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El príncipe Guillermo, en Yad Vashem Agencias
Los servicios del príncipe insisten en que, a pesar del conflicto israelo-palestino, el viaje no tiene un mensaje político. La visita apunta a conocer a la población, su juventud, sus culturas

El príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, manifestó este martes su emoción al visitar en Jerusalén el memorial del Holocausto, en lo que es la primera visita oficial de un miembro de la familia real a Israel y los Territorios palestinos ocupados.

El duque de Cambridge, de 36 años, llegó desde Jordania el lunes por la noche. Este martes comenzó su visita en Yad Vashem, una etapa obligada para todo representante oficial que viaja a Israel.

El memorial dedicado a los seis millones de judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, "me enseñó mucho más de lo que creía saber sobre los verdaderos horrores" que vivieron, dijo Guillermo.

El príncipe, vestido con traje oscuro y tocado con una kipá, se sentó unos instantes para intercambiar con dos sobrevivientes del Holocausto de los judíos.

En el libro de oro escribió: "Nunca debemos olvidar el Holocausto", escribió, "todos tenemos la responsabilidad de recordarlo y de enseñar a las generaciones futuras los horrores del pasado para que nunca se reproduzcan".

El príncipe saludó asimismo el coraje de los que ayudaron a los judíos. "El hecho de que mi propia bisabuela haya sido una de esos Justos entre las naciones es un honor para mí". En 1993, el memorial distinguió a la princesa Alicia como Justo entre las naciones por haber salvado a judíos en Grecia.

El duque de Cambridge, que viaja sin su esposa Catalina, fue luego recibido por el primer ministro Benjamin Netanyahu y su esposa Sara, y luego por el presidente Reuven Rivlin. El miércoles se reunirá con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, en Cisjordania ocupada en donde también se reunirá con jóvenes palestinos y refugiados.

El príncipe Guillermo coloca una corona de flores en Yad Vashem


Los servicios del príncipe insisten en que, a pesar del conflicto israelo-palestino, el viaje no tiene un mensaje político. La visita apunta a conocer a la población, su juventud, sus culturas, dicen.

Guillermo dijo a Rivlin que quería, durante su estadía, "absorber y comprender los diferentes temas, las diferentes culturas, las diferentes religiones", y quizás entender cómo "favorecer la paz en la región".

"Sé que irá a reunirse con el presidente Abas", dijo Rivlin por su parte. "Quiero que le transmita un mensaje de paz y que le diga que es hora de que hallemos juntos el camino de la confianza", añadió.

El horizonte de paz nunca estuvo más difuso en los últimos años, y para el príncipe, este ejercicio diplomático es delicado.

Su visita se produce un poco más de un mes después de la inauguración de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, que dio inicio al reconocimiento por el presidente Donald Trump de esa ciudad como capital de Israel, una decisión fuertemente criticada por los palestinos.

Esta inauguración coincidió con un baño de sangre en la Franja de Gaza, territorio palestino bajo bloqueo israelí.

Miembros de la derecha israelí criticaron que la visita del príncipe a Jerusalén Este y a la Ciudad Vieja el jueves sea presentada por los británicos como desarrollándose en Territorios Palestinos ocupados.

La anexión de Jerusalén Este por Israel nunca fue reconocida por la comunidad internacional, que considera la parte oriental de la ciudad como territorio ocupado.

Otros miembros de la familia real británica han visitado oficialmente Israel en el pasado. Pero ninguno ocupaba el rango protocolar de Guillermo y ninguno visitó los Territorios Palestinos de manera oficial.

(RD/Afp)

Guillermo, con Netanyahu y su esposa