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Francisco en Medellín

"Todos estamos llamados por Dios"

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“El odio no tiene la última palabra”

La herramienta del Papa: "El amor es más fuerte que la muerte y la violencia"

J. Francisco Murillo Ortiz, 10 de septiembre de 2017 a las 10:04
La naturaleza humana debe garantizar la paz y la concordia. Somos seres sociales que hemos logrado nuestros progresos gracias a la acción conjunta de los diversos grupos humanos, ubicados en las distintas épocas y múltiples rincones del mundo

(J. Francisco Murillo Ortiz).- Hoy es el penúltimo día de la visita de Su Santidad el Papa Francisco a Colombia, las enormes movilizaciones que se han generado por su presencia en nuestro país dan muestras claras del aprecio y la cantidad de seguidores que tiene el mensaje del Sumo Pontífice, ese mensaje que sustentado en el Evangelio, ratifica la vigencia del mensaje de Jesús, pero además, nos indica también, que ha venido a hablar claro, de manera precisa y concreta, que permite un pleno entendimiento de quien lo escucha y que hemos encontrado en sus palabras un llamado adecuado y acorde con la realidad que vivimos.

El carisma de Francisco ha generado positivas reacciones de la gran mayoría del pueblo colombiano, el respeto de muchos líderes del mundo, acogida de los medios de comunicación y atención por parte de autoridades de todos los rincones del planeta, que encuentran en sus propuestas contundencia y fundamento.

Da tristeza, al menos, encontrar (afortunadamente son unas minorías que se esconden generalmente en la distancia o en el anonimato de las redes sociales o los comentarios oscuros de internet) posturas que denigran de lo propuesto por esta Papa en torno al mirar a los ojos de los pobres, a buscar la reconciliación, construir la paz o los demás aspectos que son el eje de lo que Jesús nos enseña en el Evangelio.

El Papa lo ha dicho hoy en Medellín: todos estamos llamados por Dios, los buenos y los malos, los sanos y los enfermos; por eso aceptamos la disidencia. Solo que sí sería bueno que dieran la cara, que mostraran sus argumentos. No solo que dejen frases sueltas, sin fundamento por lo cortas para llamar al odio, para refutar a quienes se han vinculado con la paz, solicitando la venganza como herramienta. Ojalá que la reflexión en el rincón en el que se encuentran producto de su inconformismo con lo que ha planteado el Papa, les permita replantear y poner los argumentos como sustento fundamental de sus propuestas.     

Indigna que un periodista con nada de tino, se exprese de este país que se ha desbordado en un recibimiento caluroso a este líder de la cristiandad, con palabras que hoy día ya no resuenan en los oídos del mundo. Seguramente ese señor está totalmente desactualizado y solo quiere llamar la atención. Pero así es muy fácil, recurriendo a una historia que se ha rebasado y además con un titular que más le vale a la prensa amarillista, que será el último recurso que tiene para hacerse mencionar, (no vamos a nombrarlo, pues creemos que no merece hacerle más publicidad).

Ante las desafortunadas voces disonantes y desafortunadas, no porque se presenten sino por la falta de sustentación, el Papa hoy ha realizado nuevamente llamados de fondo: “ El odio no tiene la última palabra, el amor es más fuerte que la muerte y la violencia”. Sí, la naturaleza humana debe garantizar la paz y la concordia, somos seres sociales, que hemos logrado nuestros progresos, gracias a la acción conjunta de los diversos grupos humanos ubicados en las distintas épocas y múltiples rincones del mundo. Nuestra humanidad se sustenta en los acuerdos que hacemos entre nosotros, acuerdos que se consolidan gracias a unos principios que históricamente los hemos ubicado en la ética, es decir una búsqueda constante y sólida del bien, de eso que responde a  nuestra naturaleza.

Ahora bien, el Pontífice apuntala su anterior afirmación explicándonos que el perdón, ese gran don de la humanidad, solo es posible con la ayuda y la presencia de Dios. Que solo así se puede restaurar la paz, la concordia y la reconciliación. La historia de los pueblos ha estado signada entre otros aspectos por las guerras y conflictos de diversa naturaleza, pero nos hemos mantenido gracias a que se ha llegado al acuerdo, al diálogo, al perdón, a la grandeza de asumir al otro como distinto pero no como mi enemigo.

El Papa, en la homilía de este día, hace énfasis en tres palabras: lo esencial para identificar el valor real. Por lo tanto, no quedarnos en aquello que está solo en la superficie, en lo pasajero. La renovación, que nos exige dejar comodidades, que nos permite zarandearnos con el fundamento en la fe y en la esperanza y, por último, el involucrarnos para crecer con coraje evangélico de manera que nos comprometamos con aquello que es lo esencial para la vida, con la dignidad y con la ayuda a todos los que lo requieren.

Para los religiosos, el mensaje también fue muy claro y contundente. De una parte ratifica el Papa su confianza en las vocaciones sólidas y realmente seguidoras del evangelio, no cree que la escasez sea un argumento que debamos mantener como excusa, debemos consolidar es la confianza en lograrlas.

Señala de manera muy gráfica que : “El diablo entra por el bolsillo”, como es su costumbre no se adorna para decir o hacer el llamado, no da rodeos, el dinero no es buen consejero, pues nos vamos acomodando y buscamos los privilegios y esto nos aleja de la esencia del mensaje de Cristo.

Por último, retomamos su convocatoria a la vida intensamente unida con Jesús mediante la oración, como una herramienta que nos consolida en la libertad y nos distancia de manera prudente de los aspectos mundanos que no nos llevan por los caminos del Señor. Este llamado se articula perfectamente con la importancia de interpretar la realidad con los ojos de Dios, dejarnos impregnar, en nuestras miradas, de lo que señala el Señor como una opción para entender la vida.



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