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El cardenal Robert Sarah, Prefecto de Culto Divino Agencias
Estaríamos creando un sacerdocio según nuestra dimensión humana, sin perpetuar, sin extender el sacerdocio de Cristo, obediente, pobre y casto

(Cameron Doody).- La ordenación de los viri probati tendría "consecuencias serias", como la de "romper definitivamente con la Tradición Apostólica". Aunque está en la agenda para el Sínodo de los Obispos Panamazónicos de 2019, el cardenal Robert Sarah ha cargado contra la posibilidad de que los hombres casados se hagan curas, y ha advertido de que, al introducirlo, la Iglesia "estaría creando un sacerdocio según nuestra dimensión humana".

En una homilía al término de una peregrinación a Chartres, el Prefecto de Culto Divino partió de la base de que el celibato clerical es de suma importancia, porque proclama al mundo lo que es "estar con Cristo en la Cruz". De ahí las "consecuencias serias" del plan "de algunos" de "separar el celibato del sacerdocio al conferir la orden a hombres casados". No hay "razones o necesidades pastorales" para ello, ha dicho el purpurado guineano, ya que la innovación tendría el efecto desastroso de acabar con el sacerdocio tal y como fue instituido por Jesucristo.

"Estaríamos creando un sacerdocio según nuestra dimensión humana", ha explicado Sarah, "sin perpetuar, sin extender el sacerdocio de Cristo, obediente, pobre y casto". ¿La razón? Que los hombres casados no pueden actuar como ipse Christus, como el "mismo Cristo", que es la verdadera identidad del sacerdote, más allá de ser alter Christus, "otro Cristo". Cristo nunca se casó, y por tanto la tradición más venerable de la Iglesia, según el cardenal, es que los sacerdotes tampoco pueden hacerlo.

Las declaraciones de Sarah chocan con afirmaciones de prelados del largo y ancho del mundo, que sí han opinado que la ordenación de hombres casados es una posibilidad real. Por ejemplo, las del Prefecto de la Congregación para el Clero, cardenal Beniamino Stella, quien ha dicho que la ordenación de viri probati supondría "recuperar la estructura existente en la Iglesia primitiva". O las del obispo de Xingú, Erwin Kraütler, quien ve en la ordenación de hombres casados -y de mujeres diaconisas- la única solución a la "horrenda" escasez de curas en la Amazonia.