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Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico de Jerusalén
La creación de esta parroquia tiene como objetivo garantizar un servicio pastoral completo a los muchos que están lejos de nuestras iglesias, pero que todavía quieren tener un acompañamiento eclesial

El administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor Pierbattista Pizzaballa OFM, estableció la creación de una "parroquia personal para todos los inmigrantes y refugiados en Israel" y un "vicariato episcopal" dedicado a ellos.

Por medio de un comunicado, monseñor Pizzaballa, señaló que "desde hace varios años, la comunidad eclesial en Israel se ha enriquecido con decenas de miles de extranjeros que viven permanentemente en nuestro territorio y abarrotan nuestras iglesias. Filipinos, indios, srilankeses y muchos otros se han convertido en una parte integral de nuestra comunidad. Junto a ellos, los refugiados llegados en los últimos años, procedentes de Sudán del Sur y Eritrea".

El administrador apostólico explicó que "inicialmente, el servicio pastoral de estos grupos estuvo a cargo de sacerdotes, en su mayoría religiosos, que espontáneamente se pusieron al servicio de las necesidades pastorales de estas personas. Luego, gradualmente, el servicio pastoral fue más organizado, con el establecimiento de capellanías especiales. Hace unos años se creó una coordinación del servicio pastoral para inmigrantes, con el objetivo de dar a esta pastoral una mejor organización y una naturaleza más sistemática".

Esta coordinación estuvo al servicio de estas personas que generalmente no asisten a los lugares de culto tradicionales y que muchos permanecen lejos de las iglesias y de cualquier servicio religioso, a menudo a merced del crimen local y otras situaciones de riesgo, así como de las sectas evangélicas, explicó monseñor Pizzaballa.

Asimismo añadió que "desde un punto de vista legal y canónico, así como social, la mayoría de estas personas viven en situaciones extremas, a menudo irregulares". Por todas estas razones, señaló, era necesario identificar formas de ayuda y apoyo para estas personas, adaptadas a su situación particular.

Por lo tanto "la creación de esta parroquia, en resumen, tiene como objetivo garantizar un servicio pastoral completo a los muchos que están lejos de nuestras iglesias, pero que, a pesar de las difíciles circunstancias sociales en las que viven, todavía quieren tener un acompañamiento eclesial", indicó el administrador apostólico.

La parroquia y el vicariato dedicado a los migrantes y refugiados cobran vida precisamente cuando existe una controversia sobre la reubicación de más de 16 mil migrantes eritreos y sudaneses de Israel a otros países que aún no se resuelve.

"Es difícil saber -continuó monseñor Pizzaballa- lo que sucederá con las decisiones del gobierno, pero está claro alguna se tomará y por lo tanto este tipo de status quo en el que nos encontramos cambiará tarde o temprano y será necesario estar preparado con estructuras orientadas precisamente a ese tipo de servicio con todas las herramientas para actuar".

Finalmente el administrador apostólico precisó que "en el futuro, todas las capellanías, los diversos asistentes y todos los que trabajan en esta área eclesial coordinarán con el vicario episcopal sus actividades y su servicio" y enfatizó que "en la diversidad de lenguas y culturas que deben respetarse, también es necesario tener elementos de unidad y claridad entre los diferentes grupos que conforman la Iglesia de Tierra Santa".

Monseñor Pizzaballa resaltó por último que "nuestra Iglesia es conocida por tener al mismo tiempo un carácter universal y local. Cristianos locales, comunidades religiosas, peregrinos que vienen de todas partes del mundo a los Santos Lugares, trabajadores extranjeros, migrantes y refugiados, cada uno con su propio idioma, historia y cultura, pertenece a la misma Iglesia de Tierra Santa".

Por lo tanto, no es casual que el día de la erección canónica de la nueva parroquia haya sido fijado para una "fecha simbólica", el 20 de mayo, solemnidad de Pentecostés.

(RD/Aica)