• Director: José Manuel Vidal
Mundo
La bandera de Israel sobre la Ciudad Vieja de Jerusalén Agencias
"Jerusalén es la capital del pueblo judío desde hace 3.000 años y la capital de Israel desde hace 70 años, más allá de que lo reconozca Erdogán o no", señaló el Gobierno israelí

(Jesús Bastante/Agencias).- La inmediata declaración de Donald Trump reconociendo a Jerusalén como capital de Israel ha desatado críticas en todo el mundo. Líderes políticos y religiosos, desde el Papa Francisco a Emmanuel Macron, han instado al presidente de EE.UU.,a que no oficialice una decisión que podría quebrar el frágil equilibrio en Oriente Medio.

Además de las palabras de Francisco, los patriarcas y líderes de las Iglesias cristianas de Jerusalén escribieron una carta abierta a Trump, pidiéndole que reconsidere su postura. "Nuestro solemne consejo y súplica hacia los EEUU es mantener el reconocimiento, el actual estatus internacional de Jerusalén. Cualquier cambio repentino podría causar un daño irreparable" reclamaron en el escrito e patriarca latino de Jerusalén, el Custodio de Tierra Santa o los patriarcas griego y armenio ortodoxos, entre otros.

Los firmantes confían en que palestinos e israelíes "puedan trabajar hacia la negociación de una paz justa y sostenible que beneficie a todos los que anhelan que la ciudad santa de Jerusalén cumpla con su destino", y esperan que Trump "tenga en cuenta" sus opiniones antes de tomar una decisión cuyas consecuencias nadie se atreve a pronosticar.

 

 

Desde que Israel ocupara la parte oriental en 1967, la comunidad internacional ha mantenido un frágil consenso en torno a su status quo, vinculado a un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. Trump podría romper este consenso, reconociendo la capitalidad y anunciando el traslado de su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, un gesto contra el que han alertado numerosos países, organismos internacionales y líderes mundiales, incluido el papa.

"Cualquier decisión sobre el estatus de la disputada ciudad debe ser tomada dentro del marco de las negociaciones entre israelíes y palestinos", declaró el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien admitó estar "preocupado" por la posibilidad de que Trump tome esa decisión. Una postura similar a la de la Unión Europea, que estima que debe ser un pacto Israel-Palestina el que desbloquee esta situación, y no injerencias externas.

En el mundo árabe, Arabia Saudí declaró que una medida de ese tipo "tendría un impacto nocivo en el proceso de paz". Por su parte, Jordania advirtió de las "consecuencias graves" de una decisión así, mientras que el jefe de la Liga Árabe, Abul Gheit, indicó que esa decisión "nutriría el fanatismo y la violencia".

El temor a un levantamiento violento crece por momentos. De hecho, Hamas ha amenazado con una nueva intifada, mientras que el presidente turco, Tayyip Erdogan, aseguró que romperá relaciones diplomáticas con Israel en caso de que Trump decida llevar su embajada a Jerusalén.

Pese a todo, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí respondió a las amenazas de Turquía y otras naciones y aseguró que Jerusalén es su capital, lo acepte o no el mundo árabe. "Jerusalén es la capital del pueblo judío desde hace 3.000 años y la capital de Israel desde hace 70 años, más allá de que lo reconozca Erdogán o no", aseguró en un comunicado el portavoz de Exteriores, Emanuele Nahson.