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El cardenal George Pell

(Cameron Doody).- Las acusaciones de abusos contra el cardenal George Pell podrían correr peligro tras la muerte de uno de sus principales acusadores. Damian Dignan, que denunció haber sido abusado por el purpurado en los 70, murió en Ballarat este sábado tras sufrir una larga enfermedad.

La policía de Victoria -que lleva el caso contra el ex-Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, actualmente en excedencia del Vaticano- no ha hecho comentario oficial alguno sobre si la muerte de Dignan puede afectar al juicio contra el cardenal, quien debe comparecer en los tribunales de nuevo el próximo marzo.

Sí lo ha hecho el ex-magistrado jefe y fiscal general de Victoria, Nicholas Papas, quien en declaraciones a The Guardian Australia ha subrayado que "la muerte de un testigo es muy serio y puede afectar si el caso sigue adelante o no".

"Puede que haya más testigos o pruebas... En un caso de asesinato, por ejemplo, la víctima obviamente no está allí y aún así el caso puede seguir. Por lo tanto no es que sea inusual que los testigos estén muertos, pero en un caso de agresiones sexuales... en el que puede que no haya más testigos a los abusos, puede afectar seriamente al caso", señaló el letrado. "Normalmente diría que (la muerte del acusador) es el fin de un proceso penal", añadió Papas.

Por su parte, la abogada de Dignan, Ingrid Irwin, ha afirmado a The Australian estar entristecida y "decepcionada" tras admitir que la muerte de su defendido podría suponer la absolución de Pell. Irwin ha denunciado la "resistencia" continuada de la Iglesia en su respuesta a los abusos, en lugar de la "responsabilidad" que, según la abogada, sería de esperar.

"Es absolutamente ridículo que haya muerto sin recibir justicia: el sistema legal es completamente inepto y arcaico", ha denunciado Irwin, elogiando a su vez a Dignan, "uno de los chicos... más valientes que conozco".