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Los monjes-mártires de Tibhirine RD
Homenajear a estos 19 mártires cristianos significa también homenajear a la memoria de todos ellos que dieron su vida en Argelia en aquellos años oscuros

(Cameron Doody).- Los religiosos asesinados por extremistas en Argelia en los años 90 e inmortalizados en la película De dioses y hombres pronto serán reconocidos como mártires. Lo ha confirmado el padre trapense Thomas Georgeon, quien ha asegurado que el decreto de la beatificación de los mártires debe ser publicado este mismo enero.

Tal y como recoge el CNS, en una entrevista con la revista Mondo e Misione, del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, el padre Georgeon -postulador de la causa de los religiosos- calificó su muerte como "un martirio en medio del mar de violencia que devastó a Argelia" durante la guerra civil que solo llegó a su fin en 2002.

El conflicto armado entre fuerzas gubernamentales y grupos islamistas radicales dejó un saldo de más de 44.000 muertos -la mayoría de ellos civiles- durante las diez años que duró.

"Homenajear a estos 19 mártires cristianos significa también homenajear a la memoria de todos ellos que dieron su vida en Argelia en aquellos años oscuros", declaró Georgeon, quienes fueron asesinados "por su país y por su fe".

Los 19 curas, religiosos y religiosas candidatos para ser beatificados murieron entre 1993 y 1996. Figura entre ellos el entonces obispo de Oran, Pierre Lucien Claverie, quien murió, junto con su chófer, a causa de una bomba que fue dejado en la residencia episcopal.

Fueron, no obstante, los siete monjes de Tibhirine que acabaron siendo degollados por terroristas islamistas cuya historia se hizo mundialmente conocida gracias a la película De dioses y hombres, ganadora del gran premio del festival de Cannes de 2010.

El superior del monasterio trapense, Christian de Cherge, era consciente mucho antes del martirio de los monjes el peligro que corría la comunidad si permanecía en Argelia tras el estallido de la guerra civil, pero aún así se mantuvo determinado a ofrecer su vida como sacrificio por la gente del país.

"Cuando llegue la hora", escribió de Cherge en una carta casi tres años antes de su muerte, "quisiera tener un momento de claridad que me permita rogar por el perdón de Dios y de mis prójimos y al mismo tiempo perdonar de todo corazón al que me arrebate la vida". "Quiera Dios, el Padre de ambos, que nos encontremos como 'buenos ladrones' en el Paraíso", añadió el religioso.