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El nuevo obispo de Darwin, Charles Gauci Southern Cross
Gauci será un gran don para la Iglesia de Darwin con todos sus retos, y también una buena incorporación a la Conferencia Episcopal por su dilatada y variada experiencia como sacerdote y maestro de la fe

(Cameron Doody).- Ser obispo de Darwin es quizás el cargo más difícil de la Iglesia australiana. Primero por la extensión de la diócesis: más de un millón de kilómetros cuadrados. Después por la lejanía, ya que por este espacio inmenso están repartidas un total de solo 18 parroquias que sirven a un total de solo 45.000 católicos, más de una cuarta parte de ellos indígenas, con todas las dificultades que esto implica. Pero aún así, un hombre ha aceptado el reto con gusto: Charles Gauci, maltés de nacimiento y ya australiano naturalizado, un cura humilde de parroquia al que el Papa Francisco acaba de confiar el puesto.

Con el nombramiento de Gauci -quien reemplazará a monseñor Eugene Hurley, de 78 años, obligado a renunciar por razones de edad- el pontífice sigue agitando las cosas en la Iglesia australiana. El hasta ahora administrador de la catedral de Adelaida se convertirá en el primer cura diocesano de la capital del Estado de Australia Meridional en hacerse obispo en 45 años. Pero Gauci, de 66 años, no es un cura cualquiera, hasta el punto en el que el presidente de los obispos australianos, monseñor Mark Coleridge de Brisbane, lo ha elogiado como un hombre reconocido por su "espiritualidad profunda y verdadero compromiso con la evangelización".

"El padre Charles ha servido a gente de muchas condiciones sociales: como pastor de parroquias, capellán en escuelas, director espiritual y líder de retiros", dijo Coleridge nada más producirse el nuevo nombramiento. "Será un gran don para la Iglesia de Darwin con todos sus retos, y también una buena incorporación a la Conferencia Episcopal por su dilatada y variada experiencia como sacerdote y maestro de la fe".

¿Y la lección de vida que más ha marcado el obispo electo? Quizás la de haber emigrado a Australia desde Malta a la tierna edad de los trece años. Será por eso que el padre Gauci dice que como obispo de la diócesis de la capital del Territorio del Norte quiere "continuar aprendiendo del pueblo de Dios como su compañero de viaje". Afirma también estar "lleno de admiración por el trabajo que llevan a cabo los curas de la diócesis, muchas veces en áreas muy aisladas donde no hay ninguna de las comodidades y facilidades de la vida suburbana".

Pero ¿cómo es realmente servir en la diócesis de Darwin? Una buena idea se puede extraer de la contemplación de la que quizás sea una de las imágenes más bonitas del catolicismo australiano: el icono excepcional -realizado por un artista checo- que se cuelga desde hace más de cincuenta años encima del altar de la catedral de Santa María en Darwin, de una Virgen y Niño Jesús aborígenes. Imagen rarísima que encapsula bien la mezcla de culturas que se respira en Australia y por la que el obispo Hurley dice que han preguntado miles de personas en sus años de obispo.

"Es algo que atrae a la gente que viene a la catedral, algo que supera a cualquier división de color o credo", explicó el ya emérito obispo de Darwin. "Es algo realmente sagrado, algo muy bello". Algo en el que seguramente confiará también el obispo electo Gauci cuando tome posesión de su nuevo cargo en los meses venideros.

La Virgen y Niño aborígenes de la catedral de Darwin