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El vicario de Jerusalen cree que el traslado de la embajada "va en contra de la historia y de la población" Agencias
Sandri: "la postura de la Santa Sede es clara: que haya dos estados y que todos puedan convivir en la justicia, en la libertad y en el respeto mutuo"

(J. B./Agencias).- Es una ciudad tres veces santa, pero mil veces maldita. Cuna de las principales religiones (Judaísmo, Cristianismo e Islam), disputada desde siempre y que hoy, tras la inauguración de la embajada de Estados Unidos, ha desatado la violencia, con decenas de muertos y miles de heridos. Jerusalén vive, una vez más, días de sangre y fuego.

Desde hace 70 años, la comunidad internacional reconoce un status quo propio a la ciudad, que la decisión de Donald Trump de trasladar su embajada ante Israel de Tel Aviv a Jerusalén amenaza con hacer añicos. El presidente de EEUU rompió un consenso internacional, al abrir la sede en plena Línea Verde, una 'zona de nadie' desde 1948.

Con un coste, hasta el momento, de 41 palestinos muertos y 1.700 heridos en las protestas en la Franja de Gaza. Y de desafío a Naciones Unidas y a los deseos, cada vez más lejanos, de un acuerdo de dos estados entre Israel y Palestina, cuyo último decidido impulsor fue el Papa Francisco. Y es que la decisión pasa por alto toda una serie de resoluciones de Naciones Unidas sobre la ciudad y, advierten los países árabes, amenaza la seguridad de toda la región.

 

 

De hecho, el vicario patriarcal de Jerusalén y Palestina, Giacinto-Boulos Marcuzzo,  declaró que "hoy, los cristianos de Jerusalén, todas las iglesias y todos los palestinos están unidos por un único sentimiento: la tristeza".

"Estamos afligidos porque el día de hoy no nos lleva a la paz, sino exactamente en la dirección opuesta. Ya no hay ninguna esperanza de llegar a una tregua", lamentó el relgiioso, quien denunció que la decisión de Trump "va en contra de la historia, contra la justicia y el bien de la población de Jerusalén. Hoy, el proceso de paz que había comenzado estaba congelado ".

Por su parte, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, recordó que "la postura de la Santa Sede es clara: que haya dos estados y que todos puedan convivir en la justicia, en la libertad y en el respeto mutuo".

 

 

Jerusalén alberga a cristianos, musulmanes y judíos. Los cristianos tienen dos barrios y en ellos están los tres lugares más sagrados del mundo. Uno de ellos es la Iglesia del Santo Sepulcro. Está ubicada en un lugar importante para la historia de Jesús. Allí murió, fue crucificado y resucitó.

El barrio musulmán es el más grande de los cuatro y contiene la Cúpula de la Roca, donde está roca donde se subió Mahoma para subir a los cielos y la Mezquita de Al Aqsa.

El barrio judío incluye el popular Muro de las Lamentaciones. Los judíos creen que allí se puso la primera piedra donde se construyó el mundo. Dentro estaba el templo del Santo de los Santos, el lugar más sagrado para el Judaísmo. Muchos judíos creen que es la Cúpula de la Roca. El Muro de las Lamentaciones es el lugar de rezo más cercano a Santo de los Santos donde cada año van a visitar millones de visitantes.