• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Encuentro de los obispos españoles con la Acción Católica RD
No hay otro camino de generar apóstoles de Cristo que estando en los espacios que tenemos que estar, con el tiempo que nos lleva a la verdad de lo profundo y de lo coherente

(José Moreno Losada).- Me pongo a orar en la mañana y sigo con la colección de guiones de los ejercicios espirituales de este año con el lema de Hebreos: "Fijos los ojos en Jesús" (12,2). En concreto a la luz de la bienaventuranza "bienaventurados los ojos que ven lo que veis", y la invitación a reavivar la esperanza.

Al contemplar este texto que me invita a vivir feliz en medio de aflicciones y dificultades, porque Cristo se deja ver y sostiene mi vida ministerial, recuerdo la vivencia de este fin de semana -Encuentro de consiliarios de JEC en Salamanca, reunión del equipo de profesionales en la sede de Madrid, encuentro con obispos en Arturo Soria -y en concreto la tarde de este domingo en la casa de Ejercicios, junto a Añastro, donde cuatro obispos de la CEAS (Javier Salinas, Carlos Escribano, Antonio Cantero, Antonio Algora) y el director del secretariado de dicha comisión (Luis Manuel), escucharon y dialogaron con los equipos permanentes de la Juventud Estudiante Católica y Profesionales Cristianos, atendiendo al sector del estudio, la escuela-universidad, la profesión y el ámbito cultural.

Un proceso de reflexión y vida

Para los obispos está siendo un trabajo maratoniano de diálogo y encuentro con los movimientos de la Acción Católica especializada de España. En la mañana habían estado con los movimientos de ámbito rural, por la tarde con nosotros y el lunes se encontraron en la mañana con la Frater, enfermedad y discapacidad, y los movimientos especializados en el sector obrero por la tarde.

Todos los movimientos han estado realizando un proceso de reflexión y puesta a punto durante tres años, acompañados por el obispo consiliario Carlos Escribano, y ahora es el momento de sentarse a la mesa y compartirlo en primer lugar con los obispos de la CEAS para después llevarlo y ofrecerlo a todos los demás obispos en la conferencia episcopal española.

El proceso ha invitado a analizar la realidad actual de los movimientos en el contexto secular y eclesial que vivimos, la actualización de su proyecto evangelizador y las posibilidades de evangelizar en el mundo actual con las nuevas claves y modos a los que se nos está llamando como conversión pastoral en estos momentos, desde la perspectiva de la Iglesia misionera, en salida que sabe y quiere estar en las fronteras, ocupando no solo los espacios sino viviendo también los tiempos y los procesos.

¿Un punto aparte?

El ambiente de este pasado domingo inspiraba la necesidad y el gozo de poder poner un punto y aparte y vivir una etapa nueva y viva, esperanzadora, de estos movimientos en conexión con los pastores y los proyectos pastorales de la Iglesia en España. No vivir de un pasado, salir de lo que pudiera separar y sospechar, para entrar con plena confianza en la tarea de evangelizar y llevar al hombre de hoy la buena noticia que le pertenece y que el Padre Dios quiere regalar a todos, especialmente a los que más sufren y desorientados viven.

Todos deseamos un nuevo momento. Reconocemos que la situación cultural, política y económica es nueva y está llena de dificultades y posibilidades. Ahora no es tiempo de quejas sino de encarnación amorosa y compasiva, desde la debilidad y la pequeñez, pero con la firmeza de un Evangelio que es válido para esta tierra y que llama a conversión a esta Iglesia que somos nosotros, para centrarnos en Jesús, nuestro Cristo, el verdadero Señor. Desde ahí el domingo nos autoconcienciamos, pastores y laicos, del potencial evangelizador que tenemos entre mano en estos movimientos, de la vida profunda y apuesta seria de jóvenes y adultos por el Evangelio y por el amor a la Iglesia que se entrega. Disfrutamos de una reflexión presentada por laicos jóvenes y profesionales de una altura y nivel admirable. Allí se detectaba formación, opciones, compromiso, fe y deseos de comunión para el único fin de esa Iglesia que somos como es el evangelizar.

Espacio, tiempo, proceso

Si algo quedó claro que no hay otro camino de generar apóstoles de Cristo que estando en los espacios que tenemos que estar, con el tiempo que nos lleva a la verdad de lo profundo y de lo coherente, y siendo fieles a los verdaderos procesos que no se quedan ni en sucesos ni en puros momentos. Que entienden que el Anuncio no puede serlo superficial ni el primer momento ni en el segundo y que todo esto es verdad no porque lo digamos nosotros o una doctrina, sino que la propia vida experimentada por estos laicos jóvenes y adultos lo confirma y valida.

Tiempo de escucha

Me maravilló ser y sentir a la Iglesia que escucha, durante casi dos horas los obispos y los consiliarios que allí estábamos: nos dejamos invadir por una reflexión llevada a cabo por dos laicos que traían los análisis y claves descubiertas a pie de calle y de vivencias de cientos de bautizados organizados para vivir su fe, sabiendo que le va la vida en ello.

Fue una verdadera experiencia de poder fijar los ojos en el Jesús que nos reaviva la esperanza: allí estaban los que venían de la vida, de la tribulación y los proyectos de esperanza y justicia, los expertos de la vida, los que saben de caminos andados, los que tienen corazones centrados y fijos en el Jesús del Evangelio, el Cristo, que enseñorea sus vidas. Lo hacen desde la realidad de lo pequeño, de la mostaza y la levadura, insignificantes pero fecundos, desde el pesebre, la cruz y compartiendo la mesa del Resucitado. Son los que se encuentran con los sufrimientos y alegrías de los hombres, siendo los suyos propios porque son unos más en la ciudadanía de lo secular y lo laical.

Un diálogo sincero

A partir de ahí el tiempo siguiente fue de comunión e interpelación en la comprensión mutua de pastores y laicos, sintiéndonos llamados a responder unidos en el Espíritu a este momento apasionante de la historia y de la Iglesia en nuestra sociedad, en nuestras realidades humanas cotidianas. La tarea sigue, la esperanza la mantiene, y lo de este domingo ha de ser un punto de partida de un momento nuevo porque los espacios y los tiempos así nos lo piden y así lo queremos todos.

Ayer la cuarta nota de la Acción Católica, estuvo más clara y más vida, y sobre todo fue fraterna. Esta Iglesia es la que realmente queremos y la Acción Católica especializada quiere seguir apostando por ella junto a sus pastores.

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