáles son sus predicciones para el futuro?

No tengo ninguno, no soy un profeta... (risas)... ¿Que las cosas se empeorarán? Soy un simple sacerdote católico.

Ahora mismo estamos en las tinieblas, con la situación del mundo tal como es. ¿Que quiero decir? Tenemos una comunidad internacional que ya no parece estar realmente interesada en Israel y Palestina. Y parece que también se han desesperado de ello, porque generaciones de presidentes estadounidenses y presidentes franceses y primeros ministros de Inglaterra pensaron que podían hacer algo aquí y veían que no hay nada que se pueda hacer aquí, por lo que sólo dicen: "Vamos a intentar mantener encendida una pequeña llama, pero ya no es tan importante como lo era". Y con la islamofobia que ha conquistado el mundo occidental, de tal manera que los palestinos han sido asociados con ella... con el Oriente Medio en un caos total... no veo ninguna presión proveniente del exterior que nos ayude a regular nuestros asuntos.

Cuando miro al interior, también, y miro a nuestra clase política, no veo a ninguno de nuestros líderes realmente interesados ​​en la paz. Hay mucho más dinero por ganar -mucho más poder por tener- continuando en estado de guerra, y creo que estamos en una situación terrible porque la mayoría de los israelíes están obsesionados con la seguridad, porque viven en constante temor.

Alguno de estos temores uno lo puede entender, pero muchos de ellos son manipulaciones de las autoridades políticas. Y el pueblo árabe y las autoridades palestinas están completamente obsesionados con la vergüenza -han sido humillados- pero no es que comenzara con Israel. Fue Occidente quien colonizó el mundo árabe, que lo machacó, desde la época de las Cruzadas, y es una historia constante de humillación.

Tenemos dos pueblos que no están abiertos al diálogo: que no están dispuestos a mirar al otro en la cara. Y hacer un lugar para el otro en el mundo.

Quiero decir que para los judíos los árabes son parte del problema de la seguridad y el miedo -"Ellos quieren matarnos, quieren acabar con nosotros"- y para los árabes los judíos son parte de este Occidente colonial imperialista que ha estado humillando a Oriente durante siglos.

Creo que nosotros, como Iglesia, somos constantemente llamados a hablar respetuosamente de todos, y mostrar que estamos abiertos a todos. Ese es nuestro trabajo como Iglesia, pero representamos una realidad muy pequeña en el país.

 

¿Considera que su voz es respetada en la sociedad israelí?

¿A quién se refiere con el "su"?

La voz de la "Nueva Iglesia".

La voz de la "Nueva Iglesia" no se escucha: somos una realidad invisible. Pero podemos hablar de la voz de la Iglesia.

La Iglesia no está dividida: yo estaba tratando de explicar sociológicamente cómo se compone la Iglesia, pero realmente procuramos hablar con una sola voz, y creo que hasta cierto punto lo conseguimos. Y creo que es debido a que, como Iglesia católica, estamos afiliados a la Iglesia católica en el mundo -y más particularmente a la Santa Sede- seamos escuchados: nuestra voz sea tomada en serio.

Siempre nos asombramos, porque somos un pequeño grupo de personas en la Comisión de Justicia y Paz -tenemos nuestra Comisión Católica Romana de Justicia y Paz- y cuando hacemos declaraciones nos sorprende que la gente realmente lea lo que escribimos. Generalmente no son nuestros obispos... pero las autoridades israelíes, las autoridades palestinas... y eso es porque creo que tenemos dos herramientas muy poderosas que podemos usar para aclarar cómo vemos la situación.

Esas dos herramientas son: 1), nuestras instituciones. En la Iglesia Nueva no tenemos ninguna institución, pero en la vieja y tradicional Iglesia de habla árabe tenemos las mejores escuelas del país, tenemos universidades, tenemos think-tanks, tenemos hospitales, tenemos residencias de ancianos, tenemos hogares para minusválidos ... así que tenemos una enorme red de instituciones muy, muy importantes que realmente pueden dar una imagen de lo que creemos que este país debe ser. En otras palabras, instituciones abiertas a todos y que educan a todos con respeto. Y el segundo instrumento muy importante que tenemos son nuestras bocas. Podemos hablar, y nuestro discurso -no digo que sea siempre, sino que debería serlo- siempre debe ser un discurso desinteresado que pueda decir una palabra de verdad. Aunque la mayoría de la gente en el país realmente no quiere escuchar nada sobre la verdad.

Así que emitimos declaraciones, y hablamos, y nuestros líderes hablan, y el Papa habla sobre lo que está pasando aquí. Hemos tenido cuatro visitas increíbles en los últimos cincuenta años de pontífices que han venido y han hablado sensatamente sobre Israel-Palestina, y esta sensatez es exactamente lo que hace falta. Han presentado en sus enseñanzas sobre Israel-Palestina algo ya bien formado. Pablo VI en 1964, Juan Pablo II en el año 2000, Benedicto en 2009 y Francisco en 2014... han introducido un lenguaje que si alguien quiere escucharlo está disponible. El lenguaje es un contra-lenguaje al lenguaje de nuestras élites políticas que persisten en la guerra y la violencia y el odio y los estereotipos.

Así que no somos débiles ni estamos paralizados. Tenemos instrumentos, pero somos un muy pequeño grupo marginal que no tiene una gran trascendencia para la mayoría.

¿Y sus relaciones con otras denominaciones cristianas?

Esta es una gran debilidad...

La unidad de los cristianos es ciertamente un tema muy importante, pero en el hecho administrativo e institucional real estamos muy divididos. Las relaciones no son terribles -hay una relación entre las Iglesias institucionales- pero sin duda una de las grandes divisiones de las que tenemos que ser mucho más conscientes en tratar es la división que es política.

Para que vean... Es muy claro: vas a los lugares santos y ves a los ortodoxos griegos y armenios y católicos romanos y coptos y sirios y protestantes... eso es parte de la división, pero hay otro nivel de división que es mucho más grave, mucho más paralizante para la Iglesia. Y es que hoy hay cristianos que son árabes palestinos: esa es su identidad, y son parte del pueblo palestino. Pero luego hay también cristianos -y no son pocos- que realmente ven al Estado de Israel como su principal realidad y están muy involucrados en la vida del Estado de Israel. Y esta división es una división muy, muy paralizadora.

Pero, ¿y las relaciones entre cristianos "sobre el terreno"?

Bueno... depende de que si eres un palestino o si estás identificado con los judíos. Si se tratan de ortodoxos griegos, católicos romanos, católicos griegos, maronitas, protestantes o armenios, y vive como árabes palestinos, están completamente unidos a nivel de base.

Si soy un padre que es griego ortodoxo y mi hijo llega a casa con una novia católica romana grito, "Aleluya, maravilloso, grande: ella es cristiana". Si salen y preguntan a la gente en la calle a veces -especialmente cuando los obispos están peleando, o los sacerdotes están peleando- y ustedes preguntan: "¿Es ortodoxo griego?" O "¿Es católico romano?" La respuesta será: "Yo soy cristiano: ¿ha venido a dividirnos usted también?". Allí hay una unidad muy estrecha. Pero nosotros, como cristianos, no estamos unidos. Están unidos porque lo que los une es la realidad árabe palestina, pero están completamente divididos de la comunidad que vive en el otro lado. Y esa división está dentro de la Iglesia católica romana, dentro de la Iglesia ortodoxa griega, dentro de la Iglesia protestante, porque tenemos católicos romanos que viven en el lado israelí que se identifican completamente con los israelíes y tenemos católicos romanos que son palestinos.

Una pregunta más, para terminar, esperemos, en una nota positiva. Hay mucha oscuridad en la Iglesia aquí, ha dicho usted, pero ¿podría darnos una idea de los puntos más positivos?

Ustedes pueden ver los puntos positivos: han venido aquí como turistas; ¡ustedes ven todas las cosas positivas!

Hay muchos puntos positivos, pero el más importante es que somos cristianos. Estamos convencidos de nuestra identidad; siempre estaremos aquí; ofrecemos un lenguaje que creemos que es una contribución muy importante para contrarrestar la oscuridad: un muro de contención a la oscuridad. Realmente la tomamos en serio, creo -muchos de nosotros que somos cristianos, y el liderazgo de la Iglesia- la responsabilidad que tenemos de introducir en la oscuridad un discurso de luz y una práctica de luz.

¿La luz que veo saliendo de nuestras instituciones? Usted puede ir cien metros de aquí e ir a visitar el hospital católico romano, el hospital de San Luis: un hospital que ha estado allí durante décadas y décadas, mucho antes de que Israel incluso existiera. En ese hospital usted va por ahí -ahora se centra en la oncología, las personas que mueren de cáncer- y en una cama tiene un musulmán -un musulmán palestino- y en otra cama tiene un cristiano ruso y en otra cama un judío. Todos juntos, todos recibiendo el mismo amor, todo el mundo encontrando su lugar.

Esto es lo que podemos traer como Iglesia, así que creo que aquí tomamos muy en serio el hecho de que estamos llamados a ser portadores de luz. Y esa es una muy buena noticia en un país tan dividido: que en nuestras instituciones, en nuestro discurso, realmente hagamos todo lo posible para asegurarnos de que todo el mundo esté incluido y nadie excluido.

*Cameron Doody, Faustino Catalina, José María Navalpotro y José María Ballester fueron invitados a Israel por el Ministerio de Turismo israelí y Air Europa.

David Neuhaus sj: "The Church is called to be a bearer of light in the midst of the darkness in the Middle East"

(C. Doody/F. Catalina/J.M. Navalpotro/J.M. Ballester*).- David Neuhaus sj is the Vicar of the Latin Patriarch for what he calls the "New Church" of the Holy Land: the Hebrew-speaking Catholic community that took root there in 1948. He spoke in May with RD and the other Catholic media invited by the Israeli Ministry of Tourism to get to know the country and its socio-cultural and religious realities.

How did you get your job? How did you arrive here?

How I got my job I have no idea! How did I arrive here? I'm not sure either. I'll try to explain. I'm a Jew: my parents sent me here when I was fifteen years old. I was in high school, and I stayed here.

A long time afterwards I was baptized, I entered the Society of Jesus - I'm a Jesuit. How I got my present job? I'm the Vicar of the Latin Patriarch for the "New Church". We call it the "New Church" because there's the traditional church that speaks Arabic that has been here forever, and then there is the church that was born after 1948. I got that job in 2009 because I suppose nobody else wanted the job!

How many Hebrew-speaking Catholics are there?

We're talking about within the Roman Catholic Church: remember the Roman Catholic Church is not the biggest Church, but we're talking about the Roman Catholic Church in the state of Israel.

And we're talking about four groups: about 25000 Roman Catholic Arab citizens of the state of Israel. And with them, of about 1500 Roman Catholic religious - meaning men and women religious - most of whom are expatriate, not citizens of the state of Israel: these two groups together are the old traditional Church: the institutions belong to them, the schools, the hospitals, the universities, whatever we have.

Then you must add the New Church. The New Church, made up of two groups, is the Church that lives in Hebrew-speaking Jewish Israeli society. It's not the Church that is in the Arab milieu, inside of Israel, but the Church that's in Hebrew-speaking Israeli society. This is my jurisdiction, and it's made up of two groups: 1), the Hebrew-speaking Roman Catholics who are citizens of the state of Israel. We can talk later about who they are: they are about 1000 people in all the state of Israel, and we have about 7 parish communities.

Plus: 60000 Roman Catholic migrants, who are labour migrants -like in Spain and all over Europe- or they're refugees. And here's where it gets complicated, because Israel doesn't recognise refugees. And we're talking there about a population of Roman Catholics that is particularly Asian and African. There are more Filipino Roman Catholics in the state of Israel today than the Arabs and the Hebrew speakers together: there are about 30000 Filipino Roman Catholics. So we have a very big population that is within Hebrew-speaking Jewish Israeli society.

Now if you want the overall statistic - not Roman Catholic, but Christian - when it comes to the Arabs who are citizens of the state of Israel, and Christian, we are talking about 120000 people. The biggest group among them are Greek Catholics - not Roman Catholics - and the second-biggest Greek Orthodox. The third-biggest are the Roman Catholics. So about 120000. But if you ask the Israeli authorities, they will not tell you 120000: they will tell you 130000. What's the difference? They put the 10000 Christians of east Jerusalem into Israel. We do not, because east Jerusalem is occupied.

Next: of the 120000 who are Arab, we have 40000 who are citizens of the state of Israel but not Arab. The vast majority of them are Russian Orthodox. Where did they come from? They came in the big migrations of ex-Soviet Union people into the state of Israel over the last 30 years. Among them many non-Jews - there were hundreds of thousands of people who were not Jewish - and about 40000 Christians.

And then we must add about 150000 Christians who are migrants - worker migrants, labour migrants or again, the problem, refugees - many of them are Orthodox, many of them are Protestant, but we have around 60000 Catholics.

Where are these refugees from?

First of all, let's explain why it's problematic to say "refugee". In all countries in Europe, in North America, Australia - people come into the country and ask for asylum. There is a process whereby they can be recognised as a refugee, which means that, when they're recognised, they can work, they can get medical insurance: they have certain rights.

In the state of Israel we have large groups of people who came from Africa: more than 60000 a few years ago. Now the numbers are going down. Now we only have just over 40000 and no new people coming in, because Israel has sealed all the borders. Between 2000 and 2012 tens of thousands of people came from Africa, and in particular, from two countries. The two biggest groups came from two countries: first, Sudan, both Darfuri Sudanese and the South Sudanese, where the Darfuri are Muslim and the South Sudanese, Christians. When South Sudan was proclaimed independent Israel deported almost the entire South Sudanese population, back to South Sudan. The Darfuris have remained: there are still thousands of Darfuri Muslims in Israel. But the biggest population are not the Sudanese: they're the people from Eritrea.

In this population today - because Israel has imposed a very strict, harsh policy of not allowing people in, and when people are in, trying as fast as possible to get them out - the population has been reduced to just over 40000 today, where we have a few thousand Darfuri Muslims and the rest are Eritreans: over 30000 Eritreans. The Eritreans are mostly Orthodox, but we do have Catholic communities: in my jurisdiction I have a priest who works with a Catholic community in Jerusalem and a Catholic community in Tel Aviv of the Ge'ez rite. They're not Roman Catholic, but Ge'ez rite Catholics. And this population of supposed refugees... this is really the population that has the most difficult life in the state of israel, because they have no rights.

In 10 years - from 2007 to 2017 - Israel has recognised 4 people as refugees: 3 Eritreans and 1 Sudanese. All of the others have to renew visas - once a month, once every three months, once every four months - and really they have very few rights. The only thing in Israel that is excellent and very good when it comes to them is that their children can go to school, because everybody in Israel goes to school. But they have a lot of problems with work, health, living conditions, with no assistance whatsoever. Israel is encouraging the people to leave... and those that can, do, but it's very hard to leave because they don't have the status of refugee, so they are not really eligible for resettlement programs. Thanks be to God now Canada is starting to let people in through family reunification programs.

Israel has opened a big prison camp in the Negev desert. I presume you've heard about a place called Holot, where we have thousands of people kept in very bad conditions, and they are kept there in order to encourage them to sign papers that allow Israel to send them away. They cannot be sent back - not to Sudan and not to Eritrea - but Israel has signed agreements with Rwanda and Uganda and so the people can be sent off to Rwanda or Uganda, if they sign the papers. So this population has a very, very hard life. The camp was opened in 2012, and it's only for unmarried men, so the refugees try very hard to get married, so they don't get sent back.

What can you do for the people in the camp? Are you working with them? Does the Government let you in?

What we can do and what we do do do not coincide, unfortunately, because we have very limited resources. But the camp, which is run by the prison service of the state of Israel, is not a closed prison, because these people are not prisoners. And so me, personally, as an Israeli citizen... I can go into the camp, I can visit the camps, and I have even been successful at least once in getting a group of people to come out of the camp for a few days to attend religious services.

What we're interested in for the people in the camp is... because we are Church this is always our first concern: that we can support the religious life of the people who are closed in the camp. By the way, for the Orthodox Church it's very simple because among the people who are imprisoned in the camp are priests who came here as refugees. So they have a very active life in the camp, the Orthodox Church, but we also support the religious life of the people who are enclosed in the camp.

The second thing we try to do is to conscientize the world. That people should know that this camp exists, and unfortunately now in our cruel world this camp is not really anything extraordinary. Our Pope got himself into a lot of trouble the other day when he referred to such camps as concentration camps, and apparently he just said it again yesterday. So there is a very cruel reality in the world, and this camp, which is awful, is unfortunately like many others.

The third thing is to raise consciousness: not necessarily about the camp, but about one thing that is very, very bad in the state of Israel and that is that there is no process by which the state takes the responsibility to decide: you're a refugee and you're not, you I will deport back to your country of origin and you I will recognise. This is a bad thing in the state of Israel, because camps exist in many countries, modern countries of the world, where there is a process which you can engage in... getting your case examined on an individual basis. Israel does not want to do that: the argument in Israel is that we're a country for refugees - Jewish refugees - and we don't have the resources to deal with anyone else, and so we don't want the people here. This is where we try really hard to raise consciousness: that this is not the responsible attitude of a modern state. And there are people in civil society that are also trying to raise consciousness about it. Unfortunately there's a lot of racism... the people are Africans, and we all know that Africans do not have the same value as white people. Probably the state would be more willing to think things over again if the people came from Denmark or from Sweden, but the fact that they come from Eritrea and Sudan means that there's a very general feeling that we don't want them here.

And I suppose you work with the Jesuit Refugee Service?

No, we don't have any work with the Jesuit Refugee Service: they're not present in Israel. And by the way I think that's wise, because the Jesuit Refugee Service also has limited resources, and the problem in Israel is a very limited one. And so we work a lot with lay Israeli organisations that work with refugees.

Do you have any conversions from Judaism to the Catholic Church, and if so, do Israeli people have problems with these conversions?

There are very few conversions. I'm a convert, myself, but there are very few conversions. In Israel there is complete religious freedom when it comes to conversion, so there is absolutely no problem with the law or the state. The problem is of course a social problem: with families, with friends, with the social circle, and so we need to discern very, very well, and the conversion process over which we have jurisdiction is a long, drawn-out process, so that people can really discern, and not only convert out of some kind of enthusiastic embrace of the faith, but a real realisation of what kind of life evolves from making that kind of statement.

We do have converts who keep it secret: not because of fear of the state but fear of discrimination, if people find out that they're Christian.

Is that a well-founded fear?

It depends very much on the milieu. Fear about family: that depends very much on the family. We have people who are completely open, and then we have people who live completely in the catacombs, and all the variety in between, so you can't really make a general statement. But from the state point of view, and the legal point of view, there's no problem whatsoever.

No... there's one little problem, which has been a very much discussed problem in the state of Israel, and that is what happens when a Jew - who is proud to be Jewish, belongs to the Jewish people, feels like this is his history and his culture - converts to Christianity, and then decides that because he is a Jew - though now he's a Christian, he still feels nationally, ethnically, historically Jewish - he wants to come live in the state of Israel. That person cannot get automatic citizenship.

So that is a little problem, and it was a very famous problem, because in 1959, a Polish Carmelite monk - whose family was wiped out in the Shoah, and who was a Jew himself who died in 1998 - he migrated to the state of Israel, and at that time the law said that a Jew is anybody who was born of a Jewish mother, or who converted to Judaism. The Law of Return, that allows any Jew to get immediate citizenship. And he appeared - this was before the Second Vatican Council, and he was in full cassock - and he went to the Ministry of the Interior at the airport and said, "Hello, I'm Jewish and I want my citizenship". And they looked at him and said, "No, you're not Jewish, you're Christian, and if you're a Christian you can't be a Jew". And he went to the High Court, and said, "Yes, I'm a Christian, but why can't I be a Jew? Our Prime Minister, David Ben-Gurion... he doesn't believe in God, and he's a Jew... I believe God is Jesus, why can't I be a Jew?" And the response of the High Court - he didn't get it - in 1962 the High Court passed a decision that a Jew cannot be someone who believes in another religion. They can be certainly someone who says there's no God - someone who doesn't believe in any religion - but a Jew can't be somebody who practises another religion. So that became law in 1970, and that is a problem: a problem for those in our communities who think that just because we become Christians doesn't mean we're less Jewish. But it's a very minor, marginal problem. As an Israeli - I was already an Israeli citizen - I converted to Christianity.

Are we living a good moment in terms of cooperation between Christians and Jews?

No, we're living a terrible moment (laughs)...

We've been living an extraordinarily good moment, for the last fifty years, of Jewish-Christian dialogue and understanding... since the Vatican Council... but in the world. A peak moment - one of the best moments we've had - in which Jews and Christians can meet each other and talk together with respect. Often Christians have more respect for Jews than Jews have for Christians, but nonetheless that's understandable, because Christians made Jews suffer so much. Still, we're living an extraordinary moment. The Pope's best friend is a rabbi, they go places together... and not just him but Benedict XVI, John Paul II... we're living an extraordinary moment when it comes to Jewish-Christian dialogue. In the world... but not here.

Not here, because here we have a situation in which we have a war going on, where religion is instrumentalized, where Judaism has become associated - not completely - but a certain brand of Judaism believes it has a monopoly over Judaism. And that's a brand that is to some degree fundamentalist; to some degree, fanatical; to some degree, hyper-nationalist.

So Christians in this country - Arab Christians but also migrant Christians - experience a Jewish people that is heartless and cruel in many ways: not always and not everywhere but in many circumstances.Christians experience in the state of Israel often a teaching of contempt. It's exactly what Jews complained about to Christians: you teach contempt about Jewish people... Christians in the state of Israel often experience a teaching of contempt from Jews about them. So no, we're not living a marvellous moment.

I think that many good people in this country - many of the people we want to collaborate with, because they have a vision of a better society - would say... and I'm religious, I don't necessarily agree with them... but they would say our country would be better off without religions.

What are your predictions for the future?

I have none, I'm not a prophet... (laughs)... That things will get worse? I'm just a simple Catholic priest.

We are in darkness right now, with the world situation as it is. What do I mean? We have an international community that doesn't really seem to be interested in Israel and Palestine anymore. And it seems that they've also despaired of it, because generations of American presidents and French presidents and English prime ministers thought they could do something here and they see that there's nothing that can be done, so they just say, "Let's try to keep it on a small flame, but it's no longer as important as it was". And with the Islamophobia that has conquered the Western world, such that Palestinians have become associated with it... with a Middle East in total chaos... i don't see any pressure coming from the outside that would help us regulate our affairs.

When I look from the inside, too, and look at our leadership, I don't see any of our leadership really being interested in peace. There's much more money to be made - much more power to be had - by continuing in the state of war, and I think that we're in a terrible situation because most Israelis are obsessed with security, because they live in constant fear. Some of the fear one can understand, but a lot of it is manipulated by the political authorities. And the Arab people and Palestinian authorities are completely obsessed with shame - that they have been humiliated - but it didn't only begin with Israel. It was the West that colonized the Arab world, that smashed it, from the time of the Crusades, and it's a constant story of humiliation.

We have two peoples who are not open to dialogue: who are not willing to look the other in the face. and make a place for the other in the world.

I mean, for the Jews the Arabs are part of the problem of security and fear - "They want to kill us, they want to wipe us out" - and for the Arabs the Jews are part of this colonial imperialist west that has been humiliating the East for centuries.

I think that we as Church as constantly called to speak respectfully about everybody, and show that we are open to everybody. That's our job as Church, but we represent a very small reality in the country.

Do you find that your voice is respected in Israeli society?

Who's the "your"?

The voice of the "New Church".

The voice of the "New Church" is not heard: we're an invisible reality. But we can talk about the voice of the Church.

The Church is not divided: I was trying to explain sociologically how the Church is made up, but we really try to speak with one voice, and I think that to some degree we do. And I think that because we as Catholic Church are affiliated to the Catholic Church in the world, and most particularly to the Holy See, we are listened to: our voice is taken seriously.

We're always astonished, because we're a little group of people in the Commission of Justice and Peace - we have our local Roman Catholic Commission of Justice and Peace - and when we make statements we're kind of shocked that people actually read what we write. Usually not our bishops... but the Israeli authorities, the Palestinian authorities... and that's because I think we have two very powerful tools that we can use in order to make clear how we see the situation.

Those two tools are: 1), our institutions. In the New Church we don't have any institutions, but in the old, traditional Arabic-speaking church we have the best schools in the country, we have universities, we have think-tanks, we have hospitals, we have homes for the elderly, we have homes for the handicapped... so we have a huge network of very, very important institutions that can really give an image of what we believe this country should be. In other words, institutions that are open to everybody, and that are educating everybody with respect. And the second very important instrument that we have is our mouths. We can talk, and our discourse - I'm not saying it always is, but it should be - should always be a disinterested discourse that can speak a word of truth. Though most people in the country don't really want to hear any anything about the truth.

So we put out statements, and we do speak, and our leaders speak, and the Pope speaks about what's going on here. We've had four incredible visits in the last 50 years of pontiffs who have come and have spoken sanely about Israel-Palestine, and that sanity is exactly what we're missing. They've presented in their teaching about Israel-Palestine something that has shape. Paul VI in 1964, John Paul II in the year 2000, Benedict in 2009, and Francis in 2014... they have introduced a language which if anybody wants to listen to it is available, and the language is a counter-language to the language of our political elites that thrive on war and violence and hatred and stereotyping.

So we're not weak and paralyzed. We have instruments, but we're a tiny, tiny marginal group that doesn't have a large significance for most.

And what about your relationships with other Christian denominations?

This is a big weakness...

Christian unity is certainly a very important theme, but in actual administrative and institutional fact we are very divided. Relationships are not terrible - there is relationship among institutional churches - but undoubtedly one of the big, big divides that we need to be much more conscious about dealing with is the divide that is political.

So that you can see... It's very clear: you go around the holy places and you see Greek Orthodox and Armenians and Roman Catholics and Copts and Syrians and Protestants... that's one level of division, but there's another level of division that is much more serious, much more paralyzing for the Church. And that is that there are Christians today who are Palestinian Arabs: that's their identity, and they are part and parcel of the Palestinian people. And then there are Christians today - and it's not a small number - who really see the State of Israel as their primary reality and they are very, very much involved in the life of the State of Israel. And this division is a very, very paralyzing division.

But what about relationships between Christians on the ground?

Well... it depends if you're a Palestinian or if you are identified with the Jews. If you are Greek Orthodox, Roman Catholic, Greek Catholic, Maronite, Protestant or Armenian, and you live as a Palestinian Arab, you are completely united at the grassroots level.

If I am a father who is Greek Orthodox and my son comes home with a Roman Catholic girlfriend I shout, "Hallelujah, wonderful, great: she's Christian". If you go out and you ask people on the street sometimes - especially when the bishops are fighting, or the priests are fighting - and you ask, "Are you Greek Orthodox?" or, "Are you Roman Catholic?" The answer will be, "I'm Christian: have you come to divide us as well?". There's a very close unity there. But we as Christians are not united. They are united because what brings them together is the Palestinian Arab reality, but they are completely divided from the community that lives on the other side. And that division is inside the Roman Catholic Church, inside the Greek Orthodox Church, inside the Protestant Church, because we have Roman Catholics who live on the Israeli side who completely identify with the Israelis and we have Roman Catholics who are Palestinian.

One more question, to hopefully end on a positive note. There's a lot of darkness in the Church here, you've said, but could you give us an idea of the bright spots?

You can see the bright spots: you've come here as visitors; you see all the light!

There are many bright spots, but the most important one is that we are Christians. We're convinced of our identity; we will always be here; we speak a language that we believe is a very important contribution to countering the darkness, or a counter to the darkness: it's not contributing to the darkness. We really take seriously, I think - many of us who are Christians, and the Church leadership - the responsibility to introduce into the darkness a discourse of light and a practice of light.

The light that I see shining out of our institutions? You can go 100 metres from here and go and visit the Roman Catholic hospital, St. Louis hospital: a hospital that has been there for decades and decades, long before Israel even existed. In that hospital you go around -it now focuses on oncology, people who are dying of cancer- and in one bed you have a Muslim -a Muslim Palestinian- and in another bed you have a Russian Christian, and in another bed a Jew... everybody together, everybody receiving the same love, everybody finding a place. This is what we can bring as Church, so I think here we take very seriously the fact that we are called to be bearers of light. And that's very good news in a country which is so divided: that in our institutions, in our discourse, we really make every effort to make sure that everybody is included and nobody is excluded.

*Cameron Doody, Faustino Catalina, José María Navalpotro y José María Ballester were guests in Israel at the invitation of the Israeli Ministry of Tourism and Air Europa.




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