Jesús expulsa a los mercaderes del Templo
¿Tal cantidad de dinero entra a diario en esa catedral que nadie ha podido ni sospechar que a la mitra y a los canónigos les estaban quitando cantidades asombrosas de euros? ¿quién lleva las cuentas en esa catedral?
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(José María Castillo).- La cosa empezó con Judas, que era apóstol de Jesús y ladrón, las dos cosas a la vez. Además, el tal Judas se las daba de hombre preocupado por la causa de los pobres (Jn 12, 5-6). Cosa frecuente en los ladrones de templo y sacristía. Porque esta especie de ladrones, ha existido siempre, incluso antes de que Jesús llamara a los "doce", de los que hablan los evangelios.
Por eso he comenzado esta reflexión recordando lo que el propio Jesús les echó en cara a los sacerdotes del templo de Jerusalén, que estaban allí mucho antes que Judas. Y ya, los curas del templo de la Ciudad Santa eran los que, a juicio de Jesús, habían hecho de aquel santuario una "cueva de bandidos". Y es que los templos atraen dinero. Seguramente porque hay gente devota que sueña con la idea de que el dinero compra incluso a Dios. Y bien sabemos que "Dios", mezclado con "ideas sociales", resulta un plato de gusto para quienes andan con la conciencia inquieta, sobre todo cuando son personas sobradas de ingenuidad y de dinero. Y si tales ingenuos dan con canallas de rezo y hábito talar, entonces el escándalo y la noticia están servidos.
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