• Director: José Manuel Vidal
Opinión
Lluvias torrenciales en Santa Cruz de la Sierra
Que no tarden en llegar palabras de aliento, de acompañamiento, gestos reales de colaboración, de remedio y de ayuda eficaz

(Monseñor Castellanos osa).- Ayer se me acercaron unos cristianos, que sufren con los damnificados de las lluvias y me preguntaron: ¿Por qué no hemos oído nada en los medios de comunicación de que la Iglesia se hizo presente en las comunidades rurales y en los 150 barrios de Santa Cruz de la Sierra anegados por las lluvias torrenciales?

Tampoco se ha oído nada de que Cáritas Arquidiocesana está colaborando con los 30 barrios que siguen inundados.

Sorprende que ante la desesperación, impotencia, ante tantas lágrimas derramadas por cientos de vecinos, al abandonar sus casas y haberlo perdido todo, haya faltado la presencia samaritana de la institución eclesial, que debe estar presente en las periferias humanas y geográficas, donde reina la desolación, el hambre, la miseria, la necesidad absoluta.

Los cristianos, pasados siete días, piden que la Iglesia Institución, Cáritas haga signos de ayuda, de liberación, se haga presente con su Palabra de Vida, que dé aliento y ejerza el sacramento de la caridad y de la solidaridad.

Que no tarden en llegar palabras de aliento, de acompañamiento, gestos reales de colaboración, de remedio y de ayuda eficaz. Que se sienta que somos una comunidad creyente, que reza y se compromete con el que sufre. Estamos a tiempo.