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El cardenal Pell, rumbo a un tribunal de Melbourne
Pell fue imputado en junio de 2017 por "delitos históricos de agresiones sexuales", según la policía, que habló de "numerosos demandantes", pero no dio ninguna precisión sobre los hechos de los que se le acusa

(C. Doody/Afp).- El cardenal George Pell se ha librado de uno de los cargos de presuntos abusos sexuales que pesan en su contra días antes de que la justicia australiana decida si hay suficientes indicios como para enviarle a juicio. La fiscalía de Melbourne ha comunicado este viernes que retira el cargo debido al fallecimiento de una de las presuntas víctimas del Prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, actualmente en excedencia del Vaticano.

El prelado de 76 años, uno de los consejeros más cercanos del Papa Francisco, fue imputado en junio de 2017 por "delitos históricos de agresiones sexuales", según la policía, que habló de "numerosos demandantes", pero no dio ninguna precisión sobre los hechos de los que se acusa a Pell ni la edad de sus presuntas víctimas.

Durante la primera audiencia en julio, el abogado del cardenal declaró que su cliente era inocente.

El tribunal de Melbourne fijó para el próximo lunes el inicio de una fase de cuatro semanas de audiencias, tras las cuales la acusación deberá decidir si el caso es lo bastante sólido como para enviar al prelado a juicio.

En una audiencia preliminar, el fiscal de la Corona, Mark Gibson SC, informó este viernes al tribunal del abandono de uno de los cargos contra Pell. El diario Herald Sun de Melbourne asegura que esa decisión se debe al fallecimiento de uno de los demandantes.

La magistrada Belinda Wallington anunció en octubre que todos los testigos, excepto cinco, se consideraban admisibles. Unas 50 personas podrían, por tanto, ser llamadas a declarar, entre ellas exmonaguillos.

Aunque los letrados de Pell no podrán indagar en detalles de los supuestos abusos de Pell debido al "estrés" que semejantes preguntas causarían en las víctimas, sí podrán interrogarlas acerca del momento en que hicieron sus denuncias, para ver si las acusaciones atañan realmente al cardenal o si se han confundido de persona. "Este es un caso en el que tenemos a personas alegando cosas que habrían occurrido hace décadas, y la cuestión es si son invenciones recientes", dijo una de los abogados de Pell, Ruth Shann.

Para su defensa, los abogados de Pell han solicitado inmensas cantidades de documentos de la policía del estado de Victoria, de periódicos como el Herald Sun, de la radiotelevisión australiana ABC, de varios bufetes de abogados y de grupos de apoyo de víctimas de abusos por parte de sacerdotes, y en la mayoría de estos casos han tenido éxito en sus peticiones.

De acuerdo con las peculiaridades del sistema judicial australiano, la vista contra el Pell que empieza este lunes consiste en un procedimiento preliminar o instructorio que determinará si finalmente se sienta en el banquillo de los acusados. Se espera que este proceso dura alrededor de cuatro semanas, las primeras dos de las cuales estarán cerradas a los medios y al público en general mientras los afectados por los supuestos abusos prestan sus declaraciones.

El exarzobispo de Sídney y Melbourne, que siempre ha negado las acusaciones en su contra y se ha mostrado dispuesto a luchar por limpiar su honor, acudió al tribunal en julio y en octubre.

El Papa Francisco le concedió una excedencia a Pell para permitirle trabajar en su defensa, una decisión que evitó que el cardenal tuviera que dimitir.