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Cura Pixabay/ Imagen ilustrativa
El comportamiento de los eclesiásticos que indico es fruto de la impunidad a la que los propios dirigentes de la Iglesia les han acostumbrado: esa injusta tolerancia que alimenta la idea de poder continuar separando lo que se hace de lo que se dice

El arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, ha remitido al Vaticano un informe que detalla las presuntas prácticas homosexuales de decenas de sacerdotes de todo el país, que participaban en orgías o recurrían a la prostitución.

En un comunicado, la archidiócesis napolitana explica que recibió el informe el pasado 28 de febrero de manos del autor, Francesco Mangiacapra, un joven gigoló que se ha encargado de recopilar información y de transmitirla a las autoridades eclesiásticas.

Lo ha hecho aportando gran cantidad de material integrado en el documento, de 1.233 páginas y en el que incluye imágenes explícitas, copias de conversaciones con sacerdotes en aplicaciones de internet o documentación de los religiosos acusados, entre otros puntos.

Sepe asegura en la nota que "aquellos que se han equivocado deben pagar y deben ser ayudados a arrepentirse del mal causado".

"El cardenal Crescenzio Sepe ha tomado nota del documento, con conversaciones, y, dado que implica a distintas diócesis, ha decidido transmitirlo a las autoridades eclesiásticas competentes del Vaticano para que tomen las medidas que consideren necesarias", indica el texto.

El propio Mangiacapra señala en el mismo comunicado que en el dossier figuran 34 sacerdotes y 6 seminaristas y que durante su investigación no ha tenido conocimiento de casos de pederastia o conductas delictivas: "Son pecados, no delitos", puntualiza.

 

 

El escándalo fue descubierto por el portal de noticias LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) 'Gaynews', que detalló algunas de las prácticas en las que numerosos sacerdotes habrían incurrido, como orgías, contactos gais mediante aplicaciones móviles o exhibicionismo con cámaras por internet.

Aseguran que hay un coadjutor de la basílica de San Juan de Letrán en Roma que deambula por la ciudad en coche oficial prometiendo trabajo a los hombres y pagando a chicos de compañía o curas que organizan orgías o se emborrachan en las discotecas.

"El comportamiento de los eclesiásticos que indico es, en muchos casos, fruto de la impunidad a la que los propios dirigentes de la Iglesia les han acostumbrado: esa injusta tolerancia que alimenta la idea de poder continuar separando lo que se hace de lo que se dice, típico de una doble moral esquizofrénica", manifiesta Mangiacapra al portal.

(RD/Agencias)