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Philip Wilson Agencias
No pretendo renunciar en este momento, pero si no tengo éxito en mi apelación, ofreceré mi renuncia inmediata a la Santa Sede

El arzobispo australiano Philip Wilson, el religioso católico de más rango sentenciado en un caso relacionado con la pederastia, anunció que recurrirá la condena que lo sentenció a doce meses de privación de libertad por encubrir abusos sexuales a menores.

"Intento presentar un recurso contra mi sentencia pronunciada por un tribunal (del estado) de Nueva Gales del Sur", dijo Wilson sin ofrecer una fecha, en un comunicado divulgado por la archidiócesis de Adelaida, de la que es arzobispo apartado de sus funciones.

Wilson, de 67 años, indicó que se ha tomado "seriamente" los llamamientos para que renuncie a su cargo, pero añadió que por el momento ejercerá sus "derechos legales".

"No pretendo renunciar en este momento, pero si no tengo éxito en mi apelación, ofreceré mi renuncia inmediata a la Santa Sede", manifestó el prelado.

La decisión de Wilson surge al día siguiente de que el juez Robert Stone, del tribunal de la ciudad de Newcastle, lo condenara a doce meses de privación de la libertad, de los cuales seis de ellos deberá pasar sin derecho a la libertad condicional.

 

 

El magistrado anunciará el 14 de agosto próximo si el arzobispo puede cumplir la pena bajo arresto domiciliario o tendrá que ingresar en prisión.

El fallo de este juicio se pronunció el 22 de mayo pasado y al día siguiente Wilson anunció que se apartaba de sus funciones como arzobispo de Adelaida y el papa Francisco nombró un administrador apostólico para esa archidiócesis.

La condena contra Wilson es por haber ocultado a la Policía entre 2004 y 2006 los supuestos abusos sexuales que cometió el sacerdote James Fletcher en la década de 1970.

Fletcher fue hallado culpable en 2004 de pederastia y fue condenado a diez años de prisión al año siguiente, pero falleció en 2006.

Una comisión oficial que investigó la respuesta de las instituciones australianas a los casos de pederastia reveló que la Iglesia católica, con fuerte arraigo en el país, recibió quejas de 4.500 personas por presuntos abusos de unos 1.880 hermanos y sacerdotes entre 1980 y 2015.

El Gobierno australiano tiene previsto en octubre pedir perdón en nombre del Estado a las víctimas.

(RD/Agencias)