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El patriarca caldeo, Luis I Sako
Sako desea que haya un monitoreo constante de la práctica religiosa y de los discursos que se pronuncian en los lugares de culto, para impedir que haya incitaciones al odio y a la violencia

El extremismo religioso, que en los últimos años ha asumido una derivación "horrorosa", representa una amenaza para la seguridad de Irak y para la vida de los ciudadanos. Por eso, los líderes religiosos deben tener una "visión global" de las causas del fanatismo y de la violencia perpetrada "en nombre de la fe", y hallar "soluciones" para "eliminarlos", salvaguardando "el futuro de las nuevas generaciones". Es la advertencia lanzada por el primado de la Iglesia iraquí, mar Louis Raphael Sako, en el marco de un encuentro sobre diálogo inter-religioso que se celebró este jueves.

Al evento, que se llevó a cabo en la parroquia caldea de San José, en Karrada, y que fue convocado por mar Sako, asistieron personalidades destacadas del islam sunita y chiita de Irak. Además, intervinieron representantes sabeos y yazidíes, el nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín, el presidente del Iraqi Sunni Endowment, Abdul latif Al-Hemyem, y su homólogo chiita Farhan Al-Saedy, junto a personalidades del campo del activismo y de la sociedad civil.

Partiendo del tema "Juntos delante de Dios, por un mundo fundado sobre la verdad y para erradicar el fanatismo en nombre de la religión", mar Sako quiso dar las gracias a todos aquellos líderes religiosos, sean ellos musulmanes o no, que han condenado los actos de fanatismo y la violencia. En su discurso, que fue enviado a AsiaNews para su difusión, el patriarca caldeo elogió a cuantos han promovido un "estudio y análisis de textos sagrados", desde una óptica de moderación, diálogo y paz.

Los líderes de los distintos credos y culturas que componen el mosaico iraquí, advirtió Sako, tienen una "responsabilidad" en el plano "religioso, nacional y humanitario" y es esencial evitar las "luchas entre conciudadanos", trabajando en pos del objetivo de la "estabilidad". Nuestra misión, agregó el cardenal, está centrada "en la educación de las personas en una buena voluntad, en la promoción de los valores de paz y convivencia" previniendo la violencia.

Subrayando el valor de la diversidad, que Dios mismo ha puesto en la base de la naturaleza humana junto "al amor, la tolerancia, el respeto recíproco", el patriarca caldeo concluyó su intervención enumerando una serie de propuestas que deben implementarse en el futuro inmediato. Como primer punto, él desea que haya un monitoreo constante de la práctica religiosa y de los discursos que se pronuncian en los lugares de culto, para impedir que haya incitaciones al odio y a la violencia. El primado caldeo también renovó la invitación a respetar las religiones, y a favorecer relaciones amistosas entre las autoridades, construyendo una relación de confianza recíproca. Para hacer esto, es necesario "promover acciones compartidas en el campo humanitario a nivel nacional", reforzando el "pluralismo religioso e intelectual, a través de iniciativas personales y colectivas".

Por último, los distintos líderes religiosos han trazado una plataforma de trabajo en común, que pueda favorecer: el nacimiento de un Consejo formado por personalidades religiosas y laicas de Irak; hacer que en el Parlamento se vote una ley por la cual se apliquen penas ante discursos religiosos extremistas que fomenten el odio y la violencia; favorecer una visión positiva de los otros credos y religiones; colocar en un lugar central el concepto de la ciudadanía (abandonando la pertenencia sectaria y confesional) que prevé iguales derechos y deberes para todos.

(RD/AsiaNews)