El Papa Benedicto XVI.
EFE
¿Qué buscaba Paoletto con las filtraciones? ¿Qué pretendía? ¿Quién le manipulaba?
/>
/>
/>
/>
/>
Triste y dolido, dicen que está el Papa. No es para menos. En dos días, ha perdido a su banquero y a su mayordomo. Como en los libros de Aghata Christie, el malo era el mayordomo y estaba en casa.
Cerca, tan cerca, que da miedo comprobar lo expuesto que está Benedicto XVI. Porque parece evidente que "Paoletto" (como conocen en Roma a Paolo Gabriele) no actuaba sólo y por su cuenta y riesgo. A no ser que sea un esquizofrénico. Y entonces, el escenario todavía sería más trágico.
¡Pobre Papa, que quiere volar alto y marcar el horizonte de futuro de la Iglesia en medio de un nido de víboras! ¡Pobre Papa que no se cansa de denunciar el carrerismo y el poder en medio de uno de los focos de poder más potentes y putrefactos del mundo!
Para leer el artículo completo, pincha aquí: