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Francisco recorre Cartagena

"Construyamos mundo, paz y equidad con las manos y las obras"

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El Papa Francisco, nos ayudó a dar el primer paso

"No hay nadie lo suficientemente perdido que no merezca nuestro perdón"

Francisco Murillo, 11 de septiembre de 2017 a las 10:09
El Papa nos insiste en la atención que debemos a quienes viven en medio de las dificultades y con ello nos pide mayor solidaridad con los mismos
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El Papa se despide de Bogotá

Recibiento al Papa en Villavicencio/>

Recibiento al Papa en Villavicencio

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El Papa abraza a Doña Lorenza en Cartagena

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El Papa en Cartagena

  • El Papa se despide de Bogotá
  • Recibiento al Papa en Villavicencio
  • El Papa abraza a Doña Lorenza en Cartagena
  • El Papa en Cartagena

(Francisco Murillo, Bogotá).- La visita a Colombia del máximo líder de la cristiandad ha llegado a su fin, fueron solo cinco días, pero con una intensidad máxima, con mensajes profundos para nuestra nación, sus dirigentes, el clero y los religiosos, los creyentes y no creyentes.

Su preferencia por los pobres, el acercamiento a los niños y a las víctimas y los victimarios, sus constantes peticiones por el perdón, la reconciliación, la búsqueda de la paz, el encuentro con quienes tenemos diferencias dando el primer paso, todo desde la perspectiva evangélica, que es una opción sólida para la humanidad, han dejado resonancias fuertes en mentes y corazones de colombianos, latinoamericanos y en general la sociedad mundial.

Cartagena, esta ciudad del Caribe colombiano declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad, cercana a cumplir sus quinientos años de fundación, fue la última escala de su Santidad en su recorrido de esta semana. Antes de llegar a nuestra ciudad amurallada, la despedida del pueblo bogotano nuevamente mostró su gran admiración por el especial visitante. La ciudad otra vez madrugó y fueron más de 600.000 capitalinos los que salieron a vivar al Papa en su salida de la capital colombiana.

En la ciudad de su última visita el Papa hizo especiales referencias a los pobres, visitó un barrio pobre de la ciudad y a una mujer que, con más de 70 años, sigue realizando constantemente un acto solidario con 80 niños necesitados, a quienes da diariamente alimentos que no pueden ser proporcionados por su familia. La señora Lorenza María Pérez no se creía lo de la visita del Papa, pero su ayuda a los pobres desde su pobreza la dejó como merecedora de este hecho que, en medio de su sencillez, ella nunca imaginó.

En un día dedicado a la reivindicación de la dignidad humana, de manera particular para los más necesitados, nos dijo el Papa: " ...son los pobres, los humildes...a quienes se revela el misterio del amor de Dios, con mayor nitidez..." Así nos insiste en la atención que debemos a quienes viven en medio de las dificultades y con ello nos pide mayor solidaridad con los mismos.

Recordó en esta ciudad a San Pedro Claver, el denominado esclavo de los esclavos, quien dedicó gran parte de su vida a defender y atender las difíciles situaciones a quienes expatriados de su continente africano. Llegaron esclavizados a nuestro territorio producto de una violencia extrema que partía de considerarlos sin alma y por ello "merecedores" de su condición.

Así, con esta referencia al Santo de los esclavos, nos recalcó la protección de los necesitados e hizo nueva reivindicación de la dignidad humana violentada con la pobreza con quienes son víctimas de la trata de personas, quienes son hundidos por los narcotraficantes en la lacra de la drogadicción, los emigrantes que son maltratados por su condición , o cualquier forma de violencia que se realiza de diferentes formas, todo esto, pues nos recordó: "...hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios", por lo tanto la dignidad nos corresponde a todos, sin distingo de ninguna clase.

"No hay nadie lo suficientemente perdido que no merezca nuestro...perdón", nos insistía el Pontífice que nos visitó, ratificando lo dicho en anteriores días e impulsando así, lo que también ha comentado en diversos momentos: la consolidación de la paz, como una condición propia de la humanidad.

Siguiendo la referencia a la paz, nos dice el Papa que debe haber primacía de la razón sobre la venganza. Así, quienes se siguen oponiendo a este proceso pacificador de nuestro país, cada vez tienen menos argumentos y, si se mantienen en esta postura, solo queda decir que les cabe únicamente un ánimo mezquino, vengativo, que difieren de una de las condiciones que nos hace humanos: la razón.

Este aspecto, lo refuerza el Obispo de Roma diciendo "...La delicada armonía entre la política y el derecho no son suficientes, entonces la solución es el encuentro personal entre partes", para que no quede duda de que la oposición a la paz, que es el bien mayor, es ante todo un interés desde lo político, que se convierte en un interés personal, egoísta y que por lo tanto olvida el bien común.

El Papa hizo una corta mención a los hermanos venezolanos; pidió que se rechace toda acción violenta para solucionar sus conflictos. Ahí mismo, su comentario fue extendido a todos los países latinoamericanos, quienes también están en su oración.

Nos pide la oración, pero una oración conjunta. Un rezo que se convierta en clamor por hacerlo con el hermano, el conocido, el amigo, e incluso con quien mantengo desencuentros, pero pensando que la oración es una realidad que nos trasciende y por ello mismo no debe ser sometida a nuestras limitaciones.

Un aspecto más: su reclamo contra algunos dramas que afectan la humanidad y por lo tanto nuestra dignidad; la devastación de los recursos naturales, la especulación financiera, la explotación laboral, el blanqueo de dinero, la prostitución y la trata de seres humanos, los delitos contra los menores o la tragedia de los emigrantes.

Son tantas las opciones de reflexión que nos deja Francisco que, mirar sus acciones, revisar sus palabras, atender sus llamados nos pueden dar múltiples posibilidades para construir una sociedad mejor, que no discrimine y que logre la fraternidad. Como principio de la salvación común.

Recemos por el Papa, seguro Él hace oración por nosotros. Pero, ante todo, construyamos mundo, construyamos paz y equidad como nos lo solicitó: "...hablando no con la lengua, sino con las manos y las obras". Gracias Papa Francisco, el Señor le siga bendiciendo.



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