• Director: José Manuel Vidal
Opinión
El Papa Francisco, con el ojo morado, durante la Audiencia
Ha exigido justicia para que puedan darse las condiciones de verdadera reconciliación nacional, perdón y misericordia de Dios

(Francisco Gómez García).- El fuerte soldado de la Compañía de Jesús, Papa Francisco, ha estado de maniobras pastorales en parte de la Nación de Colombia del 6 al 11 de septiembre del 2017, como Padre responsable de todo el Pueblo de Dios, adiestrándole para dar el primer paso hacia la deseada reconciliación nacional.

Los medios utilizados de fuerza contra el mal han sido el Evangelio de Jesús con su talante y valor misioneros. Durante esos días ha participado en varias operaciones conjuntas con el Pueblo y su Gobierno, en una emotiva celebración de salida con el Pueblo Colombiano hacia la Paz, con las víctimas de la guerrilla, con los agentes del Pastoral de esa Nación, con los niños en el Hogar de San José.

No ha ido a Colombia, precisamente, a dar bendiciones o a repartir comuniones a la derecha ni a la izquierda y menos a los srs de la guerrilla, paramilitares o del narco. Es un convencido más de que el Evangelio o sirve como levadura contra el mal en la masa, que para eso nació, o no tiene futuro. Ha trabajado fuerte con un equipo extraordinario de medios de comunicación, organización de los eventos, Fuerzas del Orden y una cercanía calurosa del Pueblo.

Ha vivido una intensa jornada de salida como primer paso hacia la Paz con el Pueblo lacerado por la violencia y el narcotráfico, por la violación de los derechos humanos en niños, adolescentes reclutados para la guerrilla, mujeres abusadas y por las víctimas sumergidas en el consumo y tráfico de estupefacientes.

Se ha encarado con los narcos como Cristo hacía con el demonio que retorcía y pateaba a sus poseídos. Ha proclamado con fuerza y claridad la búsqueda de la verdad antes y durante el conflicto que tantos regueros de sangre y destrucción de personas y familias han causado durante más de 50 años la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares.

Ha exigido justicia para que puedan darse las condiciones de verdadera reconciliación nacional, perdón y misericordia de Dios. El Papa sabe que muchos/as siguen, como Pilatos, lavándose todos los días las manos, pero no pueden limpiar su conciencia sin ese trabajo artesano conforme al Evangelio de llegar a la causa de las causas y reparar todo el daño producido.

El Papa que trata de situar a la Iglesia en salida y no de procesiones precisamente y de situarse en medio del mundo como un hospital de campaña, regresa a casa herido en pleno ejercicio pastoral en el pómulo y ceja izquierda y lo hace con la sonrisa de quien regresa con el rostro marcado en su rostro y ensangrentada la esclavina de su sotana blanca, pero con el satisfacción del deber cumplido, al intentar abrazar a un niño y estamparse la cara contra el cristal del Papa móvil.

Con seguridad todos los fieles cristianos auténticos y las personas de buena voluntad nos alegramos de su pronta recuperación. Gracias por sus servicios en Colombia, Papa Francisco.