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El monje Dankbar, con familias cristianas sirias ACN
Los cristianos tenemos que sufrir como sufrió Cristo. Así nos lo enseña nuestra fe. Pero también nos consuela. La fe es lo único que nos ha quedado; todo lo demás lo dejamos en Mosul

(María Zarco, Ayuda a la Iglesia Necesitada).- En el último momento, justo antes de la llegada del Daesh, el monje Dankbar Issa echó la última vuelta de llave del milenario monasterio de San Jorge en Mosul. "Me sentí muy triste, pero no tenía miedo a morir porque nuestra fe nos da la fuerza para superar estos momentos terribles".

Dankbar y su compañero, los dos únicos monjes de la orden, llegaron a la pequeña localidad cristiana de Malabrwan. Pero no llegaron solos: otras 120 familias asustadas y horrorizadas por el terror del Daesh buscaron refugio en este mismo lugar.

Tras el sufrimiento compartido, este monje antoniano ha dedicado su vida a la asistencia de las familias cristianas desplazadas de Malabrwan. Dankbar ha vivido en sus propias carnes el deterioro progresivo del cristianismo en Irak: "Los cristianos en estas tierras tienen que saber que son como ovejas en medio de lobos".

El objetivo del Daesh ha sido en todo momento el exterminio de la comunidad cristiana del norte de Irak. A través de la amenaza, la esclavitud, las ejecuciones masivas, entre otras aberraciones, creyeron eliminar la fe de los "Nasrani": palabra despectiva que emplean los terroristas para denominar a los cristianos.

El monasterio de San Jorge quedó gravemente dañado tras el paso del Daesh. Dankbar supo que "rompieron la estatua de San Jorge y destruyeron todo lo que encontraron. Se comportaron como auténticos saqueadores". A pesar de la destrucción de la imagen del Santo, venerado tanto por cristianos como por musulmanes, seguirá siendo siempre el protector de la ciudad.

 

 

Como muchos cristianos de Mosul, experimentaron una vez más la traición de sus vecinos musulmanes que, asustados por la inminente llegada del grupo terrorista, modificaron su comportamiento con los cristianos: "cambiaron su actitud y sus ropas y se volvieron como ellos. Es verdad que hay musulmanes buenos, pero hoy por hoy no tienen libertad".

 

Quedarse o emigrar

Los cristianos del norte de Irak han pasado de ser ciudadanos a víctimas; personas desplazadas por el terror. Muchos de ellos buscaron refugio en Erbil, capitán del Kurdistán iraquí, y otros optaron por emigrar a otros países. Aunque el proceso de reubicación es siempre un asunto costoso y complicado, Dankbar reconoció con mucho dolor que sus feligreses no tienen futuro en el país: "la fe de los cristianos en estos momentos de dificultad se vio purificada, el futuro profesional, el porvenir de estas familias ya no está en su país y la esperanza es emigrar, encontrar trabajo y una nueva vida".

A pesar de todo, muchos cristianos decidieron permanecer en Irak, y muchos de ellos a día de hoy luchan por regresar a sus hogares. Ese es el sueño de Fadil Yalda, un padre de familia de Mosul que no quiere abandonar su país por nada del mundo: "¿Adónde podríamos ir? Esta es nuestra patria y este es nuestro sitio. Estamos felices porque Dios está con nosotros y nos ha salvado".

Para estos cristianos el sufrimiento de Jesús se ha convertido en el suyo propio, algo que soportan con dignidad y orgullo: "Los cristianos tenemos que sufrir como sufrió Cristo. Así nos lo enseña nuestra fe. Pero también nos consuela. La fe es lo único que nos ha quedado; todo lo demás lo dejamos en Mosul", admite Fadil con sencillez.

Para ayudar a todos los cristianos que quieren quedarse, Ayuda a la Iglesia Necesitada promueve la campaña Ayúdales a volver, fomentando así la reconstrucción de los hogares cristianos de la llanura de Nínive, en el norte de Irak. 13.000 casas están a la espera de ser reedificadas y 12.000 familias están dispuestas a volver a ellas esta Navidad.