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Peligra el secreto de confesión en Australia RD

(Cameron Doody).- "Ningún cura está obligado a obedecer ninguna ley humana que pretenda socavar la confidencialidad absoluta de la confesión". La Confraternidad Australiana de Curas Católicos (ACCC), una organización que representa a 600 presbíteros, ha expresado su "objeción profunda" a las nuevas leyes de varios Estados australianos que penalizarían con multas de 10.000 dólares australianos (6.300 euros) a los sacerdotes que se nieguen a denunciar ante la justicia civil casos de pedofilia conocidos en confesiones.

Las críticas expresadas por la ACCC vienen después de que los estados de Australia Meridional, Tasmania, el Territorio de la Capital Australiana y Australia Occidental señalaran su intención de abolir la exención del secreto de confesión del deber que incumbe a los curas de informar a las autoridades sobre casos de abusos sexuales a niños. "Dado que los sacerdotes no pueden obedecer y no obedecerán tal ley", advierte la ACCC en un comunicado, "la intención de proteger a los niños... se ve frustrada por la naturaleza equivocada de la legislación" que además revela "un entendimiento radicalmente inadecuado del Sacramento".

Las nuevas leyes no solo parten de una idea equivocada de lo que es la confesión, que se rige, tal y como observa la ACCC, no solo por la ley canónica, sino también por la ley divina, "de la que la Iglesia no tiene poder de dispensar". Las leyes también, en su opinión, "malinterpretan la motivación real de los curas y los aspectos prácticos de la confesión". "Si, por ejemplo, el penitente se confiesa detrás de una rejilla, ¿cómo puede saber el confesor quién se está confesando?", pregunta la ACCC, antes de observar que "dado que los penitentes no necesitan especificar (más allá de naturaleza y número) los detalles de sus pecados (lugar, fecha y hora, nombres, etc.), la información sería demasiada imprecisa como para incriminar a nadie".

Los sacerdotes de la ACCC concluyen su comunicado reafirmando su deseo de que los niños y adultos vulnerables estén protegidos de los abusos, y que las personas propensas a ello nunca tengan ocasión de abusar. A su juicio, no obstante, las nuevas leyes sobre la confesión no lograrán ninguno de estos dos fines, sino que solo "crean un precedente en Australia para la violación de la libertad religiosa en Australia y la extralimitación del Estado en el dominio de lo sagrado". "Esperemos que deliberaciones más calmadas prevalezcan, que estas leyes desconsideradas se revoquen, y que otros estados y territorios no repliquen tales leyes", finalizan los curas de la ACCC.

El debate sobre la abolición del secreto de confesión viene en un momento especialmente delicado para la Iglesia australiana, después de que la justicia mandara a juicio por abusos al cardenal George Pell, exarzobispo de Sídney y de Melbourne, y sentenciara por encubrimiento al arzobispo Philip Wilson de Adelaida. La sociedad australiana asimismo sigue intentando digerir las conclusiones de la Real Comisión sobre Respuestas Institucionales al Abuso Infantil, que investigó las denuncias de diez mil víctimas de abusos en instituciones religiosas, estatales y benéficas del país.