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Algunas de las víctimas de Maciel
Reclamaron a la orden una "agenda de trabajo" para "para evaluar y acordar la determinación de los daños que se nos hayan ocasionado, encaminados a su reparación"

(J. B./Agencias).- Fue, sin lugar a dudas, el mayor depredador sexual en la historia reciente de la Iglesia. El más poderoso, reconocido como 'apóstol de la juventud' por el mismísimo Juan Pablo II. Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, abusó de decenas de chicos y chicas durante décadas, y sólo al final de su vida fue condenado a reclusión interna. Ahora, los ocho primeros denunciantes han exigido a la Legión una compensación por los abusos sexuales y psicológicos sufridos, de los que hacen responsables a la congregación.

Las víctimas de Maciel enviaron una carta a la reunión de los jerarcas de la Legión, reunidos en Roma en las pasadas semanas, en la que reclaman que se reabra la comisión de investigación de los crímenes de su fundador, para que también se depuren las responsabilidades de aquellos responsables de la orden que, durante años, llevaron a cabo una campaña de desprestigio contra ellos.

Al tiempo, exigen que los Legionarios de Cristo les reconozcan públicamente como víctimas de Marcial Maciel y la orden. La misiva, de la que da cuenta Ap, sostiene que la 'Comisión de Acercamiento a las Víctimas' "nunca se acercó a nosotros". Los denunciantes, los mismos que en 1988 sacaron a la luz el escándalo, y que lucharon en solitario para que se conociera la verdad, reclamaron a la orden una "agenda de trabajo" para "para evaluar y acordar la determinación de los daños que se nos hayan ocasionado, encaminados a su reparación".

 

 

Cuando las acusaciones se hicieron públicas, la Legión lanzó una campaña para desacreditarlos, acusando a las víctimas de atacar a la Iglesia y calumniar a un hombre considerado un santo viviente por sus seguidores, elogiado por el entonces papa Juan Pablo II y sus cardenales.

Finalmente, la Santa Sede, gracias a la determinación de Joseph Ratzinger, dictaminó que las víctimas tenían razón, y ordenó una profunda reestructuración en la orden. Los Legionarios de Cristo ofrecieron una disculpa en 2014.

En 2006, el Vaticano condenó a Maciel a dedicar el resto de su vida a la penitencia y la oración (murió en 2008), y se creó una comisión de compensación que estuvo activa de 2011 a 2014 e indemnizó a 12 personas. En su carta fechada el 26 de marzo, los ocho hombres insisten en que la orden los reconozca como víctimas del abuso de Maciel y los "daños morales, psicológicos y religiosos" infligidos "de manera consistente, continua y prolongada" después de denunciarlo.