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La Cruz Roja Internacional comunicó haber recibido en su estructura en Saada los cadáveres de 29 niños, y de 48 heridos entre ellos 30 menores de edad.

"En la guerra en Yemen no hay más reglas, cada parte acusa a la otra de violencias y no se tiene la certeza sobre la responsabilidad, ante el incremento de la violencia, es evidente el sentido de nulidad y de total impotencia", es cuanto declaró Mons. Paul Hinder a AsiaNews, Vicario Apostólico en Arabia Meridional (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen) después del ataque contra un autobús lleno de niños, que ha provocado decenas de víctimas.

"Además, quien quiera que sea el responsable de esta masacre - advirtió el Prelado - es un verdadero irresponsable que obra en violación de cualquier regla, incluso elemental, en un contexto de guerra".

Detrás del ataque en la provincia de Saada, estaría la coalición árabe guiada por los saudís, ya acusada en el pasado de ser responsables del 51% de los decesos entre los civiles, entre los cuales hay también niños. "El ataque que tuvo lugar este jueves en la provincia de Saada es una acción militar legítima contra los elementos que planearon y llevaron a cabo el ataque contra civiles este miércoles en la ciudad de Yazán (Arabia Saudí) que mató e hirió a civiles", afirmó el portavoz de la coalición, Turki al Malki, en un comunicado.

El balance señala al menos 43 muertos, entre ellos 30 niños entre los 6 y 14 años; y más de 60 heridos. Los socorristas han extraído de los fierros retorcidos a los jóvenes con sus mochilas aun sobre sus espaldas. Al momento del ataque, el bus estaba detenido en un mercado, para consentir al grupo de adquirir bebidas para refrescarse durante el viaje.

La Cruz Roja Internacional comunicó haber recibido en su estructura en Saada los cadáveres de 29 niños, y de 48 heridos entre ellos 30 menores de edad. Y otros 36 heridos, entre los cuales 24 niños, fueron registrados en el hospital Al-Jomhouri administrado por el personal de "Médicos sin Fronteras", todos en evidente estado de shock.

 

 

Hace pocas horas el enviado especial de la ONU en Yemen, Martin Griffiths ha convocado una serie de coloquios de paz en Ginebra para el 6 de septiembre, pero las esperanzas de paz son pocas. "La situación es terrible - afirmó Mons. Hinder - lo que ha sucedido ayer es el ápice de una crueldad increíble". "Esperemos que la diplomacia se mueva, aún faltan cuatro semanas para los coloquios de paz y mientras tanto, la guerra continua - señaló el Prelado - debemos sólo esperar y orar".

Las dificultades para atravesar este país árabe son evidentes, incluso se fatiga para ayudar a la población, hay imposibilidad de llevar ayuda, en dinero o material. "El sentido de impotencia es fuerte - concluyó Mons. Hinder - quien a su vez agradece al Papa Francisco por sus numerosos llamamientos a la paz, con la esperanza que puedan traer frutos".

(RD/Vatican News)