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Opinión
Francisco abriendo las puertas en el jubileo
Juan Pablo II llegó al país y sin vacilación de tipo alguno fue a visitar al dictador Pinochet en el Palacio de La Moneda, saliendo al balcón y retratándose con el más cruel de los dictadores, comparándose cualitativamente con Hitler

(Alejandro Guzmán Barbé).- Se encuentra próxima la llegada del Papa a Chile, lo que naturalmente ocasiona en el pueblo una sensación de ansiedad y alegría, cosa lógica ya que, para nosotros los católicos, es el sucesor de Pedro, en el cual Jesús fundó nuestra iglesia.

Sabido es que la última venida de un pontífice fue ya hace algunos años cuando reinaba en Chile el dictador Augusto Pinochet Ugarte, puesto en el poder por dirigentes políticos autodenominados "cristianos" como Eduardo Frei Montalva y su seguro servidor Patricio Alwyn Azocar, los que fueron piezas fundamentales y determinantes para que los militares dieran el golpe de Estado, con todos su horrores, con todos sus crímenes, en suma afloró en ellos algo oculto y no esperado en un cristiano: El fascismo, que es una de las más bajas expresiones de la conducta humana, que su perversidad no se detiene ante nada, enemigo acérrimo de los grandes valores de la humanidad, que no se detuvo ni siquiera ante un Premio Nobel de Literatura como lo es Pablo Neruda, figura que pertenece al patrimonio cultural de toda la humanidad . Aun sí fue asesinado.

A la conspiración golpista se sumaron otras figuras políticas pertenecientes a partidos claramente sediciosos, pero que no contaban con la total simpatía de los militares.

Fueron estos "cristianos" los que tienen quizás la mayor responsabilidad en el desencadenamiento del horror en Chile ya que si no hubieren propiciado el golpe, el ejército no lo habría dado.

Dentro de este contexto llegó Juan Pablo II al país y sin vacilación de tipo alguno fue a visitar al dictador Pinochet en el Palacio de La Moneda, saliendo al balcón y retratándose con el más cruel de los dictadores, comparándose cualitativamente con Hitler.

Gran decepción produjo su visita al país ya que quedó la clara sensación que el dictador había salido fortalecido con la venida del Pontífice. Y que el pueblo de Chile había sido ignorado en sus peticiones de apoyo, de ayuda, de socorro frente al terror que lo invadía por la crueldad y los crímenes del dictador, y con la complicidad de los dueños del poder económico que en absoluto fueron ajenos al genocidio de los chilenos, los que después alegarían desconocimiento de lo que ocurría en el país.

Era claro, aunque se diga que no, que el pontífice obedecía a la línea política de los sectores más conservadores de Chile, o sea a los más poderosos. Y para sellar su voluntad conservadora continuó tomando medidas para que el clero chileno terminara encerrado en las iglesias, asentando un gran golpe a la labor evangelizadora del Cardenal Raúl Silva Henríquez y del sacerdocio, inspirados en el Concilio Vaticano Segundo y que por ello habían salido de los templos para vivir encarnadamente el evangelio entre los pobres y explotados.

Recordando en primer término, a Raúl Cardenal Silva Henríquez, cabe decir que siempre estuvo muy cercano a sus ovejas, y como buen pastor, iba delante de ellas guiándolas y defendiéndolas. Consecuente con esto, y al comprobar el salvajismo y crueldad de Pinochet y de los uniformados, creó el Comité Pro Paz y más adelante la Vicaría de la Solidaridad para defender a los perseguidos, iniciativa que salvó miles de vidas. Su gestión como cardenal, como sacerdote, como pastor sin miedo ni tibiezas defendiendo sus ovejas, lo ha hecho un hombre santo y es un deber de la jerarquía del clero el postular su beatificación y posteriormente elevarlo a los altares.

Al Cardenal Silva Henríquez se le sumaron otros sacerdotes como monseñor Enrique Alvear, de gran trayectoria en la defensa de los derechos humanos, Pierre Dubois, Eugenio Pizarro Poblete, y otros más.

La fidelidadcon el evangelio llevó a otros sacerdotes al martirio, y así cabe recordar a los que fueron asesinados por los militares con la complicidad de los dueños del poder económico, algunos de comunión diaria y de rosario en mano, como lo fue Jaime Guzmán E., y así dieron muerte a Miguel Woowar Iribarri; Antonio Llidó ; Juan Alsina ; Andrés Jarlán Poursel; Gerardo Poblete; Omar Venturelli ; Leonel Leoneli ; Esteban Marié Pesle Demenil. Y ahí están estos religiosos completamente olvidados.Parece no ser bueno difundir sus sacrificios .

Penoso es decir también que muchos de los sacerdotes que se comprometieron en la defensa de los derechos humanos fueron perseguidos no solo por la dictadura sino que también por los sectores reaccionarios del clero, siendo el cardenal Fresno, conocido por el pueblo como monseñor Freno, el que estaba al frente de la Iglesia, y él no fue ajeno a esta persecución. Cabe decir que ante el asesinato del padre Andrés Jarlán se interpuso una querella contra los autores del crimen, pero Fresno ordenó desistirse de ella. Y que igualmente, junto con Onofre Jarpa, fueron los que pusieron fin a las protestas del pueblo, salvando de ese modo al dictador, siendo esto también el nacimiento de lo que se llamó Concertación, o la nueva derecha, la misma que traicionó al pueblo de Chile, a Salvador Allende y a todos los caídos, entre estos en muchos casos, a sus propios parientes.

Volviendo a la época del Cardenal Raúl Silva Henríquez es muy sabido que en esos tiempos nuestra Iglesia creció mucho, las vocaciones sacerdotales se multiplicaron, consecuencia directa de haberse la Iglesia alineado con los pobres y perseguidos, con los predilectos de Jesús. Puede decirse que esta fue una época de esplendor de nuestra Iglesia.

Pero la obra de Juan Pablo II continuó y el resultado final hasta el día de hoy se concreta en una iglesia recluida en los templos físicos, en medio de canto gregoriano e incienso, en una iglesia silenciosa, callada frente a la realidad de una sociedad carentes de valores, donde los ideales consisten en tener dinero a cualquier precio, donde la corrupción ha infectado los círculos del poder, donde se niega nuestra fe, donde la cobardía moral y la inconsecuencia invade nuestra realidad, donde contamos con una jerarquía eclesial tibia, que no se compromete, que calla y no denuncia, como es su deber, que queda la clara sensación que el compromiso es con los poderosos y no con los pobres, donde se aplica una economía inmoral como lo es la neo liberal de mercado que hace posible la idolatría del dinero , la avaricia y la usura , y Dios pasa a ser relegado a un segundo o tercer lugar.

En suma, la profunda decadencia que ha invadido a Chile, también ha cogido a una parte importante del clero, especialmente a aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir la Iglesia. No cabe otra explicación dado que ellos guardan silencio frente a lo que ocurre en Chile, abandonando sus deberes y sus ovejas.

Recientemente la Conferencia Episcopal de Chile ha sacado una declaración con un contenido bonito pero que no llama a terminar con la economía neo liberal de mercado, madre de mucho de lo que ellos denuncian, y como ya se dijo, de la avaricia y la usura, y de mucha injusticia para el pueblo . Resultado de eso es que todo continuará igual, ya que no han arrancado la raíz del mal. Igualmente la jerarquía de nuestra iglesia está llamando a votar en las próximas elecciones presidenciales y de parlamentarios, lo que no hace otra cosa que tratar de mantener la realidad decadente que tenemos. El pueblo está protestando contra la corrupción, la injusticia, y mucho más, y lo hace absteniéndose de concurrir a votar, lo que debe ser respetado por cuanto lo contrario sería presionar a los que en conciencia han decidido no votar.

Ahora la línea que Juan Pablo II le imprimió a la Iglesia y de la cual se ha hablado precedentemente ha traído otras consecuencias y una de ellas es que nuestra Iglesia, al confinarse en los templos físicos y mantener una conducta tibia frente a la realidad ha dejado un gran vacío. Este vacío que ha dejado la Iglesia Católica en este y otros planos ha permitido el crecimiento de las Iglesias Evangélicas, las que han ido ocupado el terreno abandonado , y han sido ellos los que han salido con firmeza al encuentro de los que promueven el matrimonio igualitario, el aborto y las relaciones contra natura. Puede decirse también que los fieles de las iglesias evangélicas han crecido y los de nuestra han ido disminuyendo paulatinamente.

Pero se dirá que tiene que ver todo esto con la visita del Papa Francisco.

Si, tiene mucho que ver con la llegada del Papa. Nuestra realidad de la que se ha hablado tiene una vinculación con la llegada del Pontífice, y esa vinculación es la esperanza. La esperanza que la llegada de Francisco al país cambie esta realidad lejana delevangelio y retorne la curia al papel que le corresponde.

Se trata que tenemos la esperanza que el Papa Francisco termine con el oscurantismo que invade al clero de nuestro país, que les recuerde que tienen un compromiso sagrado, no con los poderosos y dueños de la fortuna, sino que con laHermana Pobreza, con Jesús, que la ruta a seguir está trazada por el caminar del Pobre de Asís, por el santo Alberto Hurtado, por Sor Teresa de Calcuta, que deben salir a las calles, a las poblaciones , que deben caminar adelante de los pobres y necesitados y defenderlos de los lobos.

Que si esto se cumpliera tendríamos una iglesia libre de ataduras, una iglesia profética, una Iglesia transparente y diáfana como un amanecer, donde las aves cantan al unísono sus hermosos y dulces trinos saludando al Creador , y que el Espíritu Santo renueve nuestra Iglesia y guie al clero, a los fieles, por el camino del Evangelio , de la solidaridad que lleva a la Justicia, y en consecuencia, a la paz.