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Benedetto Di Bitonto, en el momento de su ordenación como diácono Patriarcado Latino de Jerusalén
En estas rayas están las lagrimas de todas las familias que han perdido seres queridos así como el dolor de aquellos que hacen lo imposible para ver a la Iglesia por fin unida, según el deseo de Dios

El 21 de junio, en la iglesia de Todas las Naciones, el arzobispo Pierbattista Pizzaballa ordenó a Benedetto Di Bitonto diácono para la vicaría de Santiago. El italiano, de 37 años, es el primer diácono formado completamente en la vicaría al servicio de los católicos de habla hebrea.

Una celebración para todos

El 21 de junio, no había otro lugar mejor que la iglesia de Todas las Naciones para ordenar a un diácono italiano que sirva a los católicos de habla hebrea de Tierra Santa -pero que vienen de diferentes continentes- dentro de una diócesis cuyo principal idioma es el árabe. Para Benedetto, apodado 'Benny', no hay nada que entender si no es la voluntad de Dios, ¡para Quien nada es imposible!

Y es que esta multitud de personas estaba presenta para arropar al joven de Nápoles: filipinos, rusos, árabes, pero también judíos y monjes ortodoxos coptos, todos unidos en oración por Benny al sonido de las melodías e himnos en hebreo. El Evangelio, leído también en árabe, fue capaz de juntar a los curas y seminaristas del Patriarcado Latino que vinieron a concelebrar o asistir a la Misa de Ordenación. Tal oficio en hebreo no fue difícil para el Administrador Apostólico, quien, antes de ser Custodio de Tierra Santa, era responsable de la pequeña comunidad católica de habla hebrea en Jerusalén.

De Roma a Jerusalén

Para Benny, quien creció en una familia católica, su primera llamada real vino a la edad de los 18 años. Después de empezar sus estudios de literatura comparada que le llevaron al estudio de la literatura hebrea, volvió al seminario en su diócesis de Pozzuoli, a la edad de los 24 años, para discernir su vocación.

Tras un año, no obstante, Benny retomó sus estudios en Nápoles. Cuando empezó su doctorado, se puso al servicio de la Conferencia Episcopal de Italia y trabajó primero para el Servicio a la Juventud, y después para el de la Liturgia. Cuando, en 2009, su doctorado le llevó a Jerusalén a estudiar literatura hebrea, conoció al padre David Neuhaus y a la Kehilá, que le causaron una gran impresión. Benny completó su tesis en 2011 y la Universidad del Este de Nápoles, que le autorizó a hacer un año de investigación en Tierra Santa. El mismo año, después de haber acompañado a un grupo de jóvenes de la vicaría en Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud, él pidió volver al seminario para convertirse en cura al servicio de esta minoría cultural de la diócesis, los católicos de habla hebrea.

Ordenación de Benedetto Di Bitonto


El diaconado: al servicio del amor

Para Benny, no hay mejor palabra para expresar su alegría al ponerse al servicio del amor: "Mi ordenación es muy reciente y por tanto solo he servido al altar y pronunciado homilías en contadas ocasiones, pero lo encuentro simplemente extraordinario, y estoy deseando servir plenamente en los meses venideros". El servicio se lleva una gran parte de la vida de esta persona hiperactiva muy implicada en la pastoral juvenil y la liturgia: él ya ha compuesto y escrito muchos himnos para la kehilá. "Siempre me maravilla cuando veo crecer y desarrollarse a los jóvenes que apoyamos. Los conocí como niños y ahora les veo tomar su lugar en la Iglesia y convertirse en animadores a su vez para los más pequeños, es muy bonito y motivador", explica Benny.

En su homilía, el arzobispo Pierbattista se dirigió al nuevo diácono en una manera muy directa y personal, y le dio cinco pistas para su nuevo ministerio:

- Aprender a trabajar en equipo: no es una llamada a ser un héroe solitario, sino a ser un santo que camina con otros, siguiendo a Cristo

- Anunciar el Reino de Dios y curar a los enfermos

- No intentar analizar los éxitos, y no asustarse por las propias limitaciones de uno: el éxito viene de Jesucristo, y no de talentos especiales

- Tal y como Benny recibe en total libertad, debe dar al vivir esta misma libertad: si la gente lo acepta, continuar dando; si lo rechaza, no desgastarse intentando convencerles

- Obedecer, porque el camino al éxito es la obediencia

Benny abraza al arzobispo Pierbattista Pizzaballa


Para Benny, el diaconado -de igual forma que el sacerdocio- también es tiempo de oración por y para aquellos que sufren. Esto es lo que él quiere tener en mente al llevar un alba marcada por rayas negras.

Este modelo de alba no es un invento del nuevo diácono, sino que se origina de un hábito litúrgico que ya existía en la era bizantina, y que aparece en los famosos mosaicos de Rávena. "Un joven marroquí una vez me dijo que los sacerdotes judíos que vivían en una pequeña isla en Marruecos llevaban una raya negra en sus pantalones blancos para rememorar la destrucción del Templo. Ya que me gusta este contraste de blanco y negro, la idea me vino de marcar en mi alba, a su vez, la desolación de muchos creyentes", dice Benny. Para este joven que cuenta entre sus amigos con árabes y judíos, esta desolación es primero el conflicto que sobreviene al país, y segundo, la falta de unidad entre los creyentes.

"En estas rayas están las lagrimas de todas las familias que han perdido seres queridos así como el dolor de aquellos que hacen lo imposible para ver a la Iglesia por fin unida, según el deseo de Dios. Quiero recordar que en nuestras alegrías, el mundo está constantemente sufriendo y que en la liturgia estoy llamado a rezar, a llevar el sufrimiento y a confiarlo a Dios".

(Patriarcado Latino de Jerusalén; traducción de RD)

Benny bendice a un niño