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El cardenal de Estocolmo, Anders Arborelius Agencias
Incluso políticos que tienen diferentes opiniones están llenos de admiración por el celo de los cristianos que intentan ayudar a los refugiados y a otros migrantes

(Cameron Doody).- Al cardenal sueco Anders Arborelius le ha pasado factura su apoyo infatigable a los migrantes y refugiados. El purpurado, que recibió la distinción de "Sueco del Año 2017" por su "papel esencial para integrar juntos a suecos nativos y suecos inmigrantes", ha revelado que ha recibido una "amenaza personal de un grupo nacionalista" por sus intentos de persuadir a políticos que mantengan viva la hospitalidad por la que siempre se le ha conocido a Suecia.

"Juntos con las otras 29 denominaciones en el Consejo Cristiano de Suecia, intentamos influenciar a los políticos y al público para favorecer la reunificación de familias, pero no es fácil", ha dicho Arborelius a Crux, hablando del papel de la Iglesia católica en el debate sobre la inmigración en el país nórdico. Debate que se ha recrudecido en los últimos años debido al auge de grupos como los Demócratas Suecos (SD), un partido con conexiones a supremacistas blancos que culpa a la migración de la violencia que se está experimentando en las afueras de las ciudades principales del país y que ya ronda el 20% en intención de voto en las encuestas.

Pero no es que el cardenal Arborelius vaya a desistir en su apoyo a los que vienen de fuera. Nada más lejos de la realidad, ya que se muestra convencido de que "aún si la Iglesia no entra directamente en el debate entre los partidos políticos, la proclamación del Evangelio todavía tiene su propia fuerza" incluso en una sociedad secular como la sueca.

En el país escandinavo, "mucha gente está abierta a los valores del Evangelio, incluso si no van a la iglesia", ha sostenido el purpurado, ya que "la llegada de muchos refugiados que han sido ayudados por parroquias de diferentes denominaciones ha tenido un gran impacto en muchas otras personas". Si bien preocupa el auge de grupos como los Demócratas Suecos, "incluso políticos que tienen diferentes opiniones están llenos de admiración por el celo de los cristianos que intentan ayudar a los refugiados y a otros migrantes", lo que demuestra que "siempre hay esperanza".

Al estar convencido de que la llegada de los migrantes solo puede enriquecer a la sociedad, el cardenal Arborelius sigue el ejemplo del Papa Francisco, quien tiene "voz y tarea proféticas en la Europa de hoy". "Quizás no haya muchos políticos que le siguen totalmente", ha opinado el prelado, "pero gente de todo credo y opinión le está escuchando", con lo que "siempre hay una posibilidad para que él les ayude a abrirse a una perspectiva más positiva sobre la migración".

"Sabemos que gente de diferentes orígenes todavía escuchan al Santo Padre y que a veces hay más mentes abiertas que las que pensamos", ha apuntado Arborelius, antes de que recordar que "testimonios y historias personales sobre persecución y sufrimiento aún pueden remover a los corazones de los políticos que se oponen a la inmigración".