El Bosón de Higgs.
CERN
Tal es la grandeza, y también la miseria, humana: podemos neutralizar a Dios, “guardarlo” como una “bella partícula”
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(José Alegre, abad de Poblet).- "La montaña", el gran acelerador LHC de Ginebra, ha dado a luz, finalmente, aquello tan esperado "la partícula de Higgs", pero esta vez no se trata de la famosa frase satírica de Horacio, un "ridículo ratón", sino de una partícula importantísima, cuya existencia se anuncia en la teoría del físico Higgs en 1964. Ella es la base de la subsistencia de todas las cosas: dicho en lenguaje simple significa que sin la "partícula de Higgs no existiría la materia, y por tanto tampoco el universo donde vivimos..."
Es siempre motivo de alegría, de satisfacción, los nuevos avances de la ciencia. Dios ha dado al hombre una inteligencia, unos dones que el hombre puede y debe emplear para adentrarse y progresar en el conocimiento de la vida, de todo lo que afecta a la vida humana. Y hacer porque todo ello redunde en humanizar las relaciones humanas.
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