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Opinión
Oscar Fortin, columnista
Oscar Fortin, columnista

(Oscar Fortin).- La foto que vemos es la que se tomo en Colombia con ocasión del encuentro oficial de unos obispos venezolanos con el papa Francisco. Una foto en la cual la expresión del papa no refleja gran esperanza. Unos días antes de su viaje, el Vaticano había declarado que no habría encuentro oficial del papa con obispos venezolanos.

No es la primera vez que estos obispos encuentran al papa. Tienen un propósito bien concreto y altamente político: poner fin al régimen de la revolución bolivariana que encabeza, elecciones tras elecciones, desde 1998, el gobierno bolivariano de Venezuela. El motivo de que se reclaman es su ideología socialista y anti imperialista, confundida, sin mas consideraciones, con el marxismo y el comunismo del siglo pasado. Es así que este episcopado se transforma en un aliado natural de una oposición anti socialista, neoliberal y totalmente sometida al imperialismo encabezado por Estados Unidos.

Para ellos, obispos y oposición, la Revolución bolivariana debe desaparecer de una manera o otra de América latina. He aquí su reacción a la convocatoria del Presidente para una Asamblea nacional constituyente. Les refiero a los comentarios que hice al respecto. Para ellos, el socialismo del siglo XXI, conduce a un sistema "totalitario, militarista, policial, violento y represor, que ha originado los males que hoy padece nuestro país." (Punto 4 )

No se sabe si este episcopado se dedico a profundizar su comprensión del socialismo del sigloXXI al cual se identifica, de forma general, el "chavismo". Tampoco, se sabe si se dieron la pena de confrontarlo con la doctrina social de la Iglesia. Desde 1999 hasta hoy, la revolución bolivariana hizo mucho para aliviar la vida de los pobres y humildes en los sectores de la salud, de la educación, del alojamiento, de la participación a la vida social y política del país. De esas conquistas de la Revolución bolivariana, nunca hablan.

Para ellos, todos los problemas que vive el país son culpa del gobierno. No existen para ellos, fuerzas internas y externas que pudieran provocar muchos de esos males que tocan a los pobres y humildes. No vieron las manos oscuras maneando la violencia en los 4 últimos meses. Para ellos, mercenarios, terroristas, todos actuaban por orden del gobierno. Los muertos, los heridos, las destrucciones de los bienes públicos (hospitales, Metro, escuelas etc.) todo era culpa del gobierno. Llegaron hasta promover la desobediencia civil.

Nunca denunciaron las irregularidades de la oposición en sus comportamientos frente a las leyes electorales, a los juicios del TSJ que rehúsa acatar, de sus llamados para un intervención directa del exterior para sacar por la fuerza este gobierno que siguen diciendo illegitimo. Por ejemplo no hablaron al papa del bloqueo económico de Donald Trump cuyos efectos tocan directamente los pobres y humildes de los cuales se reclaman para que le papa diga a Maduro ya basta.

No realizan que el papa tiene otras fuentes de información que las suyas. El padre Numa Molina es una de ellas. No hay que olvidar que una gran mayoría de los que militan dentro de la revolución bolivariana son católicos. Mas de 8 089 329 de estos (as) venezolanos (as) votaron por la Asamblea nacional constituyente. Es mas de lo que recibió la oposición por sus elecciones a la Asamblea nacional legislativa (7 707 422).

¿Como puede sentirse el papa Francisco, autor de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, ante un episcopado que se solidariza con el capitalismo salvaje para hacer guerra a los gobiernos que se presentan como una alternativa a este capitalismo salvaje? No hay como alegrarse del comportamiento de esos obispos. Lo que dijo Chavez al respecto de uno de ellos.

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