
Cuenta José R. Navarro en La Razón que en una carta dirigida a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi, la Congregación para el Culto Divino, máxima autoridad litúrgica vaticana, ha pedido que se modifiquen algunas adecuaciones pastorales de esta realidad eclesial, a la vez que ha ratificado el uso de otras, como los «ecos» -intervenciones de testimonio de los fieles presentes en la eucarístía- antes de la homilía, o la celebración del rito de la paz previo al ofertorio.
La carta, firmada por el prefecto de la Congregación, el cardenal Francis Arinze, tiene fecha del 1 de diciembre, y supone una continuación de las orientaciones que los iniciadores recibieron de Benedicto XVI en la audiencia privada que mantuvieron con él en noviembre pasado.
La misiva, de carácter privado, a la que ha podido tener acceso LA RAZÓN, comienza indicando que en la celebración de la misa «aceptará y seguirá todos los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia, sin omitir ni añadir nada».
Según ha reconocido Kiko Argüello a este diario, el texto de la misiva tiene presente las peticiones que los iniciadores de esta realidad eclesial hicieron al Santo Padre, como «la realización de moniciones antes de las lecturas, la presencias de ecos de la Palabra previos a la homilía, y mantener el rito del paz antes del ofertorio».
Celebración en las parroquias.
Según Argüello, la carta también refleja una de las peticiones de varios obispos, que reclamaban «una mayor presencia en las parroquias de las Comunidades Neocatecumenales». En este sentido, la misiva de la Congregación comienza recordando que tal como indicó Juan Pablo II, «el domingo es el día del Señor» y por ello insta al Camino a «entrar en diálogo con el obispo diocesano con el fin de que se trasluzca, también en el contexto de las celebraciones litúrgicas, el testimonio de inserción en la parroquia de las comunidades del Camino». De esta forma pide que «al menos una vez al mes las comunidades del Camino Neocatecumenal deben participar en la Santa Misa de la comunidad parroquial».
Según reconoce Kiko Argüello, esta práctica ya es habitual en algunas parroquias, y «en todas ya se celebran conjuntamente las solemnidades, como la Navidad o la Semana Santa». Para el iniciador de esta realidad eclesial, la indicación de la Congregación «supone un reconocimiento explícito de que las comunides pueden seguir celebrando en pequeños grupos el resto de domingos del mes».
Uno de los aspectos en que incide de manera especial la carta es en la forma en que debe realizarse la homilía, una de las cuestiones más criticadas al Camino Neocatecumenal por la introducción de los denominados «ecos». El Vaticano recuerda que la homilía, «por su importancia y naturaleza, está reservada al sacerdote o al diácono», aunque reconoce la posiblidad de «intervenciones ocasionales de testimonio por parte de los fieles laicos», siempre de acuerdo con la instrucción «Ecclesia de Mysterio». Otro de los aspectos en los que hace hincapié la comunicación de la Congregación es en la conveniencia de que las «eventuales moniciones previas a las lecturas deben ser breves».
Sobre el modo de recibir la comunión, la congregación da al Camino Neocatecumenal «un tiempo de transición de no más de dos años» para que pasen de la forma que actualmente utilizan -sentados, en torno a una mesa en el centro del templo y repartiendo el pan y el vino entre los fieles-, «al modo normal para toda la Iglesia». También pide que se utilicen las otras plegarias eucarísticas contenidas en el misal, y no sólo una de ellas.
La carta también permite, «hasta posteriores disposiciones», que en las eucarístías neocatecumenales el rito de la paz se sitúe antes del ofertorio. Esta práctica es habitual también en otros ritos de la Iglesia, como en el ambrosiano, que se utiliza en la diócesis de Milán, o en el antiguo rito mozárabe, empleado en España hasta la introducción del Canon Romano.
